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Temas relacionados con las clases que dicto.

Los medios se acaban: lecturas recomendadas

El comienzo del año significa el comienzo de clases y volver a hablar con alumnos acerca de temas interesantes, que me llevan nuevamente a tratar algo que suele estar presente en mis clases: se acaban los medios tal como los conocemos. En particular, los impresos.

Mis clases suelen incluir una recopilación de señales en esa vía, que busco renovar cada año, para que quienes asisten puedan ir reconociéndolas a medida que las ven. Muchas de ellas la he dejado escritas aquí (como en 20162015 y 2014) para que estén a mano cuando quiero revisarlas.

En lo que va del año han aparecido muy buenos artículos que tratan este tema y por ello, vale la pena leerlos y tenerlos a mano, porque lo que aprendamos de ellos permitirá tener herramientas adecuadas a la hora de tomar decisiones acerca de cómo seguir cuando nos toque la tarea de generar medios o ayudar a enderezar rumbos y precisar los rumbos que deben tomar.

Mis lecturas recomendadas, entonces, son las siguientes:

  • La visión 2020 de NYT: este documento fue publicado en enero pasado y refleja el camino que pretende seguir el diario The New York Times. Es la continuación de su reporte Innovation de 2014, en el que se hicieron cargo de la crisis de ingresos, pérdida de audiencia y de importancia; además anunciaron su receta para salir de ella. Tras seguir ese plan lograron salir adelante de una manera virtuosa y por ello leer este nuevo reporte ayuda a mirar cómo seguir avanzando, insistiendo en lo digital como herramienta clave.
  • La crisis de las noticias: es una sección especial compuesta por varios artículos y publicada por la revista Wired en febrero pasado. Abarca diferentes temas, incluyendo desde robots hasta noticias falsas. Son artículos cortos (en inglés) que permiten entender diferentes ámbitos en los que se están moviendo los nuevos escenarios de los medios. En especial, es muy interesante el referido al diario The New York Times, ya que describe de manera concreta la lucha por innovar que se está produciendo en la empresa.
  • Software y Medios: a través del TOW Center de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, se publicó un interesante documento a fines de marzo pasado (en inglés) en el que se hace un análisis muy completo en relación con la forma en que el software que usan las redes sociales, está afectando la manera en que trabajan los medios. Muy interesante es todo el reporteo en relación con la forma en que publican los grandes medios y la manera en que están generando sus contenidos en las redes sociales, cuestión que les permite llegar a grandes audiencias, sobre las cuales tienen poco control y menos posibilidad de generar ganancias.
  • Se termina el diario, sigue el periodismo: a través de este artículo (en español), el profesor Carlos Scolari ayuda a entender las señales de las que hablaba al comienzo y en el que pone en contexto los tres artículos anteriores, más otros de interés. Propone también su propia mirada para lo que viene.

Leyendo esto, será posible pensar con más detención acerca del futuro de los medios. Mi aporte en esto será motivo del siguiente post. Ya nos vemos.

¿Cómo será el diario en 10 años más?

Marzo pasó volando y terminó antes de que me diera cuenta. Por eso publico desde la primera semana de abril este post que vine pensando el mes pasado.

Ocurre que llevo un par de semanas en clases de periodismo digital. Este semestre volvemos con los alumnos a reportear y escribir en un sitio web “real”; como son alumnos de tercer año no siempre tienen la oportunidad de ver lo que hacen en una pantalla en un sitio real. Eso es lo que hacemos en “Santiago por conocer“, que es un espacio para probar tecnologías, ensayar historia y probar formas de mostrar contenidos. Lo que allí se ve hoy es el trabajo del año pasado, cuando otros alumnos dedicaron su tiempo a buscar historias y las publicaron; la calidad es dispareja pero lo que busco es que aprendan haciendo.

