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El merecido premio a los videos de La Tercera

De tanto mirar hacia fuera en busca de buenos ejemplos de contenidos interactivos para destacar, perdí la oportunidad de comentar con el debido entusiasmo el buen trabajo que se ha hecho en Chile en periodismo digital.

Así que aprovecho la ocasión de la entrega de los Premios Internacionales Rey de España de Periodismo 2021 para destacar lo hecho por el diario La Tercera con los videos del estallido social. Publicado originalmente a fines del 2019, son una recopilación y puesta en contexto de videos que se hicieron virales tras los acontecimientos del 18-O chileno.

Una pantalla que hace referencia al uso del celular para captar situaciones especiales con motivo del estallido social en Chile el año 2019.
Una de las pantallas del especial que mezcla videos y textos.

De acuerdo a sus organizadores, el premio Rey de España de Periodismo Digital que recibió La Tercera en la categoría video, reconoce «la labor informativa de los profesionales del periodismo de lengua española y portuguesa de los Estados que integran la Comunidad Iberoamericana de Naciones y con los países con los que España mantiene vínculos de naturaleza histórica y relaciones culturales y de cooperación».

Tania Opazo recibe el premio en España.
Tania Opazo recibe el premio en España.

El galardón fue recibido por Tania Opazo, quien explicó que fue un proyecto que rastreaba a los autores y protagonistas de los vídeos del estallido social, para conocer los antecedentes y desenlaces de sus historias. “Detrás de un vídeo que dura 70 segundos hay un contexto que no se ve. Queríamos preguntar por el antes y el después, qué había pasado con los protagonistas de sus vídeos y ver qué cosas se habían perdido en ese proceso de viralización”, le comentó a la agencia EFE, medio que entrega el premio.

En el propio especial, la periodista comenta:

¿Por qué decidieron sacar el celular en ese preciso momento? ¿Qué era lo que querían mostrar? ¿Cómo se sintieron cuando sus videos fueron compartidos por miles de usuarios en redes sociales? ¿Qué consecuencias ha provocado en sus vidas el haber realizado estos registros? Esas son las preguntas que quisimos hacerles a los autores de los videos que conforman este especial.

Y ante esto, nada mejor que cerrar este post con sus palabras: «Esta es una historia que aún se sigue contando. Sin duda, los videos de la gente y las redes sociales seguirán siendo parte de ese relato».

El asalto al Capitolio, paso a paso

La historia del asalto al Capitolio en EE.UU., hecha por el diario The Washington Post está tan bien contada, que hasta su competidor The New York Times la destaca en su boletín diario. Se trata de un ejemplo en uso de recursos periodísticos para un buen relato.

Para la historia quedarán los hechos del 6 de enero pasado, cuando una multitud intentó, vanamente, impedir que el Congreso entregara el cargo de Presidente a Joe Biden, dejando fuera de carrera las pretensiones de Donald Trump de que la nominación fuera desechada a raíz de un supuesto fraude en la elección.

Aunque para verlo hay que pasar por el muro de pago, la parte de video realizada por el WP (que es lo más interesante como narración) se puede ver en YouTube.

¿Qué ofrece? Un relato paso a paso acerca de cómo la multitud llega caminando hacia el edificio y luego comienza a asaltar a quienes lo resguardan hasta que logran entrar.

Para ello se valen de una mezcla de información, gráficos, imágenes, audios, fotos y videos recopilados con un trabajo extenso de reporteo, que va desarrollando la historia a medida que va ocurriendo. Gracias a eso, en 14 minutos se sintetizan casi 12 horas de sucesos y se entregan en orden, sin opiniones, sólo hechos y situaciones que se despliegan en la pantalla, para que quien mire saque sus conclusiones.

La imagen muestra el inicio del video con la multitud caminando hacia el Capitolio.
El inicio del video con la multitud caminando hacia el Capitolio.
La imagen muestra una pantalla dividida: por un lado el video con un policía deteniendo a los invasores y por otro, un plano del edificio que muestra dónde están.
El trabajo periodístico mezcla todo tipo de medios para contar la historia de lo ocurrido en el Capitolio.

