Archivo de la etiqueta: Buscadores

Temas relacionados con Buscadores

Un par de ideas acerca del futuro de los medios

A raíz de una entrevista que me hizo Francisco Sabat, profesor de Periodismo de la Universidad Finis Terrae, durante el verano, para un bello proyecto que se trae entre manos y al que le auguramos mucho éxito, tuve que responder muchas preguntas acerca de lo que pensaba en relación con los medios y su futuro.

Aunque no quiero divulgar por acá lo que respondí para molestar su trabajo, quiero aprovechar ese impulso para darle una vuelta al tema y dejar mi visión al día de hoy sobre el futuro de los medios.

Principal desafío

El central es sobrevivir. Hoy los medios enfrentan a un escenario donde todo está en contra: un mercado que no invierte, una audiencia que los abandona y una crisis de su modelo de negocio normal, basado en la publicidad. Si eso no fuera poco, se agrega la competencia de Facebook y Google, que se quedan con una tajada cada vez mayor de la inversión publicitaria, y la presencia permanente de las redes sociales, que son elegidas por las personas para informarse, quitándole tiempo de consumo y relevancia a los medios. Creo que nunca tantas cosas de manera simultánea habían estado en contra de que los medios tengan posibilidades de futuro.

Modelo de negocio

En el pasado la publicidad era la forma de ganar dinero en el ecosistema de los medios de comunicación. Era simple: el medio desarrollaba audiencias gracias a sus contenidos y se le cobraba a empresas que querían entregarle mensajes a esas personas que visitaban lo que publicaba. Google y Facebook innovaron y crearon un sistema que personaliza la publicidad, haciendo efectiva la inversión. Los medios reaccionaron con la publicidad programática, pero fue tarde y no tan eficiente, ya que se mantuvo el costo por visitas y no por clicks. Por lo tanto, el futuro deberá financiarse con diferentes tipos de negocios que incluyan, entre otros, membresía, publicidad, segmentación, personalización, newsletters, multi plataformas y mucho software.

Nuevas habilidades

Lo que sigue va a ser digital, con mucho software, vale decir, se debe invertir en programación y tecnología. Para decirlo en simple: se necesitan periodistas que programen sus contenidos; diseñadores que generen contendios y resuelvan problemas en pantallas aprovechando las capacidades del software e ingenieros que reporteen y entiendan de contenidos, para que esto sea cierto. Hay que decirlo claramente: los medios sin esa alma digital no sobrevivirán.

Qué plataforma seguirá

Es casi una apuesta, por lo que hay que pensar en que los medios deben entregar sus contenidos en la plataforma en que estén las audiencias a las que quiere llegar. Se requiere que haya personas que entiendan este tema y que les den la capacidad y la posibilidad de innovar. Va a haber mucha prueba y error, pero hay que estar allí y no ser espectador de cómo los demás lo hacen, esperando que se asiente la tecnología para luego invertir. La mala noticia es que, si miramos los últimos 20 años, no hay una tecnología que haya durado tanto. Nada se asienta, sino que son fases de aparición, desarrollo, madurez y muerte en ciclos cada vez más cortos. Hay que persuadir a las marcas que invierten en publicidad a compartir la vorágine.

Redes Sociales

Habrá muchas, muy diferentes y muy efímeras. Hay que elegir aquella en que la audiencia del medio haga sentido estar. Lo que no puede ocurrir es que el medio no se vea porque está oculto tras un medio de pago, porque si no se ve, pierde su alcance y con ello su capacidad de influir.

Cobrar por todo

Ya se hizo el esfuerzo de entregarlo todo gratis y no resultó como negocio. Por tanto, hay que inventar formas de cobrar razonablemente por todo, aunque sea por mirar una página. Hay muchas empresas innovadoras (por ejemplo las fintech chilenas y de otros países) que les gustaría participar de un modelo de ese tipo. Más ahora que está cambiando el escenario de los medios de pago. Estamos hablando de dinero aquí: si hay éxito, se paga solo.

Para terminar, podemos decir que el modelo anterior terminó porque ya cumplió con todo lo que podía dar (de hecho, lo estamos estrujando para sacar lo último). Sólo queda innovar para seguir.

Los medios enfrentan un fin largamente anunciado

Buscando vía Google, se define un evento catastrófico como un “riesgo que tiene su origen en sucesos extraordinarios e improbables pero que, por su magnitud, implican una elevada cuantía de los daños que ocasionan”. Más allá se explica que es una situación de “baja probabilidad y de muy alto impacto”, aunque se incluyen entre ellos los terremotos, maremotos, tsunamis, ciclones, huracanes, erupciones volcánica y ahora, un virus de alcance mundial.

