Desde este lunes hay un árbol de Navidad en mi hogar, una tradición que cumplimos cada año con más tranquilidad y dedicación. Cuando llega el tiempo, es decir, al comienzo de diciembre, cambiamos un par de adornos (o todos), buscamos nuevas ubicaciones y nos preparamos para ofrecer algo a los nietos que llegan a disfrutar la espera del momento en que llega el Viejito Pascuero, como le decimos a Santa en Chile.
Como en esta ocasión quisimos reponer los elementos de decoración luego de regalar los nuestros tras la fiesta del año pasado, fuimos a una tienda dedicada al tema de adornos y cosas para el hogar, para conseguir lo necesario.
¿Cuál fue mi sorpresa? Que pese a faltar tres semanas para la celebración ya no había (casi) nada a la venta. Sólo saldos y un surtido triste repartido en un par de anaqueles al fondo del local. Sé que no es mi área de conocimiento, pero ¿no será una exageración que en el comienzo de diciembre ya no haya nada a la venta para decorar con motivos navideños?
El proceso de vender
Sé que puedo sobrerreaccionar mediante este ejemplo, pero esta pequeña experiencia me dejó pensando en cómo pasó lo que les cuento. Asumo que la venta de los adornos navideños se inició a fines de octubre y se cerró a fines de noviembre. Recuerdo haber visto esos objetos en una tienda y lo consideré fuera de lugar, por lo temprano de la fecha (sin saber que era yo el desubicado). Vale decir, el ciclo de venta lo marca la necesidad logística más que el interés de las personas.
Lo más seguro es que, para quienes trabajan en la tienda, diciembre es el momento de vender regalos y objetos para las vacaciones, no adornos navideños. De allí que, si queda algo, se ofrezca con un enorme descuento para salir rápido de los saldos que nadie llevó (me cobraron como el 50% del precio, debo decirlo).
Contenidos a destiempo
¿Ocurre esto en todas las industrias? Es decir, ¿poner a la venta lo que se quiera sin tener a la vista lo que necesitan las personas? Pues, como mi negocio es la creación de contenidos digitales me moví a ese entorno para intentar darme cuenta de si los medios que consumo o a los que apoyo, tienen una forma de trabajo que sea similar a la de la tienda. Me parece que así es.

De hecho, si se visita lo que ofrece cualquier sitio de noticias, incluyendo los que generan una mirada amplia de la realidad, el énfasis no tiene que ver ni con lo importante ni con lo relevante. Lo que mueve todo es lo llamativo, lo que genera el click rápido y apoya la necesidad básica por el dato simple y sin procesar.
Nada de explicar ni ayudar a entender.
Si hay un medio que busque ofrecer ir más allá, me parece que avanzará en el camino adecuado y atenderá de la forma en que se espera. Sería como si en la tienda ofrecieran la Navidad en la época correcta.