Un gran trabajo que de seguro seguirá dando que hablar.

¿Cómo se confía en un medio de comunicación?

Llego a este tema a propósito de un tweet del diario La Nación de Argentina que se presenta como el primer medio argentino en ser parte de The Trust Project. Esta iniciativa se presenta como «una red global de organizaciones de noticias que construyen indicadores de confianza y trabajan con plataformas tecnológicas para afirmar y ampliar el compromiso del periodismo con la transparencia, la precisión, la inclusión y la equidad para que el público pueda tomar decisiones informadas sobre las noticias».

El proyecto cuenta con varios indicadores de calidad (ve la lista) y además lleva a que el diario asuma un compromiso con sus audiencias, que se explicita a través de las siguientes declaraciones:

  • Hacer periodismo profesional y original.
  • Tener una misión de interés público.
  • Ser independientes de la influencia de los poderes político, económico y corporativo de turno.
  • No publicar noticias falsas o información distorsionada.
  • Hacerse cargo de manera explícita de los errores y responder a las quejas sobre la calidad.
  • Atribuir la información a fuentes confiables con el crédito correspondiente.
  • Incorporar la diversidad de voces.

Es interesante que en este tiempo, con tantas falsedades y verdades a medias, haya aún interés por encontrar métodos para mantener la confianza.

La confianza (y la audiencia) de los medios se desvanece

Acaba de salir la versión en español del Digital News Report 2020 realizado por el Reuters Institute y que se ha consolidado como el mejor informe acerca del periodismo y su industria en el mundo. Con miradas específicas por cada país, permite tener una idea imparcial de lo que hacen las personas para conseguir sus noticias diarias. Podemos indicar que para el periodismo no trae buenas noticias.

Lo primero que queda claro es que las personas abandonaron los medios y eligieron las redes sociales como su espacio de información habitual. Aún cuando el Covid ha hecho que muchas personas aumenten su interés por entender cuáles son las fuentes de las noticias y en eso el periodismo sigue siendo clave, aún se vuelcan a las redes para conseguir lo que quieren saber. Y allí está el problema, porque esas mismas plataformas aparecen como las culpables (para los mismos encuestados) como la mayor fuente de desinformación.

Al respecto, el reporte anota:

En nuestro sondeo de enero, menos de cuatro de cada diez personas (38%) dijeron confiar en la mayoría de las noticias la mayor parte del tiempo: se trata de una caída de cuatro puntos porcentuales desde 2019. Menos de la mitad (46%) dijeron confiar en las noticias que consumían.

Asimismo, en el reporte se indica que «desde 2018 el uso de Instagram como fuente de noticias se ha duplicado entre todos los grupos de edad y parece probable que supere a Twitter en el próximo año».

La imagen muestra una comparación entre Instagram y Twitter como fuente de noticias.
Los datos del reporte acerca de la fuente preferida para obtener noticias.

En el caso de Chile, el reporte anota que el principal espacio de desinformación está dado por los grupos de Whatsapp, fenómeno que se repite en Brasil; en Argentina, en cambio, Facebook ocupa ese rol.

El gráfico muestra un mapa del mundo con algunos países destacados, indicando qué plataforma se usa para distribuir información falsa. En Chile y Brasil es WhatsApp; en Argentina es Facebook.
WhatsApp aparece como la plataforma que más se usa para distribuir información falsa en Chile.

En resumen, un buen reporte para entender qué le pasa a los medios, a la industria y a la manera en que nos informamos.

Un par de ideas acerca del futuro de los medios

A raíz de una entrevista que me hizo Francisco Sabat, profesor de Periodismo de la Universidad Finis Terrae, durante el verano, para un bello proyecto que se trae entre manos y al que le auguramos mucho éxito, tuve que responder muchas preguntas acerca de lo que pensaba en relación con los medios y su futuro.

Aunque no quiero divulgar por acá lo que respondí para molestar su trabajo, quiero aprovechar ese impulso para darle una vuelta al tema y dejar mi visión al día de hoy sobre el futuro de los medios.

