Pablo Soto vive en Madrid y en sus ratos libres toca en un grupo rock llamado “Los Nabarros”. Nació en 1979 y a los 8 años de edad tuvo su primer computador. Cuando pudo acceder a Internet, se conectó. En ese tiempo, en España, la única forma de hacerlo era llamando por teléfono al extranjero. Por eso, a fin de mes y a raíz de la elevada cuenta, su mamá le prohibió hacerlo. Es más, le sacó la línea que llegaba hasta su dormitorio.

Ante la restricción, Pablo comenzó a pensar en una forma de conectarse a otros computadores sin necesidad de pasar por la costosa experiencia anterior.

Mientras estaba en eso, seguía estudiando y por mail tenía acceso a un grupo de personas que estaba trabajando en lo mismo, pero al otro lado del Atlántico. Por esa vía conoció a Shawn Fanning, el creador de Napster, con quien, de hecho, tenían la misma edad. Pablo participó incluso en la creación del software para conectarse a Gnutella.

Su oportunidad de saltar a la fama llegó el año pasado, cuando presentó Blubster, un sistema de intercambio de archivos basado en una tecnología llamada MP2P (sigla que significa “Manolito Peer to Peer”) que tiene la “gracia” de ser una red que se construye entre todos los computadores conectados, sin un repositorio central donde esté toda la información existente. El mismo Soto lo explicó, señalando que se trata de un sistema “descentralizado y autónomo. No depende de ningún servidor central. Técnicamente está en cada usuario”.

Ahora, si lo miramos técnicamente, el trabajo de Pablo no es sólo una copia mejorada de los sistemas que comparten archivos ya existentes. La diferencia está en “Manolito” que es un protocolo de comunicaciones basado en UDP. Este trabaja sobre las redes IP que se usan en Internet, pero a diferencia del protocolo TCP que normalmente se usa en el web, no entrega identificación de quién se conecta ni de qué se envía a través de la red; a eso se agrega que cuenta con un sistema que permite verificar la integridad de lo que se ha enviado. Como se puede adivinar, esas son las tres características centrales para transmitir archivos musicales: que nadie sepa quién se conecta; que no se pueda saber qué archivo se envía y finalmente, que se compruebe que el archivo llegó bien y completo.

Si a lo anterior, se le agrega que su programa lleva incorporados un chat de texto y otro de voz, lo que permite añadir comunicaciones a la comunidad, lo que forma parte de lo que todo fanático de este tipo de sistemas gustaría tener.

Tras generar su tecnología, Pablo Soto la puso a disposición de Blubster y la entregó para ser usadas por otros dos software del mismo tipo: Piolet y Rockitnet. De hecho el propio Soto contó en una entrevista de esta semana que “puedo decir que si se va a los rankings de los programas peer-to-peer más bajados de Internet, si se toma desde el segundo al séptimo, todos ellos están conversando conmigo”. En todo caso, Blubster lidera ese grupo con 3.5 millones de bajadas en el sitio Downloads.com.

Pablo, en todo caso, entiende que todo esto le puede traer problemas a futuro, especialmente por las demandas que han debido enfrentar sistemas de distribución de canciones parecidos al suyo. “Tarde o temprano tendré que defenderme en la corte”, reconoce. Pero agrega que él es un “desarrollador de software y nadie me va a impedir escribir código o con lápiz y papel, dibujar pequeños círculos como ISPs y líneas como conexiones”. Es decir, imaginar las redes que se pueden armar con sistemas “peer to peer”.

Su idea en esto es que la música tiene que adecuarse a las nuevas tecnologías que vienen. En una entrevista planteó que “cuando salió el magnetófono, y la gente podía escuchar la música sin tener que pagar una entrada, habría un montón de promotores musicales que se echarían las manos a la cabeza. Pero esos inventos supusieron un avance increíble. Yo creo que a la larga las discográficas tendrán que reconvertirse, digitalizarse. La música ya es digital y lo que es digital no es controlable. Lo que quizá habría que replantearse es si las discográficas son un eslabón necesario en la nueva industria que nace”.

Como para pensarlo.

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