Comienzo con una declaración de Nicolás Orellana, un creador de contenidos y amigo, acerca de su método para crear publicaciones para su canal de Instagram y conseguir millones de visualizaciones. Así lo explica:
La IA no llegó a hacer el trabajo por nosotros, llegó para potenciarnos.
En su publicación, Nico explica que usa la IA para “analizar su contenido, buscar lo que funciona y lo que no, los patrones que más se repiten, conectores, ganchos exitosos, cierres que vuelan la cabeza, etc.”. Con esa información construyó un mecanismo que le permite utilizar Claude para la creación de contenidos a partir de sus ideas y así generar lo que va a publicar.
Cambios en las profesiones
Me interesa el método de Nico porque llega justo después de dos conversaciones que tuve esta semana acerca de la irrupción de la inteligencia artificial generativa en diferentes profesiones.
En una abordamos el cambio que estaba haciendo sobre la ingeniería de software y en la otra, la forma en que afectó el trabajo del diseñador de productos digitales.
En ambos casos vimos cómo esta nueva herramienta redefinió lo que cada persona tiene que hacer debido a que las tareas anteriores que se hacían en cada caso ya no tienen tanto sentido: gracias al uso de las nuevas herramientas que provee la IA permite hacer mucho más y en ciclos más rápidos y llegar a resultados tangibles y con mayor valor.
A tanto ha alcanzado el impacto que en el caso del software incluso han aparecido nuevos cargos, como el forward-deployed engineer que combina las capacidades de conocer bien el negocio, levantar los requerimientos de un proyecto, entender los datos a usar, desarrollar la aplicación, probarla y adaptarla al entorno de una organización. Es decir, abordar los proyectos de punta a cabo gracias a la IA.
Futuro con valor
Como se puede adivinar, la conclusión en ambas conversaciones fue que ya no se puede ver el futuro de esas dos carreras sin incluir la IA como parte del método de trabajo normal de cada día. Ya no es un lujo considerar su uso, sino que se transforma en una obligación y se hace tan relevante, que las personas que están en esos trabajos tienen que literalmente saltar encima de esas tecnologías antes de que avancen tanto que no sea posible entrar en ellas con bajo costo.
Para esto se requiere valor, con las dos acepciones. Por un lado, entender que se debe buscar dónde está el valor (como en tamaño del aporte) que cada profesional entrega en su trabajo y eso apoyarlo con IA. Y, por otro, se requiere valor (como en valentía) para entender que ya no basta con lo que uno sabía y defender ese espacio pretendiendo que es suficiente, sino que también declarar que hay que saber y aprender más, y dar el paso para conseguirlo.
El encargo, en ambos casos, está en el lado de uno y sólo queda cumplir con la tarea personal que corresponda (por no decir, hacer lo que sea necesario) y avanzar en un mundo que usará estas herramientas nuevas para lo que se deba crear.