Si uno mira la situación de los medios de comunicación, un ámbito en el que me desempeño como profesor de una escuela de Periodismo, es claro que estamos ante un escenario en que se están conjugando una serie de circunstancias para configurar un evento de este tipo.

Audiencia y confianza

El primero es la pérdida de audiencia y junto con eso, de validación pública. Para eso, hay que mirar la encuesta de Cadem (Estudio Medios de Comunicación Post Crisis) de enero pasado. En una línea resumen lo mal posicionados que quedaron tras los eventos el 18/O en Chile:

Sobre el rol de los distintos medios de comunicación, un 80% cree que la televisión es quien más se ha centrado en la violencia y los destrozos de las movilizaciones y un 61% considera que representa más los intereses de la elite. Asimismo, 90% cree que a los medios de comunicación les importa más mostrar las noticias que convienen para tener más audiencia y mejores resultados económicos.

Negocios a la baja

Durante el verano fuimos testigos cómo, nuevamente, varios medios se vieron afectados por las mermas que están experimentando en sus negocios. Cierres y despidos fueron parte de las malas noticias. Por ejemplo, el 3 de febrero de 2020 el grupo Copesa anunció el cierre definitivo de las versiones impresa y digital del diario La Hora.

Durante noviembre y luego en febrero e incluso esta misma semana, una serie de medios despidieron parte de su personal. La razón para ello: los números de los negocios no dan.

El gerente general de Copesa, Andrés Benítez, lo explicó así: “Lo sucedido se enmarca en el complejo escenario que enfrentan los medios de comunicación en el mundo, del cual todos estamos conscientes. Esto no sólo está produciendo una transformación importante en la industria, sino también ha estado acompañado, lamentablemente, del cierre de muchos medios tradicionales”. Por su parte, Patricio Hernández, director ejecutivo Megamedia, informó que la medida se debía “exclusivamente por razones económicas y por el grave deterioro de los ingresos de la industria de la televisión”.

Redes Sociales como reemplazo

Una dato que recoge la encuesta de Cadem y que tiene su símil en los estudios hechos en EE.UU. es que las personas están prefiriendo las redes sociales para informarse. No es que les crean más que a los medios, pero como pasan allá más tiempo, poco les queda para confrontar lo que ven en las redes respecto de lo que informan los medios. Eso lleva a que les crean poco, pero que igual reemplacen el rol que cumplen los medios como canales de información y comunicación con la sociedad.

Esto se ve reforzado con la aparición de personajes relevantes de los medios, como Ascanio Cavallo, quien usó una entrevista en el Diario Financiero el viernes 7 de febrero, para detallar su crítica contra el rol de las redes sociales. Junto con decir que las redes sociales “están cumpliendo un papel fascista” (porque sus críticas generan funas que llevan a los periodistas a callar), indica que si bien tienen “inmensas virtudes para la comunicación interpersonal”, tienen un “efecto negativo que hay que controlar, atencuar y demarcar”.

“Si no controamos las redes, los medios de comunicación van a desaparecer. Y la lógica indica que la gente necesita información en la que pueda creer. De cara a los procesos que vienen en Chile -todos tan delicados, que dependen tanto de la opinión plural, en medio de un proceso de polarización galopante-, los únicos que pueden ofrecer información segura para tomar una posoción razonada son los medios profesionales. No es Facebook ni Whatsapp, porque en estos espacios sólo te escuchas a ti mismo”.

Escenario futuro en jaque

Volviendo al comienzo, cuando comienzo un año de clases lo hago con una advertencia para los alumnos: se tienen que preparar para un escenario en el que las personas seguirán necesitando información (más análisis y contexto), pero en el que probablemente no habrá medios para atenderlos. Habrá que buscar soluciones que sean digitales (por el costo), personalizadas (por el alcance) y segmentadas (por el interés) que sean entregadas en el tiempo y la forma en que los usuarios lo requieran. Agreguemos también, por un precio adecuado. ¿Cómo se hace? ¿Alguien lo ha logrado?

Sí, varios. Probablemente el más relevante es The New York Times.

En una charla de enero pasado ante la INMA (International News Media Association), Mark Thompson, CEO del The New York Times tuvo que responder a esta pregunta: ¿Qué factores señalaría en el crecimiento y el éxito del New York Times durante su mandato?

Hace cuatro o cinco años descubrimos que primero deberíamos ser un servicio de suscripción. Lo más importante que teníamos que vender era nuestro contenido y la calidad de lo que el periodismo de The Times puede hacer. Deberíamos empezar a pensar en nosotros mismos más como un servicio de suscripción de calidad, como un HBO o un Netflix.

Como él ha sido el CEO desde 2012, por lo que le podemos acreditar a su desempeño la exitosa estrategia digital que ha llevado adelante la empresa, es interesante ver que entienda que el medio tiene esa característica.

