El web amnésico

De acuerdo al diccionario, una hemeroteca es una biblioteca en que principalmente se guardan y sirven al público diarios y otras publicaciones periódicas. La Biblioteca Nacional, acá en Santiago, tiene una sección de este tipo, en la que se puede revisar la historia reciente, aquella que aún no llega a los libros ni a los análisis de los historiadores.

Estas secciones sirven además para estudiar a la propia prensa: ver cómo eran sus ediciones antiguas, estudiar cómo se escribía, revisar sus errores y aciertos.

Si llevamos esto al ambiente de las páginas web, comprobamos que no existe el equivalente a una hemeroteca, incluso, ni siquiera algo parecido a una biblioteca. Es decir, una acumulación de información permanente e invariable a la que se van agregando cada día nuevos elementos que la enriquecen. Pero, antes de seguir, aclaremos este punto. Lo que sí existe es que se agregan nuevos elementos, pero lo que no ocurre es lo referido a la acumulación.

La web es actual, es decir, existe, sucede o se usa en este tiempo. Tras algún lapso, lo más probable es que algunas de sus partes se comiencen a perder ya sea porque los servidores que mantienen esas páginas salen fuera de servicio, o porque se actualiza el diseño de los sitios, o finalmente, porque se corrigen, agregan y/o quitan elementos de información que ya habían sido publicados.

Al respecto, si uno visita una hemeroteca, puede ver los ejemplares de los medios impresos en que se han cometido errores o se han registrado noticias importantes. En el web, eso ya no es posible. Porque si se cometió un error, pues lo más probable es que éste ya se haya corregido… o que la página sencillamente se haya eliminado.

Por lo anterior, son interesantes los trabajos que se están comenzando a hacer para mantener la memoria del web. Uno de los sitios más importantes de este tipo es The Internet Archive de Estados Unidos, que ha almacenado el contenido de sitios de todo el mundo, desde 1996 en adelante. En la actualidad tiene 100 terabytes de información guardada.

Otro esfuerzo en este mismo sentido, que vale la pena revisar, es el de Norbert Specker en Interactive Publishing, que desde Canadá y Suiza ha armado colecciones digitales de diferentes eventos. Dentro de ellos, por la cercanía, llama la atención el relativo a la recolección de pantallas con la cobertura de partidos del torneo mundial de fútbol 2002, que permite comparar cómo se está escribiendo y mostrando los resultados deportivos desde sitios web informativos provenientes de todo el mundo. Este sitio había hecho algo similar, en forma previa, con los sucesos del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Como el web ha cumplido apenas 10 años como tecnología, queda claro que aún hay mucho que hacer y aprender. Probablemente, esto de tener memoria, sea un buen elemento adicional que esta tecnología podría agregar, para ser cada vez más completa.

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