Pues bien, este semestre vamos de nuevo por más historias y por estos días ya están comenzando a crear las primeras. Como preparación estamos viendo un poco de futuro y por eso uno de los trabajos que les propuse fue imaginar cómo será un diario (el nombre es para que se entienda que se trata de un medio con noticias de publicación periódica) que se publique en 2017, es decir, en 10 años más. Para considerar los cambios que puede haber en ese período, les pedí recordar qué tecnología tenían a su disposición en 2007.

Poca, en realidad. Casi no había redes sociales (Facebook comenzaba y sólo algunos recordaron Fotolog), el wifi no era masivo, los celulares eran un objeto para hacer llamadas telefónicas, no había pantallas touch, Messenger en lugar de Whatsapp.

Por lo mismo, en 10 años más es muy probable que estemos hablando de cosas increíbles. Aún me toca corregir los trabajos, pero ya he visto algo de lo que están pensando: hologramas en que uno elige quién da las noticias; implantes que permiten sentir algo antes de conocer las noticias; dispositivos móviles tipo hoja de plástico que se renueva con las informaciones que cambian; medios personalizados para cada usuario y video por todas partes: nadie escribe porque nadie lee.

Partes de ese futuro se están inventando hoy; es cosas de ver algunos ejemplos.

Lecciones de escuchar y ver a Alan Cooper

La semana pasada se realizó el seminario ISA16 en Santiago y qué gran semana fue para todos los interesados en los temas que se abordaron: arquitectura de información, diseño de experiencia de usuario, más muchos otros temas afines.

Fue una oportunidad tremenda para ver en acción a gente notable y, por si no estuviste, basta ver el blog de Torres Burriel para tener un excelente resumen.

Yo quería quedarme con la interesante experiencia que fue asistir a la charla final de Alan Cooper, el mismo autor de la metodología de Persona y Escenario, que usamos en clases, esta vez instalado allí al frente de todos nosotros para hablar de un tema que raramente tratamos: nuestra responsabilidad creando artefactos digitales.

Alan Cooper en el escenario de ISA16 en Santiago.
Alan Cooper en el escenario de ISA16 en Santiago.

En su presentación contó que desde hace un tiempo está viviendo en un rancho, una hora al norte de San Francisco y comentó que allí ha aprendido varias lecciones que por su paralelo con la industria del software en la que él se ha desempeñado permanentemente, valía la pena transformarla en una lección interesante de compartir. Así su presentación estuvo llena de paisajes, personas y animales del Monkey Ranch, junto a los conceptos que le parecieron interesantes de traer a los asistentes.

Lo primero y más notable, fue que usó una parte importante de su tiempo mostrando su apego a la tierra y la producción de su rancho. Explicó por ejemplo, cómo la industrialización de la agricultura cambió la forma de producir alimentos en Estados Unidos, dejando a los productores locales incapaces de competir por muchos esfuerzos que hicieran. Eso ha llevado a que la agricultura industrial genere problemas en todos lo ámbitos, de los que no alcanza a hacerse cargo en su operación normal. Haciendo un paralelo con el software, señaló que la producción a gran escala genera problemas y que por lo mismo, hay que ser responsable con lo que se crea, con las innovaciones que se generan.

Deslizó una crítica hacia las innovaciones que no se hacen cargo de lo que están produciendo, como es el caso de sistemas como Uber que cambian la forma de producir pero no se preocupan de cómo los cambios que generan van afectando la forma de vivir de las personas y su entorno. Su frase en este sentido fue “el capitalismo necesita restricciones”.

Precisamente, en este sentido señaló que uno de los títulos que ha recibido fue el de alquimista, que él entiende como alguien capaz de cambiar el estado de las cosas. Y señaló que, por extensión, todos los que trabajamos en el mundo digital lo somos y por tanto tenemos que hacernos cargo del mundo que creamos. Siguiendo una frase conocida por todos los presentes, un gran poder trae una gran responsabilidad, En este sentido, llamó a cuidar responsablemente lo que hacemos, incluso planteando que hay que ver en qué trabajamos. Si la empresa en la que estamos sólo hace su tarea por hacer dinero, hay que pensar si queremos estar allí.

