Aunque quería evitar lo personal en este blog, La foto muestra mis ojos y mis lentespara dedicarle más tiempo y entusiasmo a lo profesional, me ha llegado un tema que cruza ambas facetas: la edad.
Lo primero es que hace dos semanas comencé a usar lentes para la presbicia. Es más cómodo leer con lentes que tener dolor de cabeza sin ellos. De allí que mi familia y quienes trabajan conmigo, ya se han acostumbrado a ellos (a mí me falta, aún). Y además, he comenzado a valorar las páginas que cumplen las normas de accesibilidad y, entre otras cosas, permiten aumentar el tamaño de letra: es un recurso de veras valioso.
La foto muestra a Sofía Carolina, nieta de JulioY no había terminado de acostumbrarme a los lentes y lo que ello significa (que estoy más viejo) cuando Julio Jerez, un viejo amigo de Rancagua, compañero de colegio, me envía esta foto. Ella es Sofía Carolina, pesó 4 Kilos y midió 52 centímetros. Además, es su nieta. Es decir, él es abuelito y por extensión, nos hizo abuelitos a todos sus compañeros del Cuarto Medio B del 79. Nada que hacerle, la accesibilidad me persigue.

Un Comentario

  1. Julio Jerez
    Escrito 14 enero 2007 a las 19:57 | Enlace permanente

    Juan Carlos Camus, siempre hemos escuchado eso de que la vida es una caja de sorpresas y por la experiencia personal acumulada a través de estos años que ya me convirtieron en abuelo, no puedo más que afirmarlo.
    Por esas cosas del destino, me sorprendí al encontrar a mi nieta en la red, junto a las palabras de mi gran amigo JCCAmus, encabezando nuevamente un gran proyecto acerca de sistemas de información, tema que además, te apasiona.
    Ahora, sólo quiero hacer un par de reflexiones en cuanto a la edad.
    Si bien en la mayoría de los casos de quienes compartimos las aulas del 4° ya usamos anteojos, yo hace más de 10 años por un agtismatismo miope, más que entrar en la vorágine de la vejez, pienso que, a diferencia de nuestros padres y abuelos, hemos quemado etapas de manera más rápida, lo que tiene que ver con la cantidad de información que diariamente nos bombardea y a la que tenemos acceso.
    Hace 20 años ser abuelo era sinónimo de vejez y la antesala del retiro laboral, entre otras muchas cosas.
    Hoy, nuestros hijos, que también han quemado etapas en forma acelerada, nos ofrecen priviligios como ser abuelos a una edad en que el retiro está muy lejos aún, si es que la vida no nos sorprende con alguna enfermedad y nos suspende el partido por falta de garantías.
    JC, es entretenido ser abuelo, más aún si piensas que al serlo recién pasados los 40, tendremos más oportunidades de disfrutar de nuestros nietos o nietas. En mi caso, cuando la Sofía tenga 10 años yo tendré 54 y eso no es menor.
    Un gran abrazo.

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