Otra de sus frases, esta vez acerca del diario:

“Tenemos muchas plataformas, la impresa es una de nuestras plataformas. Nos encanta nuestro producto impreso, vamos a estar imprimiendo por otros 15 años o más, pero no hay ningún crecimiento que se pueda tener allí. Con el tiempo, el número de suscriptores se reducirá, los anunciantes disminuirán, y en última instancia, la economía de esa plataforma fracasará. Esa es nuestra opinión. El viejo barco se va a hundir al final”.

Por eso plantea que se debe poner en primer lugar lo digital (de hecho, enfatiza que hay que ser capaces de vender suscripciones en el celular):

No dejes el teléfono inteligente al final. Tiene que ser al revés. Los editores deben comenzar con lo digital, de allí obtienen su sitio web, y luego eligen de allí lo que se publica en el periódico impreso físico. Lo básico para las empresas con estructuras antiguas, y psicológicamente es muy duro, es que tenemos que poner lo nuevo primero y lo viejo segundo, aunque lo viejo siga siendo la mayor parte de tus ingresos. Esto representa una enorme dificultad interna para la mayoría de las empresas.

Aunque todos tenemos claro que sólo hay un diario como The New York Times y su modelo, haciendo compleja la imitación, las tareas que ellos han enfrentado son similares para todos los medios, sin importar su tamaño o situación. La forma de resolverlas, es donde está la dificultad.

Lograr que los lectores paguen

A través del Reuters Institute una serie de expertos han desplegado ideas acerca de cómo hacerle frente al futuro de los medios. En enero (en inglés) y a fines de febrero (en español) entregaron su visión y recomendaciones a través del documento “Periodismo, medios y tecnología: tendencias y predicciones para 2020” que publican como parte del Digital News Project.

En su resumen ejecutivo plantean que la última década estuvo marcada por os teléfonos móviles y las redes sociales que “fragmentaron la atención, socavaron los modelos de negocio basados en la publicidad y debilitaron el rol guardián del periodismo”, afectando “la confianza en el periodismo y en varios países provocaron ataques contra medios independientes”.

Ellos ven que la próxima década “será definida por la creciente regulación de internet, más los intentos de recuperar la confianza en el periodismo y una conexión más cercana con las audiencias. También sufrirá el impacto de la siguiente ola de disrupción tecnológica, desde la automatización mediante inteligencia artificial, big data (reunir y analizar grandes volúmenes de datos) y nuevas interfaces visuales y basadas en la voz”.

Asimismo queda claro que lo que sigue hacia adelante es buscar que los lectores paguen por lo que consumen:

Los editores siguen apostando fuerte por los ingresos que vienen de los lectores: la mitad dice que esa será su principal fuente. Alrededor de un tercio (35%) piensa que la publicidad y los ingresos vía lectores van a ser igualmente importantes y apenas uno de cada siete (14%) centra sus esperanzas exclusivamente en la publicidad.

En este sentido, creo que es muy pertinente leer la columna que escribe Eduardo Suárez como parte de este reporte: “Lograr que los lectores paguen”.

El giro hacia un modelo de pago será duro para cualquier medio y no dará resultados a corto plazo. De acuerdo con el Digital News Report, la mayoría de la gente no está dispuesta a pagar por la información y mucho periodismo de calidad sigue siendo gratuito. Sin embargo, los editores deben ser pacientes. Esta carrera no es un sprint sino una maratón.

En resumen de lo ocurrido y de lo leído en estos meses, el desafío para los medios es mayor y es definitorio acerca de su permanencia en el tiempo. Es posible y muy real, que muchos no logren seguir, por lo que hay que actuar con urgencia y con sentido crítico. Ya no hay que hacer productos que sólo informen, sino que lo hagan y sean sostenibles.

No hay recetas, sólo hay certezas. La principal, es que seguir como estamos, sin cambios y sólo recortando costos, será equivalente a esperar que la suerte nos salve del evento catastrófico.

¿Cómo se mueven los usuarios en el sitio web?

En las dos semanas anteriores he estado escribiendo acerca de los temas en los que me ha tocado trabajar en las últimas semanas, vale decir, cómo conseguir que los usuarios puedan sacar mas provecho del contenido que se ofrece, a través de la entrega de contenidos que sean lo más cercano a lo que está viendo. Esto se logra primero mediante la generación de un espacio fácil de usar y luego, con la oferta de actividades a partir de lo que se está mirando.

Lo que sigue, por lo tanto, es comenzar a generar el contenido, plantearse estrategias en relación con lo que se espera que hagan los usuarios, medir los resultados y esperar que todo resulte como uno se lo plantea. En el siguiente gráfico, tomado de Google Analytics, se puede ver cómo fluyen los visitantes dentro de un sitio (en este caso en el sitio de mi primer libro) para entender si el comportamiento es el esperado.