Incluso fue más allá y planteó que el objetivo que deberíamos poner en nuestra vida profesional es hacer buenas cosas. “Crea gran software. El dinero, es opcional” (mi traducción de la frase: Create great software, and money is a bonus).

Sólo me queda dar las gracias a los organizadores de ISA16, comenzando por Eduardo y Rodrigo, aunque el equipo de gestores fue mucho más grande, por la oportunidad de ver a un ídolo en acción.

Lo que tu red social no te muestra, importa mucho

Todo partió de una reflexión que me acompañó todo junio y parte de julio, que traté en clases y discutí con colegas y amigos: el efecto de los algoritmos en lo que ves o dejas de ver en las redes sociales en las que participas.

La cuestión es como sigue: en el 2015, Marck Zuckerberg, CEO de Facebook, dio a conocer que cada persona tiene cada día alrededor de 1.500 historias para ver en su muro, pero por tiempo, no llega a ver más de 100. Esto implica que hay un software detrás que elige cuáles son esas 100 historias o elementos relevantes, basado en diversos criterios, incluyendo las personas a las que uno sigue, las personas a las que elige ver con mas frecuencia y los temas frente a los que uno reacciona. De hecho, desde el año pasado han aparecido controles tales como “ver primero”, “esconder” o “dejar deseguir (sin dejar de ser amigos)” como elementos de reacción frente a las publicaciones que aparecen en el muro de las novedades.

Por supuesto que esta red social toma nota de todo eso y la siguiente vez que debe mostrar algo en el muro, discrimina usando ese tipo de orientaciones. Lo que necesariamente lleva a algo muy importante: es muy probable que tu sesión sólo muestre una parte de la realidad que normalmente será entretenida y amable, nada que te perturbe o moleste; verás personas con las que tienes buena relación y finalmente, hechos que son de tu pleno interés. De hecho, en su presentación de junio pasado, la empresa indicó que el objetivo del muro es informar y entretener.

Sin embargo, aunque los medios de comunicación tradicionales tienen probablemente el mismo objetivo, la diferencia de los medios respecto de la red social, es doble: en los primeros el mismo contenido es similar para todos los que acceden y no hay forma de esquivar los temas que no nos gustan. Si uno usa un medio tradicional, necesariamente tiene que enterarse dónde hay problemas, debe conocer historias inesperadas o incluso, termina aprendiendo de situaciones que están en pleno desarrollo. En la red, los filtros existentes y que uno mismo puso en marcha, evitan esas situaciones.

Necesariamente el mundo que conocemos va a cambiar con esto, en la medida que tengamos cada vez menos temas en común debido a que pocas veces el filtro mostrará lo mismo a gente que no esté tan cercana aunque viva en la misma comunidad. Por lo tanto, desde la perspectiva de la comunicación pública, creo que será uno de los grandes temas a tener en cuenta.

Para cerrar, un tweet que escribí hace unos días y que se refiere al tema:

Un dato: Si en tu TL aparece una opinión que no te gusta, significa que le vas ganando al algoritmo de la red social. Así que disfrútalo.

— Juan C. Camus (@jccamus) July 28, 2016

Esos raros redactores nuevos

Han pasado muchas cosas este mes, más allá de cumplir 54 años, lo que ya ha sido un tema. De allí que de tanto leer y mirar lo que está ocurriendo, pues, he escrito menos.

He pasado algún tiempo leyendo acerca de los diferentes software que se están usando para que redacten informes. Es decir, para que escriban como si fueran personas. Eso fue la consecuencia natural de escribir recientemente acerca de la presentación para desarrolladores de Facebook, el mes pasado, y de investigar con más entusiasmo para mis clases recientes en que hablé de estos temas.

Aunque suena a ciencia ficción (y mis alumnos miran esta realidad, queriendo que así sea), la verdad es que ya están afianzados y por ello me interesa dejarlos registrados acá, para que puedan explorarlos y ver de qué manera se les puede sacar provecho.

