Lo supe por Twitter

En la edición de hoy de “El Mercurio” aparece una columna que me solicitó mi amigo Alexis Ibarra acerca de la muerte de Michael Jackson y cómo fue la reacción desde los medios digitales a este hecho.
Elegí poner el centro de la atención en Twitter, dado que uso esa herramienta hace dos años y por lo tanto he ido viendo cómo se ha consolidado como el centro de comunicación de las redes en que uno participa.
A continuación lo que escribí en el diario (que acá van enlaces), que lleva el mismo título de este post:

Supe y seguí por Twitter la muerte de Jackson gracias a que alguien lo vio por TMZ.com, un “blog” especializado en las copuchas del mundo del espectáculo gringo y lo transmitió por esa red de contactos.
Los interesados en la suerte del rey del pop en el resto del mundo, se volcaban a dicha aplicación: hubo 5 mil mensajes por minuto en la hora posterior a su deceso, casi tanto como cuando Obama ganó la elección.
Gracias a Jacko, este medio se graduó formalmente como sistema de comunicación instantáneo, porque por allí circuló todo, desde los enlaces a las noticias y los sentimientos de quienes se enteraban (incluyendo sus tristes fans y quienes mantenían su rechazo por pedófilo), hasta los chistes que, por supuesto, no tardaron en llegar.
La red se llenó de sitios con información y las principales redes sociales destacaron lo que tenían de la estrella pop, reaccionando rápido a las necesidades de los usuarios: YouTube abrió un canal especial; Facebook triplicó su tráfico y los sistemas automáticos de Google creyeron que las búsquedas que usaban el nombre del artista ligado a la palabra muerte eran un ataque informático de algún tipo, por la frecuencia que comenzaron a llegar.
¿Y los medios? A una hora desde que se supo el hecho, no tenían la noticia. Dado que no había “fuentes confiables” que lo confirmaran, lo que todos sabíamos no era recogido por ellos. Llámalo responsabilidad, pero demuestra que los usuarios ya no esperan a los medios, buscan y se sirven las noticias por sí mismos, sin importar dónde estén.

Finalmente, si les interesa, acá mi espacio en Twitter. Aprovecho de saludar a los casi 900 seguidores que siguen mis pasos hasta este preciso momento en que publico este post. ¿Cuántos se sumarán? Mírenlo comparando este número y el marcador que dejo a continuación:



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