El flujo de las visitas muestra cómo van pasando entre páginas y ayuda a comprobar si ocurre lo que uno espera.
El flujo de las visitas muestra cómo van pasando entre páginas y ayuda a comprobar si ocurre lo que uno espera.

En el caso de este diagrama, lo que es espera es que un usuario que llegue a la portada, acceda a la sección “Libro” y dentro de ella le haga click al enlace de descarga del libro (gratuito, por cierto). Los números a la vista indican que la conversión está un poco más arriba del 10% de las visitas (1.3K terminan en 176 descargas). Para tener una comparación, la tasa de conversión en comercio electronico en Chile, alcanza al orden del 2%.

Hace muchos años que no voy de pesca, pero creo que es lo más parecido a ese deporte/pasatiempo. Ir a un lugar, ofrecer una recompensa, ver si hay interesados y capturarlos. Si ocurre como uno espera, se devuelve el ejemplar al río y se vuelve a intentar. Lo interesante es cuando eso no ocurre, ya que allí hay que ponerse a trabajar y mejorar en todo, desde la técnica hasta la hora en que se intenta.

Sólo queda seguir el ciclo del software, es decir, crear-probar-mejorar hasta llegar al mejor resultado posible. Aunque suene complejo, con el contenido se debe hacer lo mismo.

¿De qué tamaño es África?

Desde la semana pasada el servicio de Google Maps dejó de representar la Tierra como un plano (o planisferio) y comenzó a mostrarla como lo que es: un cuerpo esférico dando vueltas por el espacio.

Lo interesante de esto, es que finalmente comienzan a quedar claro algunos asuntos que de otra manera pueden ser sujetos de alguna duda. Como por ejemplo, que la tierra no es plana. El real tamaño de los diferentes territorios. La ubicación de los continentes. Lo ancho que es el Oceáno Pacífico, tanto que incluso se puede ver que hay partes en que ocupa más de la mitad del ancho del globo. Que bajo la línea del Ecuador y con la excepción de Australia, parte de África y Sudamerica, casi sólo hay agua.

Pero, probablemente, lo más interesante de este cambio, es que por fin África se ve grande. Es decir, se ve del tamaño que tiene. Por ejemplo si la comparamos con Sudamérica (17,84 millones de km2) o Norteamérica (que incluye a Canada, EE.UU. y México y suma 24,72 km2), África tiene 30, 37 millones de km2.

Sin embargo, en el mapa anterior, se veía más chico. Incluso Groenlandia se veía grande, en comparación. Y esa isla es grande (2,1 millones de km2), pero nunca tanto.

Los ejemplos gráficos, se ven a continuación:

la imagen muestra la versión de planisferio de Google Maps, con los tamaños distorsionados.
La versión de planisferio de Google Maps, con los tamaños distorsionados. Abajo, la versión actual.
La imagen muestra la versión actual de Google Maps: el mundo como un globo.
La versión actual de Google Maps: el mundo tal como es.

El mapa con el mundo plano fue un invento relevante en su momento. Lo hizo en 1569 el alemán Gerardus Mercator y sirvió para que los navegantes surcaran el mar con la seguridad de saber a dónde llegarían.

No importaba tanto el tamaño, sí la ubicación y eso llevó a que en nuestra mente quedara grabajo el tamaño de algunas partes del mapa: el norte, es decir, la parte de arriba del mapa siempre es enorme; el sur, lo contrario.

Por eso es útil leer este artículo, donde se explica el feonómeno y se muestra el verdadero tamaño de Groenlandia y, también, mirar este sitio, donde se invita a jugar con un mapa y ver los tamaños reales de los territorios.

Una reflexión final: conviene revisar lo que creemos desde siempre; más de una sorpresa aparece al revisar lo que creemos sólido y establecido.

PD1: Como se ve, me gustan los mapas.

PD2: Todo lo anterior tiene que ver con el efecto que tiene el cambio de la interfaz de un software.

La importancia del derecho al olvido

En simple, el derecho al olvido es la posibilidad de que algo que está publicado en algún lugar de acceso abierto a todo el mundo, sea borrado porque existen razones (normalmente, a partir de una sentencia judicial) para ello.

En Chile aún no existe como ley, pero de tanto en tanto, se dan situaciones para que el tema sea debatido y pueda ser fallado a favor o en contra, dependiendo de las situaciones que los tribunales hayan tenido a la vista.