  • Software de reportes: hay dos que son de los que más se habla y que ya tienen clientes. Wordsmith de Automated Insights ya está trabajando para Associated Press en la producción de informes de empresas. En tal caso se hace notar en el propio informe, lo que es eliminado en caso de que el documento tenga una edición humana. El otro es Quill de Narrative Science, que en algún tiempo estuvo produciendo contenidos para Forbes (A juzgar por las fechas, ya no).
  • Software de redacción: en las últimas semanas ha habido novedades con este tipo de productos ligados con el campo de la inteligencia artificial. El más sonado es Emma, que ya está comenzando a mostrar resultados como es el caso de este artículo en Financial Times o este análisis de Microsoft.

Hay mucho que ver aún, pero es claro que algo está ocurriendo y por lo tanto es un buen momento para revisarlo con miras a entenderlo.

Una buena forma de partir es el artículo “Did a Human or a Computer Write This?” aparecido en el NYT el año pasado que muestra cómo los límites se están desdibujando.

Cómo rediseñar el supermercado

os supermercados son los espacios de información más interesantes que existen. Están ordenados temáticamente, organizados de acuerdo a la estrategia que desee llevar a cabo el dueño del espacio físico y cuentan con un flujo operacional que evita que haya mucho empleados, favoreciendo la interacción entre las personas y los productos, buscando eficiencia y efectividad.

Todo lo anterior, es probablemente la teoría, ¿no? Por lo mismo, es muy posible que en la práctica no todas las metas señaladas se cumplan y que haya mucho por hacer.

Lo anterior, queda dicho a raíz de que una reflexión de Eduardo Aguayo en un post de IXDA en facebook (requiere suscribirse a esa red social para verlo) en relación a por qué los supermercados no están ordenados de mejor manera. Anotó allí:

¿Por qué en el supermercado tendrán la sal al lado de las conservas, y no cerca de los huevos u otro alimento que la requiera? ¿Ah? (Sí, se me olvidó comprar sal 😒)

Muchas veces en clases hemos hecho con los alumnos la reflexión acerca de cómo se ordena un supermercado. Por qué las verduras adelante, y por qué el pan al final. Asimismo, hemos aprovechado de pensar acerca de cómo ordenarlo mejor. Por ejemplo, casi siempre los elementos tienen ubicaciones únicas, cuando, claramente la redundancia sería premiada con más compras.

Siguiendo un ejemplo de uno de los libros que cito al final, es claro que las personas compran hasta donde sus manos permiten llevar las cosas que han elegido y luego de eso, no les queda más que ir a la caja y pagar. Paco Underhill recomienda poner canastos o carros adentro del supermercado para que quien lleve sus manos llenas (por no haber sacado uno en la entrada), pueda descansar y seguir comprando, por ejemplo.

Como vemos, el supermercado es un espacio de información y podemos suponer que se perfecciona cuando se le agrega la experiencia de usuario, vale decir, se hace un proceso de empatía para entender qué necesita el usuario a medida que avanza en su compra.

Probablemente a muchos se les venga a la memoria el caso de los pañales y la cerveza que se suele comentar como un caso exitoso, aunque no sea más que un buen cuento. Aún así, lo más probable es que si se ofrecen experiencias, será posible mejorar los resultados que si no se hace. Un par de ejemplos de cómo rediseñar el supermercado:

