Google está mostrando lo que nadie quiere que se vea. Hace algunos días se anunció un convenio de esa compañía con el diario “The New York Times” para evitar que el buscador muestre las páginas de noticias sin pasar por el registro obligatorio implantado en ese sitio.

Pero ese es sólo un ejemplo. Hace algunos días y con motivo de una clase que estoy dictando, me dediqué a buscar algunos errores comunes en los sitios nacionales, con la ayuda de este buscador. Y, sorpresivamente, los malos resultados aparecieron por todos lados.

Por ejemplo, usé Google para ver cuántas páginas no tenían título. Descubrí que en Chile hay 89.200 páginas que llevan por título la frase “untitled document”, mientras que 2.950 indican “documento sin título”. Y no se trata de páginas al azar, de aficionados o de empresas de poco prestigio. Encabezan la lista ministerios, universidades, medios de comunicación y empresas.

¿Qué importancia tiene el título en este tipo de documentos? Pues, lo central es que los buscadores como Google y sus colegas utilizan la información que va en esa sección de la página, para indexar sus contenidos y luego para desplegar los resultados ante cualquier búsqueda. Por lo tanto, lo que esté escrito allí es sumamente importante, porque será lo que lea un usuario que esté buscando algo sobre el tema que aborda el sitio. Naturalmente al leer frases como “untitled document”, seguirá de largo… y el sitio web habrá perdido una visita.

Vale decir, lo que se escribe en esa sección constituye un capital que cualquier sitio tiene a su disposición, pero que, como vemos, pocos están utilizando.

Ahora, si buscamos otros pecados del mismo tipo en los sitios web chilenos, hay un documento que permite confesar varios.

Se trata del estudio hecho por Ricardo Baeza-Yates en el Centro de Investigación de la Web. En el documento “Evolución de la Web Chilena 2001-2002” publicado en enero de 2003, plantea que en la web chilena existen nada menos que 8.995 sitios que tienen sólo una página. El número no es menor, si se considera que el mismo estudio determina que existen 39.320 dominios activos en el país. O sea, casi uno de cada cuatro, tiene apenas algo de presencia.

Hilando algo más finamente en ese estudio, aparece indicado que de esos casi 9 mil sitios de una página, poco más de mil usan tecnología “flash” en la portada y por lo tanto restringen el paso a las “arañas” que usan los buscadores para indexar los sitios.

El tema no era nuevo, ya que poco antes de ese estudio ese problema había sido tratado en el grupo de usuarios chilenos de Macromedia (la compañía que desarrolla Flash). El encargado de hacerlo fue Rodrigo Duarte, uno de los columnistas con más peso, quien pidió a esa comunidad “un poco de autocontrol” para hacer sitios “que realmente le sirvan a la gente y a la vez sean entretenidos”.

Pero como se manifiesta entre integrantes de ese grupo y de otros profesionales del desarrollo web, el tema central que debería estar en el tapete no es sólo la calidad de los sitios, sino también las bajas exigencias que ponen los clientes para hacer un sitio. Está claro que es una tecnología simple de desarrollar y que por lo mismo, siempre es posible contratar a alguien que cobre muy poco para hacerlo.

El punto es que los proyectos web abordados livianamente, hacen que la herramienta como tal no funcione o lo haga como se describe en esta columna. Por lo mismo, estamos a tiempo para enmendar rumbos y darle el uso profesional que tanto el desarrollo como el uso de la Internet merece. Sólo de esa manera, se conseguirán los resultados que esta tecnología promete.

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