Este derecho existe en otras legislaciones como la de España, donde la Agencia Española de Protección de Datos lo define de la siguiente manera:

Es la manifestación del derecho de supresión aplicado a los buscadores de internet. El derecho de supresión (‘derecho al olvido’) hace referencia al derecho a impedir la difusión de información personal a través de internet cuando su publicación no cumple los requisitos de adecuación y pertinencia previstos en la normativa. En concreto, incluye el derecho a limitar la difusión universal e indiscriminada de datos personales en los buscadores generales cuando la información es obsoleta o ya no tiene relevancia ni interés público, aunque la publicación original sea legítima (en el caso de boletines oficiales o informaciones amparadas por las libertades de expresión o de información).

Este tema seguirá siendo relevante en Chile, en la medida que vayamos haciendo que lo digital tenga más presencia y que haya cada vez más situaciones en que la información sea controversial.

El último caso

Un ejemplo en este sentido es un fallo dado a conocer ayer en el sitio del Poder Judicial, en el que se decidió que ciertos medios de comunicación deberán publicar la información completa acerca de un fallo, ya que sólo se estaba divulgando la acusación inicial (en el año 2012) pero no se había dado cuenta cómo fue resuelto en la Corte (en el año 2018).

En la situación que la Corte revisó, una persona fue afectada por un hecho y debido a que finalmente se dictó su sobreseimiento, el afectado aprovechó de pedir que se borrara la noticia inicial, invocando el derecho al olvido:

… luego de un año de investigación por el Ministerio Público, se acordó una salida alternativa de suspensión condicional del procedimiento, agregando que nunca fue condenado por delito alguno, no se estableció responsabilidad penal y que es completamente inocente de los cargos que inicialmente se le imputaron, en tal sentido, habiendo ya trascurrido más de cinco años de los hechos, solicita la eliminación de todas las publicaciones teniendo como fundamento para ello el derecho al olvido.

La Corte explicó en el fallo que tal derecho no existe, sino que se resuelve teniendo en vista otros que pudieran verse afectados (como libertad de información, derecho a la honra, derecho a la vida privada), como también otros temas, como que lo publicado fue verídico y calificado de delito e investigado en su momento.

Por lo tanto, la Corte decidió que los medios contra los que la persona recurrió, están obligados a publicar el fallo completo, para que la persona que reclama pueda lograr que su situación personal actual sea conocida.

Para leer

Algo interesante, al examinar el fallo, es que los jueces referencian un artículo del profesor Hernán Corral (@hcorralt en Twitter) del año 2017 en la Revista Jurídica Digital UANDES, que vale la pena leer con detalle, porque explica de manera clara en qué estamos y cómo podría evolucionar este tema.

Por lo tanto, les recomiendo leerlo y empezar desde ya a pensar que el olvido puede ser parte de la ecuación del mundo digital al que avanzamos.

Alejandro va camino de ser Doctor

Partamos diciendo que este es un post para hablar bien de un amigo.

Ese amigo es Alejandro Morales, profesor de periodismo en la U. de Chile y en la actualidad, estudiante en el Programa de Doctorado del Departamento de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona, España.

Nos conocemos desde comienzos de este siglo debido a que él siempre tuvo el interés de crear un espacio para formalizar los estudios para quienes se interesaban en la creación de contenidos digitales y se la jugó para que en su Escuela, hubiera un diplomado dedicado al periodismo digital, lo que se tradujo en algo real en el año 2007. Desde entonces se han graduado 12 generaciones (y he sido profesor allí en todos esos años).

Gran parte de ese tiempo, estuvimos hablando de la importancia que tenía para su carrera, tener un postgrado. Y por eso, me sumé con alegría y cierta insistencia, a quienes lo motivaron a jugársela por salir fuera estudiar y regresar con un postgrado de los importantes.

Por eso, leí con entusiasmo lo que publicó esta semana, contando de qué manera ha avanzado y está sacando su tesis que se refiere a “Evaluación de calidad en sitios web universitarios“. Incluso estuvo entre el 2 y 4 de julio en Pamplona, junto a doctorandos de universidades de España, Portugal, México y Brasil y destacados académicos, para participar en la actividad organizada por la Red de Excelencia en Periodismo Digital y Convergencia Mediática.

Allí tuvo la ocasión de presentar ante mi propio referente en el tema, el profesor Ramón Salaverría, de la U. de Navarra. A propósito, usé su libro sobre ciberperiodismo como fuente para escribir el mío y ese ejemplar, que aún no devuelvo, me lo prestó Alejandro.

Alejandro Morales presentando su tesis doctoral ante los profesores en España.
Alejandro Morales presentando su tesis doctoral ante los profesores en España.

Así que por todo lo anterior, sólo me queda darle ánimos desde acá a Alejandro, para que siga adelante y como dice el título de este post, complete ese camino y regrese transformado en Doctor. Que falta nos hace, no?