Principal desafío

El central es sobrevivir. Hoy los medios enfrentan a un escenario donde todo está en contra: un mercado que no invierte, una audiencia que los abandona y una crisis de su modelo de negocio normal, basado en la publicidad. Si eso no fuera poco, se agrega la competencia de Facebook y Google, que se quedan con una tajada cada vez mayor de la inversión publicitaria, y la presencia permanente de las redes sociales, que son elegidas por las personas para informarse, quitándole tiempo de consumo y relevancia a los medios. Creo que nunca tantas cosas de manera simultánea habían estado en contra de que los medios tengan posibilidades de futuro.

Modelo de negocio

En el pasado la publicidad era la forma de ganar dinero en el ecosistema de los medios de comunicación. Era simple: el medio desarrollaba audiencias gracias a sus contenidos y se le cobraba a empresas que querían entregarle mensajes a esas personas que visitaban lo que publicaba. Google y Facebook innovaron y crearon un sistema que personaliza la publicidad, haciendo efectiva la inversión. Los medios reaccionaron con la publicidad programática, pero fue tarde y no tan eficiente, ya que se mantuvo el costo por visitas y no por clicks. Por lo tanto, el futuro deberá financiarse con diferentes tipos de negocios que incluyan, entre otros, membresía, publicidad, segmentación, personalización, newsletters, multi plataformas y mucho software.

Nuevas habilidades

Lo que sigue va a ser digital, con mucho software, vale decir, se debe invertir en programación y tecnología. Para decirlo en simple: se necesitan periodistas que programen sus contenidos; diseñadores que generen contendios y resuelvan problemas en pantallas aprovechando las capacidades del software e ingenieros que reporteen y entiendan de contenidos, para que esto sea cierto. Hay que decirlo claramente: los medios sin esa alma digital no sobrevivirán.

Qué plataforma seguirá

Es casi una apuesta, por lo que hay que pensar en que los medios deben entregar sus contenidos en la plataforma en que estén las audiencias a las que quiere llegar. Se requiere que haya personas que entiendan este tema y que les den la capacidad y la posibilidad de innovar. Va a haber mucha prueba y error, pero hay que estar allí y no ser espectador de cómo los demás lo hacen, esperando que se asiente la tecnología para luego invertir. La mala noticia es que, si miramos los últimos 20 años, no hay una tecnología que haya durado tanto. Nada se asienta, sino que son fases de aparición, desarrollo, madurez y muerte en ciclos cada vez más cortos. Hay que persuadir a las marcas que invierten en publicidad a compartir la vorágine.

Redes Sociales

Habrá muchas, muy diferentes y muy efímeras. Hay que elegir aquella en que la audiencia del medio haga sentido estar. Lo que no puede ocurrir es que el medio no se vea porque está oculto tras un medio de pago, porque si no se ve, pierde su alcance y con ello su capacidad de influir.

Cobrar por todo

Ya se hizo el esfuerzo de entregarlo todo gratis y no resultó como negocio. Por tanto, hay que inventar formas de cobrar razonablemente por todo, aunque sea por mirar una página. Hay muchas empresas innovadoras (por ejemplo las fintech chilenas y de otros países) que les gustaría participar de un modelo de ese tipo. Más ahora que está cambiando el escenario de los medios de pago. Estamos hablando de dinero aquí: si hay éxito, se paga solo.

Para terminar, podemos decir que el modelo anterior terminó porque ya cumplió con todo lo que podía dar (de hecho, lo estamos estrujando para sacar lo último). Sólo queda innovar para seguir.

Los medios enfrentan un fin largamente anunciado

Buscando vía Google, se define un evento catastrófico como un “riesgo que tiene su origen en sucesos extraordinarios e improbables pero que, por su magnitud, implican una elevada cuantía de los daños que ocasionan”. Más allá se explica que es una situación de “baja probabilidad y de muy alto impacto”, aunque se incluyen entre ellos los terremotos, maremotos, tsunamis, ciclones, huracanes, erupciones volcánica y ahora, un virus de alcance mundial.

