Tal como he comentado antes, hemos estado hablando acerca de cómo conseguir ingresos mediante la producción de contenidos digitales. Hemos tratado aspectos técnicos y ahora estamos centrados en la experiencia de uso, a partir de tres miradas:
- Cómo hacer fácil y usable lo que se ofrece (semana pasada)
- Cómo ayudar a la audiencia a apoyar nuestra tarea (hoy)
- Lo que esperamos que ocurra en quienes vienen a visitarnos (semana próxima)
La audiencia necesita apoyo
Mi relación con la audiencia siempre tiene como punto de partida que no existe un contexto de obviedad. Es decir, no entienden lo mismo que yo y requieren de ayuda para entender lo que están mirando. Esto implica que hay que ofrecer una arquitectura de información compuesta de palabras y términos fácilmente comprensibles y ubicaciones físicas de los elementos que hayan pasado por alguna prueba de usabilidad que certifique que todo se entiende.
Estamos hablando de que los elementos de la interfaz de usuario (también conocida por la sigla UI) son claros y distinguibles, están ubicados donde se espera y que actúan de una forma convencional. Las sorpresas no son bienvenidas en este tipo de actividad.
Incluso, como hemos planteado antes, hacer una oferta de información que ahorre tiempo cuando corresponda y ofrezca caminos a seguir para ver y leer más en caso de haya necesidad de profundizar.
Un par de ejemplos
Todo lo anterior suena bien, pero ¿cómo se hace operativo? En este caso traigo dos ejemplos actuales.
Por un lado, una publicación de The Guardian acerca del operativo de EE.UU. en Venezuela de comienzos de año.

¿Qué se ofrece? La noticia con algún detalle; una línea de tiempo y enlaces para ver más. Pero lo más notable es que se informa “lo que sabemos”, dando por hecho que hay cosas que aún desconocemos. Esta mirada ayuda a preparar el ánimo de la audiencia, al dar como cierto el hecho de que como se trata de una noticia en desarrollo, hay mucho que no se conocía al momento de esa publicación y de allí que la oferta informativa busque hacerse cargo de esa características del proceso de informar.
Por otro, el modelo Axios que he comentado previamente, que consiste en escribir respondiendo preguntas; entre ellas: ¿qué pasó? ¿por qué importa? Las respuestas a esas interrogantes que se presentan destacadas con texto en negritas, ayudan a la audiencia a ir saltando entre lo que se muestra, hacia aquellos elementos que son los relevantes.
Yo te ayudo, tú me visitas
¿Qué buscamos al transformarnos en guías de la audiencia? Pues, en una línea breve: su confianza. Necesitamos que las personas vuelvan a creer en quienes publican, en especial en un tiempo en que casi todo lo que se hace consiste en ocultar la información, para incentivar el click y la visita.
Si todo resulta bien en una visita, lo más probable es que a la siguiente oportunidad nos busquen para obtener información. Ese camino que va desde la visita ocasional a la costumbre de usar nuestros productos de contenido, será el tema de la próxima semana.