La triste misión de contar muertos

Tres proyectos latinoamericanos fueron premiados en el marco del concurso “Data Journalism Awards” que  organiza anualmente la Global Editors Network, que se describe como una “asociación internacional de más de 6 mil editores principales y ejecutivos de medios, cuya misión es impulsar la innovación en las salas de redacción del mundo”.

Los tres proyectos tienen que ver con buen uso de los datos, visualización y generación de nuevas narrativas periodísticas. Los tres, además, tienen su foco puesto en contar personas muertas.

Los ganadores hacen uso de diferentes herramientas para su narración, que van desde infografías estáticas hasta bases de datos, que ayudan a explorar conjuntos de datos y conseguir miradas nuevas de la información que, de otra manera, no sería posible obtener.

Los premiados

En la categoría de Mejor uso de datos en Noticias en Desarrollo (Breaking News), el equipo de La Nacion Data utilizó mapas y ubicaciones geográficas para ir ilustrando los lugares en los que se estaba buscando el submarino ARA San Juan, en noviembre del año pasado.

Usando datos oficiales más una aplicación que permite obtener la ubicación de barcos en el mar, fueron desplegando las posiciones en las que se iba desarrollando la tarea.

El jurado destacó la capacidad de usar datos para entregar información actualizada en vivo: “el uso de datos de tráfico marino en  el contexto de una noticia que se actualizaba permanentemente, fue una gran idea que señala un nuevo tipo de periodismo basado en imágenes de satélite, sensores y otros nuevos tipos de observación directa”.

El mapa presentado por La Nación durante a búsqueda del submarino.
El mapa presentado por La Nación durante a búsqueda del submarino.

En el premio al Mejor equipo pequeño de periodismo de datos, el ganador fue el Monitor de Víctimas desarrollado en Venezuela por un equipo de medios, dedicado a dar cuenta de los efectos que está teniendo la violencia en el país.

A través de infografías y reporteo caso a caso, se va dando cuenta de la realidad nacional y poniendo al día la historia, los nombres y las situaciones que hay tras cada uno de los muertos de la capital, Caracas. Los creadores explicaron que para conseguir los datos de cada caso, tuvieron que ir más allá de las fuentes oficiales, mediante la conversación directa con los familiares. El desafío es mayor si se considera que el proyecto logró obtener las historias de 1.135 personas, entre mayo y diciembre del año pasado.

De allí que el jurado destacara que “el proyecto de mantener la memoria de los desaparecidos en Caracas, una de las ciudades más peligrosas del mundo, mostró el impresionante uso de los datos abiertos y del reporteo en terreno”.

Visión parcial de una infografía publicada por el medio acerca de la violencia en Caracas.
Visión parcial de una infografía publicada por el medio acerca de la violencia en Caracas.

Finalmente, un proyecto similar pero en la categoría Favorito del Público, fue el “Monitor da Violencia” desarrollado por G1 de Brasil. En este caso, el trabajo consistió en que durante una semana, entre el 21 al 27 de agosto del año pasado, un grupo de 230 periodistas en todo el país, escribieron las historias de 1.195 personas muertas en 553 ciudades brasileñas, casi el 10% del total de los municipios.

Entre los elementos destacados del proyecto, se incluyó un buscador / visualizador, que permite hacer una revisión usando filtros, con facetas demográficas,geográficas y de tipos de crímenes, que ayuda a que el propio usuario pueda usar los datos para acceder a la información de su interés.

El buscador de crímenes provisto por el proyecto desarrollado por G1.
El buscador de crímenes provisto por el proyecto desarrollado por G1.

La revisión de los tres proyectos latinoamericanos, más una mirada por los demás competidores e incluso por aquellos que no obtuvieron premio, permite tener una visión de lo que se puede hacer en periodismo en estos días. Mirado desde Chile, es claro que tenemos mucho trabajo por hacer para estar cerca de ellos.

Periodismo: hablemos de modelos de negocio

En las clases que he estado dictando en este comienzo de semestre, he vuelto desde diferentes ángulos a un tema central para la actividad del periodismo y los medios: cómo financiarlo.

Entre los ejemplos que he entregado, hay uno que ya es un hecho: la publicidad digital en los mercados más avanzados está siendo “acaparada” por Google y Facebook. Tanto que ya les llaman el “duopolio“, que aunque ha declinado, sigue siendo dominante.

Según emarketer, el 63% de la inversión publicitaria hecha en medios digitales en Estados Unidos durante el año pasado, fue desplegada en sitios que pertenecen a alguna de esas compañías y que el 27% restante se fue a otros medios digitales. En ese mismo país, la inversión publicitaria en medios digitales ya sobrepasó a la TV (41% contra 35%) en 2017.