Si uno mira la situación de los medios de comunicación, un ámbito en el que me desempeño como profesor de una escuela de Periodismo, es claro que estamos ante un escenario en que se están conjugando una serie de circunstancias para configurar un evento de este tipo.

Audiencia y confianza

El primero es la pérdida de audiencia y junto con eso, de validación pública. Para eso, hay que mirar la encuesta de Cadem (Estudio Medios de Comunicación Post Crisis) de enero pasado. En una línea resumen lo mal posicionados que quedaron tras los eventos el 18/O en Chile:

Sobre el rol de los distintos medios de comunicación, un 80% cree que la televisión es quien más se ha centrado en la violencia y los destrozos de las movilizaciones y un 61% considera que representa más los intereses de la elite. Asimismo, 90% cree que a los medios de comunicación les importa más mostrar las noticias que convienen para tener más audiencia y mejores resultados económicos.

Negocios a la baja

Durante el verano fuimos testigos cómo, nuevamente, varios medios se vieron afectados por las mermas que están experimentando en sus negocios. Cierres y despidos fueron parte de las malas noticias. Por ejemplo, el 3 de febrero de 2020 el grupo Copesa anunció el cierre definitivo de las versiones impresa y digital del diario La Hora.

Durante noviembre y luego en febrero e incluso esta misma semana, una serie de medios despidieron parte de su personal. La razón para ello: los números de los negocios no dan.

El gerente general de Copesa, Andrés Benítez, lo explicó así: “Lo sucedido se enmarca en el complejo escenario que enfrentan los medios de comunicación en el mundo, del cual todos estamos conscientes. Esto no sólo está produciendo una transformación importante en la industria, sino también ha estado acompañado, lamentablemente, del cierre de muchos medios tradicionales”. Por su parte, Patricio Hernández, director ejecutivo Megamedia, informó que la medida se debía “exclusivamente por razones económicas y por el grave deterioro de los ingresos de la industria de la televisión”.

Redes Sociales como reemplazo

Una dato que recoge la encuesta de Cadem y que tiene su símil en los estudios hechos en EE.UU. es que las personas están prefiriendo las redes sociales para informarse. No es que les crean más que a los medios, pero como pasan allá más tiempo, poco les queda para confrontar lo que ven en las redes respecto de lo que informan los medios. Eso lleva a que les crean poco, pero que igual reemplacen el rol que cumplen los medios como canales de información y comunicación con la sociedad.

Esto se ve reforzado con la aparición de personajes relevantes de los medios, como Ascanio Cavallo, quien usó una entrevista en el Diario Financiero el viernes 7 de febrero, para detallar su crítica contra el rol de las redes sociales. Junto con decir que las redes sociales “están cumpliendo un papel fascista” (porque sus críticas generan funas que llevan a los periodistas a callar), indica que si bien tienen “inmensas virtudes para la comunicación interpersonal”, tienen un “efecto negativo que hay que controlar, atencuar y demarcar”.

“Si no controamos las redes, los medios de comunicación van a desaparecer. Y la lógica indica que la gente necesita información en la que pueda creer. De cara a los procesos que vienen en Chile -todos tan delicados, que dependen tanto de la opinión plural, en medio de un proceso de polarización galopante-, los únicos que pueden ofrecer información segura para tomar una posoción razonada son los medios profesionales. No es Facebook ni Whatsapp, porque en estos espacios sólo te escuchas a ti mismo”.

Escenario futuro en jaque

Volviendo al comienzo, cuando comienzo un año de clases lo hago con una advertencia para los alumnos: se tienen que preparar para un escenario en el que las personas seguirán necesitando información (más análisis y contexto), pero en el que probablemente no habrá medios para atenderlos. Habrá que buscar soluciones que sean digitales (por el costo), personalizadas (por el alcance) y segmentadas (por el interés) que sean entregadas en el tiempo y la forma en que los usuarios lo requieran. Agreguemos también, por un precio adecuado. ¿Cómo se hace? ¿Alguien lo ha logrado?

Sí, varios. Probablemente el más relevante es The New York Times.

