Para bien o para mal

La última edición de la revista Fortune se ha encargado de presentar una lista de personajes que hay que vigilar durante el año 2003, para ver qué harán con sus compañías en los meses que vienen. Porque algo pasará con ellas, para bien o para mal.

De la lista vale la pena tener en cuenta a dos de ellos, porque están directamente ligadas al mundo tecnológico.

El primero es Eric Schmidt, el ejecutivo máximo de Google, el buscador de Internet, de cuya compañía se dice que hay que estar a la expectativa porque es muy posible que durante el año salga a la bolsa y por lo tanto, conseguir acciones de ella podría ser un buen negocio.

Dicen en la revista que ya está cumpliendo los requisitos para llegar a la transacción pública de acciones y que en los últimos dos años, ha tenido ganancias, por lo que está en excelente pie para cumplir con ese objetivo.

El segundo personaje es Jonathan Miller, ejecutivo máximo de America Online, uno de los mayores proveedores de acceso y contenido digital en Estados Unidos.

La elección en este caso se refiere a lo que hará la compañía con su negocio digital, puesto que tras unirse con Time Warner se esperaba que se potenciara el negocio de los multimedios que la compañía incluía, al ser dueño de empresas dedicadas a las películas, los impresos y los contenidos de Internet. No obstante, eso no ocurrió, por lo que durante el año se espera que ocurra una de varias alternativas, siendo la más posible, que la compañía se separe y que los negocios de Internet sigan su camino propio.

La selección de ambos, muestra lo dispar que puede ser el negocio de los contenidos digitales y la manera en que los mercados pueden premiar o castigar a sus participantes.

Si analizamos el área de negocios en que están involucrados, se puede indicar que se trata de la entrega de información especializada a través de computadores. La diferencia es que AOL cobra por sus servicios, mientras que Google entrega lo suyo de manera gratuita.

Es decir, uno tiene un modelo claro de negocio en el que hay ingresos garantizados, mientras que el otro, se debe preocupar de tener siempre a la mano interesados en usar la audiencia de su sitio para venderles servicios o productos, a través de la publicidad.

Pero el tratamiento que se les depara es totalmente distinto. Sobre la primera, pese a mostrar resultados positivos en el último tiempo, se está especulando sobre su eventual término de operaciones de la manera conocida hasta ahora.

En tanto que sobre la segunda, hay una horda de corredores de bolsa esperando que la compañía decida hacerse pública, para conseguir ganancias en la compra y venta de sus títulos.

Para bien o para mal, ambas deberán mostrar durante el año que las esperanzas que se han levantado en torno a su desempeño tiene asidero en la realidad. Para bien o para mal, lo que ocurra con ellas, mostrará de manera más clara, hacia dónde irán los negocios en la Internet en los años que vienen.

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