En Chile aún falta para que los medios digitales sean líderes en cuando a inversión, pero de seguro que ya viene. La ACHAP informó que a 2017, la TV se sigue imponiendo y su porcentaje de participación en el total de la inversión es de un 35% versus un 20,2% de la prensa escrita y un 19,7% de la industria online (ver informe en PDF). Para tener algo de perspectiva, los números de hace cinco años (2013) eran 42,7%, 24,2% y 9,3%, respectivamente.

No hay datos de cuánto de esa inversión va para Google-Facebook y cuánto para los medios. Quienes saben del negocio hablan de un porcentaje similar al de Estados Unidos o incluso más allá. Pero, queda claro que de la torta publicitaria, queda cada vez menos para repartir entre los sitios web dedicados a las noticias (los traidicionales y los nuevos). De allí que muchas de las soluciones que están ofreciendo hasta ahora todos los medios digitales noticiosos para mostrar publicidad sea la de poblar de avisos cada página disponible: la necesidad obliga.

¿Hay otra forma?

Para conseguir financiamiento para sus operaciones, la solución en todo el mundo ha sido la publicidad y/o la suscripción. Vale decir, mostrar avisos y cerrar el acceso a los contenidos a quienes no pagan. En Chile esto ya se está viendo en varios medios de nicho, aunque los masivos siguen con las puertas abiertas.

Miguel Paz, amigo, colega y, por este tiempo, profesor en la Escuela de Periodismo CUNY, escribió recientemente un documento hablando de de ćomo hacer un nuevo medio. Allí plantea más opciones:

Para ser independientes no se puede hacer medios que sólo dependan de la publicidad sino que deben contar con un modelo de financiamiento o negocios mixto. En el cual sus lectores sean actores clave. Que sean socios y cómplices.

Algo por el estilo es lo que ha hecho eldiario.es en España, pidiendo a sus lectores que sean socios de la empresa y participen de la tarea de hacer mejor periodismo.

Por otra parte, un colega de Miguel y además profesor de la misma CUNY, Jeff Jarvis, aparece hablando de este tema en la última edición de la revista Dossier de la UDP, donde plantea que los medios deben plantearse de nuevo su rol, para llegar a las personas con lo que necesitan:

Mi precepto fundamental es que lo que Internet mata es el modelo de negocios de los medios de masas. Y con ellos la idea de una masa, que es invento de los medios; es decir, la idea de que hay un público indiferenciado que tratamos por igual. Alcanzar a la máxima cantidad de gente con el mismo producto, eso hacíamos porque es lo único que podíamos hacer. Pero así es como perdimos la confianza. Porque yo no soy lo mismo que el resto. No hay un público sino muchos públicos y comunidades. Ahora, gracias a Internet, esas comunidades pueden hablar y encontrarse, y darse cuenta de que nunca nadie les prestó atención. Tenemos que servir a la gente como individuos y como miembros de una comunidad, con relevancia, valor y empatía. Y para hacer eso, primero tenemos que escuchar.

Invertir en tecnología

Desde mi punto de vista, lo que está faltando en nuestra mirada de cómo financiar lo digital, es la tecnología.

Google y Facebook tienen una oferta de interés para quienes publican avisos, porque desde ambas plataformas se ofrece la capacidad de segmentar a la audiencia y mostrar avisos a quienes realmente están interesados en verlos. Eso permite que ellos puedan hablar de “conversión”, vale decir, de cuánta gente ha hecho click en los avisos y ha llegado hasta los avisadores para consultar, informarse o comprar.

En cambio, hasta ahora, los medios sólo han sido capaces de tener plataformas para mostrar el mismo aviso a todos quienes visitan el sitio web. De allí que lo que más hacemos quienes no usamos el ad-blocker de turno, sea buscar la forma de “saltar” o “cerrar” el aviso.

A eso se suma la necesidad de las agencias de vender “páginas vistas“: quién ofrezca más visitantes, más avisos se lleva. Eso, sin discriminar si lo que muestra son noticias reales o bien, historias con fotos de gatos (hay varias buenas) o recuentos de lo mejor o lo que no sabías de algo que no te interesa.

Es claro que se requiere hacer algo diferente, que mantenga la importancia del medio y permita hacer ofertas de valor a la audiencia que lo visita. Así como vamos, los medios están perdiendo relevancia y los usuarios la paciencia. Es necesario invertir en tecnología que ayude en la tarea. Es importante creer en la capacidad propia del medio. Y es muy relevante hacerlo luego.

Escribir para la web: las respuestas de Google

Siguiendo con el post de la semana pasada acerca de los nuevos formatos para escribir en la web, quería darle una mirada rápida a la forma en que Google está respondiendo a ciertas preguntas (especialmente si las haces desde el navegador Chrome), ya que de cierta manera está configurando la forma “natural” de recibir información que uno necesita saber.