En una charla de enero pasado ante la INMA (International News Media Association), Mark Thompson, CEO del The New York Times tuvo que responder a esta pregunta: ¿Qué factores señalaría en el crecimiento y el éxito del New York Times durante su mandato?

Hace cuatro o cinco años descubrimos que primero deberíamos ser un servicio de suscripción. Lo más importante que teníamos que vender era nuestro contenido y la calidad de lo que el periodismo de The Times puede hacer. Deberíamos empezar a pensar en nosotros mismos más como un servicio de suscripción de calidad, como un HBO o un Netflix.

Como él ha sido el CEO desde 2012, por lo que le podemos acreditar a su desempeño la exitosa estrategia digital que ha llevado adelante la empresa, es interesante ver que entienda que el medio tiene esa característica.

Otra de sus frases, esta vez acerca del diario:

“Tenemos muchas plataformas, la impresa es una de nuestras plataformas. Nos encanta nuestro producto impreso, vamos a estar imprimiendo por otros 15 años o más, pero no hay ningún crecimiento que se pueda tener allí. Con el tiempo, el número de suscriptores se reducirá, los anunciantes disminuirán, y en última instancia, la economía de esa plataforma fracasará. Esa es nuestra opinión. El viejo barco se va a hundir al final”.

Por eso plantea que se debe poner en primer lugar lo digital (de hecho, enfatiza que hay que ser capaces de vender suscripciones en el celular):

No dejes el teléfono inteligente al final. Tiene que ser al revés. Los editores deben comenzar con lo digital, de allí obtienen su sitio web, y luego eligen de allí lo que se publica en el periódico impreso físico. Lo básico para las empresas con estructuras antiguas, y psicológicamente es muy duro, es que tenemos que poner lo nuevo primero y lo viejo segundo, aunque lo viejo siga siendo la mayor parte de tus ingresos. Esto representa una enorme dificultad interna para la mayoría de las empresas.

Aunque todos tenemos claro que sólo hay un diario como The New York Times y su modelo, haciendo compleja la imitación, las tareas que ellos han enfrentado son similares para todos los medios, sin importar su tamaño o situación. La forma de resolverlas, es donde está la dificultad.

Lograr que los lectores paguen

A través del Reuters Institute una serie de expertos han desplegado ideas acerca de cómo hacerle frente al futuro de los medios. En enero (en inglés) y a fines de febrero (en español) entregaron su visión y recomendaciones a través del documento “Periodismo, medios y tecnología: tendencias y predicciones para 2020” que publican como parte del Digital News Project.

En su resumen ejecutivo plantean que la última década estuvo marcada por os teléfonos móviles y las redes sociales que “fragmentaron la atención, socavaron los modelos de negocio basados en la publicidad y debilitaron el rol guardián del periodismo”, afectando “la confianza en el periodismo y en varios países provocaron ataques contra medios independientes”.

Ellos ven que la próxima década “será definida por la creciente regulación de internet, más los intentos de recuperar la confianza en el periodismo y una conexión más cercana con las audiencias. También sufrirá el impacto de la siguiente ola de disrupción tecnológica, desde la automatización mediante inteligencia artificial, big data (reunir y analizar grandes volúmenes de datos) y nuevas interfaces visuales y basadas en la voz”.

Asimismo queda claro que lo que sigue hacia adelante es buscar que los lectores paguen por lo que consumen:

Los editores siguen apostando fuerte por los ingresos que vienen de los lectores: la mitad dice que esa será su principal fuente. Alrededor de un tercio (35%) piensa que la publicidad y los ingresos vía lectores van a ser igualmente importantes y apenas uno de cada siete (14%) centra sus esperanzas exclusivamente en la publicidad.

En este sentido, creo que es muy pertinente leer la columna que escribe Eduardo Suárez como parte de este reporte: “Lograr que los lectores paguen”.

El giro hacia un modelo de pago será duro para cualquier medio y no dará resultados a corto plazo. De acuerdo con el Digital News Report, la mayoría de la gente no está dispuesta a pagar por la información y mucho periodismo de calidad sigue siendo gratuito. Sin embargo, los editores deben ser pacientes. Esta carrera no es un sprint sino una maratón.