  • Para compradores jóvenes, ofrecer paquetes listos con recetas para hacer. Es decir, una receta con un link al video que muestra cómo hacerla, junto a todo lo necesario para llevarla a cabo, puesto junto en una bolsa. Tomar, pagar y llevar.
  • Para compradores frecuentes, pantallas touch en las que deslizando productos, se pueda comprar sin recorrer el supermercado. Todo eso en una mesa (como la antigua Surface de Microsoft) en la que se pueda conversar mientras se compra virtualmente y se toma café. Se paga allí mismo y las compras están esperando en un carro cuando uno sale del lugar, lista para llevar.
  • Para compradores nuevos y que tengan tiempo, una app en el celular que haga sugerencias de productos basado en la categoría que se esté buscando (se ingresa la categoría, sacando una foto al código de barras de un producto de ella), explicando cuál es el que más se usa y quiénes lo recomiendan, cruzando la información de productos con sus amigos en facebook. Una guía en vivo que busca aumentar la fidelidad del cliente, más que solo vender.
  • Para compradores creativos, un código QR cerca de ciertos productos en oferta, que les sugiera ideas de qué cocinar usando éstos como base. De nuevo, la idea es que el supermercado apoye al comprador, para que se anime a probar más combinaciones de las habituales.

En fin, lo que se puede ver de todo esto, es que lo que cualquiera busca es que su “casero” sea su socio más que sólo un vendedor. Tal como los antiguos emporios de barrio, donde la confianza y la relación de largo plazo era lo que importaba. Hoy eso está un poco dejado de lado por quienes nos venden, ¿no? Pero no por eso no podemos dejar de imaginar cómo podría ser.

Bueno, ¿más lectura acerca de supermercados, compras y todo este tema? Recomiendo leer a Paco Underhill en su clásico “Por qué compramos” y a Martin Lindstrom en “Buyology” que se refier e a las verdades y mentiras acerca de por qué compramos. Ambos valen la pena.

Las audiencias dan señales antes del fin

Suena catastrofista, pero desde hace un tiempo que ronda la idea de que los medios de comunicación están cerca de desaparecer como los conocemos. Es un pena, pero si estudias comunicaciones, es algo que hay que enfrentar creativamente.

Lo anterior lo he venido diciendo hace algún tiempo y por tanto, no es mayor novedad si has leído este blog anteriormente. Pero hoy aparecieron dos artículos que me pareció bueno dejar consignados en este post, para que no se me pasen de largo.

El primero fue una nota del diario El Mundo que fue destacada por el profesor Ramón Salaverría (U. de Navarra) acerca de cómo los inversionistas están moviendo sus fichas fuera de la televisión. Allí dicen:

… sus colegas de Wall Street están cortando el cable financiero a las televisiones y a sus distribuidoras. Hasta hace apenas un año, la televisión era en EEUU un negocio seguro. Había publicidad de sobra y, gracias a un oligopolio de la distribución, la gente tenía que pagar sí o sí por ver las películas, las series y los acontecimientos deportivos. O sea: se cobraba dos veces. Una, a los anunciantes; otra, a la audiencia. Y entonces llegó internet. Y, con ella, los Netflix, YouTube (que ha dado inicio a un servicio de pago libre de anuncios), Hulu, Amazon prime, Roku, Chromecast y todo tipo de servicios y dispositivos que permiten independizarse de la televisión. Si antes se veía la tele en la caja tonta, ahora se ve a través del teléfono inteligente. El resultado: las acciones de los grandes grupos de televisión están siendo pulverizadas.

En mis clases suelo culpar a mis alumnos de estar matando la TV: todos ellos dejaron de ver las noticias en la televisión hace mucho tiempo y además, consumen sus contenidos vía las señales de los canales (asincrónicamente, por supuesto), Youtube o Netflix.

Google es la fuente confiable

El segundo artículo viene de un medio llamado Quartz que vengo siguiendo hace algún tiempo y que cita un trabajo que presentará la agencia de relaciones públicas Edelman en Davos, en los días que vienen. Lo ejemplifica el gráfico que se muestra a continuación:

El gráfico de Edelman que muestra en quiénes confían las personas a la hora de elegir dónde informarse. Google gana.
El gráfico de Edelman que muestra en quiénes confían las personas a la hora de elegir dónde informarse. Google gana.

