Presentación. Que la Internet es un medio que produce cambios, no hay duda. El punto es que ahora esos cambios están comenzando a afectar la forma en que funciona el mundo, de una manera que nadie creyó posible. Pero, vamos a la pruebas del caso.

Prueba A. Se trata de Joseph Gutnick, un magnate minero que vive en el estado de Victoria al sur de Australia. Sobre él, la revista Barron’s publicó un artículo en octubre de 2000 que lo acusaba, entre otras cosas, de lavado de dinero. La publicación salió en papel, en Estados Unidos y fue publicada en Internet. Gutnick fue a la corte en su país y demandó por calumnias. Tras varias peleas legales, a mediados de diciembre la Corte Suprema de Australia validó el hecho de que los efectos legales de un artículo periodístico tienen que revisarse en el lugar donde son leídos y no sólo donde son publicados, como lo era en el mundo de medios impresos.

Tras esa decisión, el caso ha seguido su camino normal, es decir, la revisión de los méritos de la demanda de Gutnick… pero en la corte en Melbourne y no en Estados Unidos, como habría sido lo usual.

Prueba B. Se trata de Kazaa, el software de conexión de computadores a través de la Internet que permite el intercambio de archivos, especialmente musicales. Se lo señaló durante mucho tiempo como el sucesor del fallido Napster. Esta marca pertenece a Sherman Networks, una empresa basada en Australia y creada legalmente en el archipiélago de Vanuatu, ubicado al norte de Australia y Nueva Zelandia, en el Océano Pacífico. Sobre ella, un juez de Estados Unidos acaba de decidir esta semana que pese a no estar asentada en suelo de su país, la empresa puede ser demandada porque tiene gran cantidad de negocios en California y porque está ayudando a la piratería comercial en su territorio. De hecho, parte de la demanda que le llegó al juez Stephen V. Wilson apoyando la demanda, indica que Kazaa tiene 21 millones de usuarios sólo en EE.UU.

A partir de ahora, y debido a este permiso que se produce porque gracias a la Internet la empresa “existe” en Estados Unidos aunque ni siquiera tiene oficinas en el país, las compañías disqueras se lanzarán “en picada” contra Kazaa.

Alegato final. Señores y señoras del jurado, la Internet lo está cambiando todo y ahora se avanza un poco más, al conseguir que la justicia, habitualmente conservadora, comience a incorporar sus efectos para comenzar a aplicar la justicia de manera universal. Es probable que en el futuro cercano, ciertos delitos que hasta ahora no eran perseguibles, se comiencen a juzgar por el simple hecho de existir en Internet. Y, si en un país se puede demandar a alguien por calumnias, ¿acaso no podría hacerse lo mismo en los 190 países del mundo que persiguen el mismo delito?

Interesante situación que revela algo importante está cambiando… nuevamente, gracias a la Internet.

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