Escribir para despertar un algoritmo de redes sociales

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Estaba haciendo una clase muy habitual que dicto cada año acerca de cómo crear contenidos digitales, en la que me dedico a hablar de las reglas y tareas de esa actividad, y en la que entrego consejos acerca de cómo abordarla para maximizar la comunicación y el alcance.

Sin embargo, esta vez pasó algo diferente: llegué al momento en que explico algunos temas relativos a la forma en que se cumplen las diferentes técnicas de publicación y me encontré diciendo algo inesperado (lo pensaba, pero no lo había formulado hasta ese momento):

…no me gusta, pero publicamos para que el algoritmo se dé cuenta

Y a continuación lo desarrollé de esta forma: escribes primero para el algoritmo, luego para las personas. Aunque en realidad, siempre lo haces para ellas pero como tienes la obligación de pasar el filtro del software que te ayuda a alcanzar a la audiencia que te sigue en las redes sociales, hay que cumplir lo que este pide para llegar a quienes te van a leer.

Es decir, cumplir con lo que requiere la programación que esté activa en la red social porque es el peaje que hay que pagar en el viaje hacia las personas a las que deseas llegar.

Algoritmos opacos

El problema es que en realidad no sabemos cómo funciona ese algoritmo. Si se toma el caso de Instagram, su jefe máximo, Adam Mosseri ha explicado en varias ocasiones lo que su aplicación toma en cuenta (y lo que no) para decidir qué le muestra a cada usuario.

Por ejemplo, en el año 2021 informó que Instagram trabajaba con señales. Así le llaman a lo que Instagram va registrando cada vez que haces o dejas de hacer algo: cuánto tiempo permaneces mirando, si agrandas la foto para verla mejor, si tocas la foto de perfil. Es decir, toda la interacción que produces en la pantalla queda registrada como metadatos A eso lo denominan una señal que queda en tu perfil y condiciona lo que vas a ver a continuación. Dos años después se preocupó de informar que cada área de la aplicación tiene un mecanismo diferente.

El problema es que lo cambian con alguna frecuencia, sin avisarle a nadie. Solo cuando los creadores de contenidos se dan cuenta, lo informan a través de las guías acerca de cómo funciona el algoritmo para el año actual. Por ejemplo, esta es la de 2026 de Hootsuite y la de Buffer, dos sitios dedicados a la optimización de la presencia en esa plataforma.

Esa opacidad incluso ha llevado a investigadores a elaborar papers en los que cuestionan lo que plantea la empresa dueña del algoritmo.

La reacción de Europa

A tanto ha llegado la preocupación por este tema que, tan cerca como la semana pasada, los reguladores de la Unión Europea le impusieron un límite a Meta para que deje de obligar a todas las personas usuarias a someterse al algoritmo.

Parte de la publicación de la Comisión Europea sobre Meta y su diseño adictivo.
Parte de la publicación de la Comisión Europea sobre Meta y su diseño adictivo.

El objetivo es terminar con el “diseño adictivo” representado por el scroll infinito, la reproducción automática de videos, las notificaciones y el contenido altamente personalizado. Las multas por no cumplir con esta petición son de verdad altas.

Trabaja para el algoritmo

Ante eso, desde acá, el sur del mundo, sólo quedamos como espectadores de esta confrontación Y por eso sólo queda esperar, mirar y producir contenidos para que el algoritmo las tome en cuenta (o pagar para que eso ocurra).

Por estos días, es la única forma de llegar a quienes necesitas con tus mensajes. Aunque no necesariamente sea la mejor forma que debería adoptar el contenido que necesitas divulgar.

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