En simple, la nota del medio señala:

Alrededor de mundo, un 63% de las personas dicen que confían en los buscadores para noticias e información, de acuerdo a una encuesta de 33 mil personas realizada en 28 países por Edelman, una empresa de relaciones públicas de Estados Unidos. Sólo el 53% confía en los medios online.

Lo interesante de mirar de la presentación hecha por la empresa, es que los medios tradicionales mantienen su importancia, pero baja cada año en que se mide y que claramente, serán reemplazado por la prensa online en algún tiempo. Y esto no porque los medios lo estén haciendo mal; es sólo que están haciendo lo mismo de siempre, mientras que la innovación la están haciendo los nuevos.

Concluimos que probablemente seguiremos viendo la supremacía de los medios tradicionales, pero queda claro que hay ruido de fondo. Lo hace la propia audiencia, que da señales de estar cambiando su forma de enterarse acerca de qué ocurre en el mundo.

A propósito, mi medio para llegar a estos artículos fue Twitter.

Estudiar y dónde hacerlo en el 2016

Esto va a parecer un post super comercial y qué bueno que así lo sea, ya que puedo aclarar de inmediato que soy profesor de los tres programas que comentaré a continuación. Y de los demás, son aquéllos en los que me gustaría inscribirme.

Partamos por lo básico. Como les digo a mis alumnos, estudiar implica abrir la puerta a saber menos, a ser un poco más ignorante. Esto porque donde antes sólo veíamos un dato que nos podía servir para trabajar, tras estudiarlo más a fondo, vemos un área de trabajo con maestros, cultores, libros por leer, experiencias por vivir y temas que dominar. Por lo tanto, si estudiamos, habremos entendido de qué se trata y podremos declarar que sabemos que hay mucho por aprender.

Por lo tanto, ¿hay que necesariamente pagar un curso para aprender? La respuesta categórica es no. Lo que pasa es que cuando se paga un curso -idealmente presencial-, se obtienen dos cosas: un(a) guía que es quien dicta la clase y lo segundo, la obligación de cumplir. Es como tomar un atajo hacia un destino deseado.

A mi edad (53) sigo estudiando. En este verano estoy en un curso básico de idioma chino (Ni Hao) y a punto de comenzar el curso de Visualización de Datos del profesor Alberto Cairo. Creo y practico lo que les cuento 🙂

Qué estudiar en 2016

Entonces, si uno quiere aprender de arquitectura de información, diseño de experiencia de usuario, usabilidad y manejo de contenidos digitales, ¿qué se puede estudiar en Chile?

Como decía antes, hago clases en tres programas que abordan estos temas. En la U. Central dirijo el diplomado dedicado a la AI y UX, donde llegan personas que quieren profundizar en esta áreas; muchos de ellos son diseñadores, tal como la mayoría de los profesores. El foco aquí es dedicarse a entender esas materias para aplicarlas a proyectos.

En la U. de Chile hago una clase acerca de cómo escribir para la web, en el marco del diploma para generación de contenidos digitales. Este programa está más orientado a quienes trabajan produciendo contenidos y la mayor parte de los alumnos y profesores son periodistas.

Y en la U. Católica, hago un ramo que permite a los alumnos tener una idea de herramientas que ayuden a pasar desde el contendio a los proyectos, ayudándoles a abrir los ojos acerca de la importancia de entender las herramientas (el software) para saber qué hacer con los contenidos. La experiencia muestra que este diplomado está más orientado a la creación de proyectos, que es donde está su fuerte, siendo sus alumnos mayoritariamente periodistas.

Otros programas

Claramente, hay muchos más espacios donde aprender. Por ejemplo, los cursos de AyerViernes o el diploma que ofrece la Escuela de Diseño de la UC sobre diseño de servicios. O bien, los programas de innovación de la propia UC, la UDD o de la UAI. Es cosa de decidir hacia dónde caminar.

Y mirando hacia afuera, muchos más, como lo mostraron mis amigos de UXD en un post del año pasado.

¿Mi recomendación? Estudiar, nada mejor que seguir aprendiendo.

