La adicción a las redes sociales llega a la justicia

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Hasta la semana pasada las empresas que funcionan como plataformas de publicación de contenidos en Estados Unidos habían tenido un método para enfrentar cualquier acusación de mal uso proveniente de sus usuarios. Esta era que la legislación las trataba como mecanismos de publicación y, por lo mismo, no eran responsables por lo que se publicaba a través de ellas.

Las amparaba la Sección 230 de la “Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996” que establece que:

No provider or user of an interactive computer service shall be treated as the publisher or speaker of any information provided by another information content provider.

Es decir, algo así como que ningún proveedor o usuario de un servicio informático interactivo será considerado como el editor o portavoz de cualquier información proporcionada por otro proveedor de información.

¿Qué cambió?

La diferencia en los juicios de esta semana fue que se logró demostrar que hay elementos en las interfaces de las redes sociales que causan adicción en quienes los utilizan.

Entre los nombrados dentro de esta categoría se cuentan los siguientes:

  • Scroll infinito, es decir que siempre haya algo adicional para mirar
  • Algoritmo de recomendación, o que haya una oferta interminable de aquello en lo que muestras interés
  • Que las plataformas no cuentan con herramientas para prevenir el mal uso por parte de quienes publican

Lo más importante es que durante los juicios se consiguió evidencia provista por empleados de las propias compañías (Meta y YouTube) que revelan que saben de los problemas pero no hacen nada para prevenirlos.

Esto no es novedad, en todo caso, ya que en otro juicio parecido se llegó a una conclusión similar.

Una de las publicaciones de The Guardian acerca del juicio.
Una de las publicaciones de The Guardian acerca del juicio.

Lo relevante de la actividad judicial que reseñamos es que se ve como el punto de partida de muchos juicios similares, ya que son los primeros en fallarse, pero hay otros miles en espera (varios de ellos representando a familias y distritos escolares).

Incluso en un análisis del diario inglés The Guardian, se hace un paralelo con lo que ocurrió con la industria del tabaco. Que sólo a través de la actividad judicial tomó acciones en torno a la adicción que generaban sus productos, poniendo advertencias y entregando un pago enorme para intentar aminorar el grave daño causado.

Seguiremos atentos, que esto recién comienza.

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