Lecciones del Once

Las terribles noticias de la isla de Manhattan llegaron a muchos usuarios de computadoras en todo el mundo, a través de la Internet. Ya sea porque estaban suscritos a servicios de alertas noticiosas o porque vieron cómo los sitios se actualizaban para entregar las primeras noticias del mega atentado, en la mañana del 11 de septiembre de 2001.

Desde entonces comenzó la carrera por conseguir las últimas actualizaciones, especialmente de quienes no tenían aparatos de televisión a mano, y sobrevino la natural recarga de los servidores encargados de mostrar los sitios. Varios de ellos se vinieron al piso porque no estaban en condiciones de enfrentar la llegada de tantos usuarios simultáneos.

En esta situación se constataron dos realidades. Por un lado, se demostró que Internet cumplió con sus capacidades de comunicación, puesto que el uso que se le dio a través del correo electrónico y la mensajería instantánea, permitió a muchos estar comunicados y adoptar las decisiones correctas en un momento de emergencia. Por otra parte, los autores de los sitios noticiosos de Internet se dieron cuenta, con sorpresa, que sus páginas, habitualmente cargadas de imágenes, sonidos y animaciones –propias o de los gentiles auspiciadores- generaban una carga tan fuerte en sus servidores debido al aumento inusitado en el número de visitas que recibían, que hacían imposible la misión de presentar sus portadas de noticias a los usuarios.

Debido a lo anterior, las decisiones fueron drásticas. Los principales diarios de Estados Unidos, es decir, The New York Times y The Washington Post, junto con la cadena de televisión CNN, simplemente eliminaron sus portadas habituales y sacaron de ellas cualquier elemento que las hiciera más pesadas y por lo tanto, más lentas en su acceso. El primero de ellos llegó a una decisión más compleja aún, ya que eliminó de la portada su logotipo y se puso en su lugar el nombre del sitio en letras más grandes que las usadas en el titular. La página recordaba los inicios del web, cuando todo era texto.

En este mismo sentido llamó la atención que el área de noticias del sitio Yahoo se mantuviera tal cual, ya que allí se caracterizan por tener páginas bastante simples, en las que se privilegia la velocidad de acceso por sobre cualquier recarga que las haga más lentas de mirar para sus usuarios.

Como lección de este episodio en el área que comentamos, quedó el hecho claro de que la Internet ya se agregó a los medios de comunicación tradicionales en el papel de generar información creíble, a tiempo y con la profundidad necesaria. Y, para los autores de estos sitios, quedó el gran desafío de seguir aumentando la sofisticación de su trabajo, sin agregar elementos innecesarios a sus páginas, que si bien las mejoran, al mismo tiempo limitan el número de usuarios que accede a ellas.

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