Dos clases fuera de Chile

Este mes de junio que termina, me dio la gran oportunidad de hacer dos clases fuera de Chile: una física en Rosario, Argentina y otra virtual, en Caracas, Venezuela.

La primera fue en el Foro de Periodismo Digital de la Universidad Nacional de Rosario, cuya cuarta versión se celebró el 15 y 16 de junio y congregó en dicha ciudad a un grupo muy interesante de académicos y encargados de sitios web periodísticos (ver foto), para conversar, preguntar y debatir acerca del futuro de los medios periodísticos digitales.

Además de la odisea de llegar allá con un grupo de amigos (ver foto más abajo) en medio de las cenizas volcánicas que impedían el vuelo del avión y que nos llevó en un largo viaje en bus, la ocasión permitió mostrar el concepto de la “redacción de dos pisos”, que es la primera visión acerca de cómo generar contenidos con mayor valor agregado, avanzado más allá de la actualización permanente. La presentacion tiene una versión escrita, que fue publicada en el libro que acompaña al foro y que puede descargarse en formato PDF.

Arriba, Juan C. Camus y Christian Espinosa de Ecuador; Sentados: Alejandro Rost, Argentina; Carlos Serrano, Colombia y Dardo Ceballos, organizador del encuentro.
Arriba, Juan C. Camus y Christian Espinosa de Ecuador; Sentados: Alejandro Rost, Argentina; Carlos Serrano, Colombia y Dardo Ceballos, organizador del encuentro.
Junto al organizador del Foro, Fernando Irigaray, aparecen los profesores chilenos de Periodismo: Juan C. Camus, Patricia Peña, Gabriel Mérida, Claudia Gutiérrez y Alejandro Morales.
Junto al organizador del Foro, Fernando Irigaray, aparecen los profesores chilenos de Periodismo: Juan C. Camus, Patricia Peña, Gabriel Mérida, Claudia Gutiérrez y Alejandro Morales.

SDI Venezuela

El segundo encuentro en el que tomé parte fue el Seminario Diseño de la Información 2011 que tuvo lugar en Caracas, entre el 22 y 23 de junio. Mi tema se relacionó con la experiencia de usuario y se enfocó en la necesidad de que los medios digitales se preocupen más allá de la oferta de contenidos, en “lo que ocurre en sus sitios” cuando reciben las visitas de los usuarios.

Junto con hablar del modelo margarita, abordé el concepto del Ciclo de Conversión Digital, que lleva a que los visitantes se transformen en usuarios (es decir, visitantes frecuentes); luego en clientes (que hacen transacciones de todo tipo en el sitio) y luego en evangelistas, vale decir, que hablan a otros de lo buena que es la experiencia que ofrecemos en el sitio web.

Aunque se trató de una presentación virtual (envié la presentación más el audio), pude seguir vía Twitter el desarrollo, y quedé con la grata sensación de que más allá de funcionar perfectamente, causó una grata impresión en la audiencia. Para la siguiente vez, será presencial, espero.

En resumen, fueron dos oportunidades muy interesantes que me ayudaron (o me obligaron, mejor dicho) a seguir avanzando en mi visión acerca de cómo deben ser los medios digitales. Pronto, por este mismo blog, las publicaré para dejarlas a su disposición.

Continúan las clases de la Academia

Este lunes 2 de noviembre y con un tema relacionado con darle velocidad al despliegue de los sitios web, continuará sus actividades la Academia de Soluciones Digitales a la que me referí hace algún tiempo en este blog.
La presentación será hecha por Maximiliano Martin, diseñador de vasta experiencia, quien se enfocará en CSS Sprites y otros métodos de trabajo que permiten construir sitios más veloces.
La entrada a la clase, que se lleva a cabo en la Escuela de Periodismo UDP (Vergara 240, Santiago Centro) es con inscripción previa, de acuerdo a lo que informa el Laboratorio de Medios UDP que organiza esta actividad.