En resumen de lo ocurrido y de lo leído en estos meses, el desafío para los medios es mayor y es definitorio acerca de su permanencia en el tiempo. Es posible y muy real, que muchos no logren seguir, por lo que hay que actuar con urgencia y con sentido crítico. Ya no hay que hacer productos que sólo informen, sino que lo hagan y sean sostenibles.

No hay recetas, sólo hay certezas. La principal, es que seguir como estamos, sin cambios y sólo recortando costos, será equivalente a esperar que la suerte nos salve del evento catastrófico.

Una historia digital antigua

Algo que hago habitualmente en clases de Periodismo Digital es preguntarle a las/los alumnos qué estaban haciendo en 1995. Eso lo hago cuando me estoy presentando y sirve para contarles algo de mi experiencia y para que se den cuenta cómo ha evolucionado la tecnología y para que se imagen cómo lo hará en el futuro.

La respuesta habitual que obtengo es “no había nacido en esa fecha, profe“. Son personas nacidas en el 98, 99 y más adelante.

En estos días, La Tercera me ayudó a recordar una de las historias digitales que recuerdo con más ganas por el vértigo, el compromiso y la novedad que generó. Fue en junio de 1997, cuando nos saltamos una prohibición judicial de informar en Chile creando un sitio web en Estados Unidos. Fue la primera vez que se hacía y tuve la oportunidad de aprovechar todas las capacidades del periodismo digital de la época para hacerlo.

Foto de un aviso de La Tercera anunciando un servicio de noticias en Estados Unidos.
Con este aviso en el diario de papel, La Tercera publicitó la edición en Internet en Estados Unidos.

Los invito a leer el reportaje de Sebastián Rivas, publicado con motivo de los 70 años del diario: La prohibición de informar que dio origen a latercera.com

Vuelvo a escribir regularmente

Desde que lancé mi segundo libro, no había vuelto a escribir. Varias razones me retuvieron, pero quizás la principal, fue que necesitaba parar un rato en proponer ideas y temas y quería escuchar y leer de todo, lejos de mi permanente obsesión e interés por los contenidos digitales.

Así lo hice, me puse al día con una pila de libros que estaban al lado de mi cama, me dediqué con más ganas a la carpintería y salí de camping.

La foto está compuesta de tres imágenes: Libros, carpintería y camping, las tres tareas a las que me dediqué en estos meses.
Libros, carpintería y camping, las tres tareas a las que me dediqué en estos meses.

Lo que sigue ahora es parecido a lo que he hecho. Seguiré escribiendo, haciendo clases y, algo nuevo, muebles. Simples y útiles, nada muy sofisticado, mientras aprendo a usar las herramientas 🙂

Además, volveré  a escribir, ya que se vienen desafíos interesantes en este primer semestre: un curso de periodismo digital, el tradicional diploma de AI+UX este año en la PUCV (que nos ha acogido de maravillas), otro diploma de periodismo económico donde hablaré de datos y por último, un par de cursos en contenidos digitales. En cada uno hago un par de horas de clases, no crean que mo lo paso en la sala.

Así que a darle con alegría no más.

Alejandro va camino de ser Doctor

Partamos diciendo que este es un post para hablar bien de un amigo.

Ese amigo es Alejandro Morales, profesor de periodismo en la U. de Chile y en la actualidad, estudiante en el Programa de Doctorado del Departamento de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona, España.

Nos conocemos desde comienzos de este siglo debido a que él siempre tuvo el interés de crear un espacio para formalizar los estudios para quienes se interesaban en la creación de contenidos digitales y se la jugó para que en su Escuela, hubiera un diplomado dedicado al periodismo digital, lo que se tradujo en algo real en el año 2007. Desde entonces se han graduado 12 generaciones (y he sido profesor allí en todos esos años).

Gran parte de ese tiempo, estuvimos hablando de la importancia que tenía para su carrera, tener un postgrado. Y por eso, me sumé con alegría y cierta insistencia, a quienes lo motivaron a jugársela por salir fuera estudiar y regresar con un postgrado de los importantes.