Comencemos por el tiempo.

La imagen muestra la barra de búsqueda de Google en Chrome
El Tiempo en New York respondido sin hacer click en un enlace, sino que sólo escribiendo la frase.

Hace unos días necesité saber cómo estaba el tiempo en Nueva York y bastó comenzar a escribirlo para que me mostrara lo que necesitaba saber: temperatura y pronóstico al instante.

Luego y avanzando hacia lo que se muestra en la página de resultados, Google está haciendo ofertas que permiten una de dos cosas: ver en pantalla o entender el contexto.

En el primer caso, al mostrar respuestas en pantalla, Google extrae el contenido de donde lo ha encontrado, y le evita al usuario la necesidad de ir al sitio que lo ofrece.

La imagen muestra una página de resultados de Google
Las respuestas de Google toman contenido de un sitio y los muestran en pantalla, sin necesidad de ir al sitio que lo genera.

En resumen, Google está usando el contenido de alguien más y ofrece una respuesta inmediata a quien consulta. Esto es muy bueno para quien pregunta, pero le da un mal servicio a quien genera ese contenido ya que no le genera ningún valor (ni siquiera una visita). Creo por lo mismo que llega el tiempo para que los productores de ese valioso contenido le planteen al buscador nuevas condiciones o, si no es así, que Google pague por lo que usa. ¿No les parece?

Inteligencia colectiva

En el segundo caso, la página de resultados de Google ofrece búsquedas relacionadas que han hecho otros usuarios, con el objetivo de que uno “vitrinee“, aprovechando la inteligencia colectiva de todos los visitantes y apoyando a quienes están haciendo preguntas más básicas. En este caso, Google sí entrega un servicio que vale la pena.

La imagen muestra la página de resultados de Google.

Probablemente esto mismo deba ser usado por los proveedores de contenidos para apoyar las necesidades de información de sus usuarios y dejar de ser destinos puntuales para un tema, sino que ser proveedores de conocimientos de un parea. Allí hay trabajo pendiente, puesto que muchas veces la pregunta aborda una parte del tema y no se logra ver el contexto del área al que pertenece lo que se consulta. Queda trabajo por hacer, ¿no?

Escribir para la web: explorando nuevos formatos

Escribir para la web ha sido siempre uno de mis temas de trabajo, incluyendo un libro. Pero, se trata de una materia que está siempre cambiando y ofreciendo nuevas posibilidades; de allí que se haga necesario ir mirando lo que se hace para ver si esas nuevas herramientas le ofrecen una mejor apoyo al relato que se está realizando en un medio digital.

Probablemente, el desarrollo más conocido (aunque no el nombre) son las listicles o artículos creados como lista, que fueron popularizados por Buzzfeed a mitad de esta década y que luego llegaron a ser usados en todo el mundo. Normalmente llevan en el título en número y se trata de una enumeración de características de un tema determinado. Por ejemplo: “Las X cosas que no sabías de Fulano”. El desarrollo del texto en este formato, habitualmente es una redacción esquemática, rápida de llevar a cabo ya que se caracteriza por tener textos cortos y el amplio uso de elementos multimediales.

Probablemente, una derivación de este formato es lo que tiene en mente Google al ofrecer los resultados como listas desplegables (ver imagen), aunque de este tema hablaremos más la semana que viene.

Imagen de la página de resultados de Google
Google está experimentando con listas, para ofrecer nuevas formas de mostrar los resultados.

Otro desarrollo interesante ha sido el de los charticles o artículos hechos con imágenes, aunque su origen es más antiguo. Son más parecidos a lo que conocemos como infografías, pero que tienen una lectura más secuencial y por tanto son una forma de redacción más gráfica que visual, aunque el foco es lo que se muestra. Probablemente, el trabajo que está haciendo por estos días el sitio Pictoline representa muy bien este camino.

El último grupo de formato que hay que mirar es el de los smarticles, que está llevando adelante y a modo de experimento, el diario inglés The Guardian a través de su Guardian Mobile Innovation Lab.

Ellos lo describen como una forma de contar historias diseñadas para dispositivos móviles que ofrecen los contenidos mediante grupos y que los van desplegando a medida que los lectores los van pidiendo. La clave es que se comporta como un texto que despliega lo que uno quiere saber y va ocultando lo ya visto, lo que ahorra tiempo y genera una mejor experiencia de uso en los lectores.

Hay más formas, por supuesto (por ejemplo, Transmedia y Periodismo Inmersivo), pero las descritas en este artículos son interesantes de tener a la vista ya que requieren poco desarrollo y mucha capacidad narrativa, para contar las historias. El público, por supuesto, agradecerá la variación y recompensará con más visitas.