A la izquierda el sitio visto con Firefox (no se ven las cifras en rojo) y a la derecha, con Explorer (que muestra todo).
¿Cuál es el pecado de tener un sólo browser en mente al momento de publicar algo en un sitio web? El pecado es que lo que se muestra puede que no funcione.
En el caso que mostramos, el sitio (cuyo nombre reservaremos para que no se crea que hay motivos diferentes a los académicos) está entregando una serie de valores económicos a través de un i-frame con scroll. Sin embargo, su utilidad que es evidente en Explorer (a la derecha) simplemente desaparece al verlo en Firefox (a la izquierda).
¿Qué pasó? Probablemente, quienes diseñaron el sitio se preocuparon de probar que todo funcionara adecuadamente en Microsoft Internet Explorer y no hicieron lo mismo para otras plataformas. Con Firefox avanzando hasta ser usado por el 10% de los usuarios habituales, ignorarlo es un lujo que un sitio no se puede dar… en particular un sitio público, como el que reseñamos acá.

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