Por eso, leí con entusiasmo lo que publicó esta semana, contando de qué manera ha avanzado y está sacando su tesis que se refiere a “Evaluación de calidad en sitios web universitarios“. Incluso estuvo entre el 2 y 4 de julio en Pamplona, junto a doctorandos de universidades de España, Portugal, México y Brasil y destacados académicos, para participar en la actividad organizada por la Red de Excelencia en Periodismo Digital y Convergencia Mediática.

Allí tuvo la ocasión de presentar ante mi propio referente en el tema, el profesor Ramón Salaverría, de la U. de Navarra. A propósito, usé su libro sobre ciberperiodismo como fuente para escribir el mío y ese ejemplar, que aún no devuelvo, me lo prestó Alejandro.

Alejandro Morales presentando su tesis doctoral ante los profesores en España.
Alejandro Morales presentando su tesis doctoral ante los profesores en España.

Así que por todo lo anterior, sólo me queda darle ánimos desde acá a Alejandro, para que siga adelante y como dice el título de este post, complete ese camino y regrese transformado en Doctor. Que falta nos hace, no?

Los números están, lo que faltan son acciones

Han sido interesantes los últimos meses en el ámbito del desarrollo de productos digitales, debido a que cada vez con más frecuencia, nos vamos encontrando con información de calidad que ayuda a la toma de decisiones.

Se podría decir que la transición hacia el mundo digital está terminando y que lo que sigue, de ahora en más, es todo digital con repercusiones en el mundo real. Eso implica que los clientes siempre esperarán soluciones digitales primero y que luego, si no queda otra, optarán por las físicas.

Vayamos a las señales que demuestran este nuevo ámbito. Primero, partiendo por el Gobierno en Chile, que anunció esta semana su “Transformación Digital” vía un proyecto de ley “para reducir la carga de trámites administrativos e impulsar el uso de documentos digitales”, que impicará diversos cambios. Lo explican así:

La primera medida que tomaremos para modernizar el Estado será realizar una completa transformación digital de los certificados que deben presentar los ciudadanos al momento de realizar un trámite. Queremos terminar con la peregrinación del ciudadano de una institución pública a otra para obtener un beneficio. Queremos menos papeleo y más tiempo libre para los chilenos.

Como he tenido experiencias en el Estado y sus regulaciones, sé que por aquí parte todo. Si hay un buen uso de las herramientas, lo demás (en el ámbito privado) seguirá por buen camino. Queda tiempo, así que esperemos cosas buenas.

Hay números para mirar

Pero más allá de este anuncio que sólo puede quedar como señal por ahora, hay buenos datos que se han ido conociendo mediante diferentes estudios, que ayudan a entender cómo está cambiando todo.

Cadem, una empresa es estudios de opinión, está desarrollando la encuesta El Chile que Viene, mediante la cual está auscultando lo que ocurre con los chilenos y su mirada hacia lo digital. Ya hay dos estudios (abril y mayo 2018) que ayudan a entender varias cosas. Por ejemplo, nos hemos hechos adictos a nuestros celulares y gran parte de lo que hacemos, pasa por allí.

El gráfico de la encuesta de Cadem: somos adictos a los celulares.
El gráfico de la encuesta de Cadem: somos adictos a los celulares.

Por otro lado, Reuters Institute, con el apoyo local de la Facultad de Comunicaciónes de la PUC, presentó su reciente reporte sobre la situación de los medios. Las noticias no son alentadoras: se mantiene la confianza en los medios, pero las personas se están volcando a las alternativas para informarse y entretenerse. En una frase breve: Netflix va ganando y nadie quiere pagar por noticias.

Lo triste de todo esto, es que se produce en un entorno donde la gente está comprando y gastando en los canales online, de acuerdo a las cifras de la Cámara Nacional de Comercio entregadas a comienzo de año.

Dado que la audiencia ya está preparada, el tema de fondo parece ser el producto, ¿no? Por lo tanto, lo que falta es decisión y volverse digital para retomar la posición que alguna vez se tuvo en el mundo físico. Algunos, como el canal Mega, ya lo están considerando en serio.