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Temas relacionados con comercio electrónico en Chile.

Días con apellido

El Día de Acción de Gracias (celebrado el pasado jueves en EE.UU.) tiene un significado especial para mí, desde que invitaron a vivirlo en familia, mientras viví en Puerto Rico. Fue especial y diferente y me reconcilió con el estilo de vida norteamericano.
Sin embargo, el recogimiento y hasta la devoción de ese día en familia se rompe en horas, porque a la medianoche ya hay personas instaladas en las afueras de los malls y grandes locales comerciales esperando el día siguiente: es el “Black Friday” (Viernes Negro) que lleva a todos los comercios a vender vía ofertas, casi todo lo que tienen. Lleva ese apodo, porque en ese día todos los que tenían números rojos en sus balances, los dejan en positivo (en azul, diríamos en Chile).
Por algún tiempo se creyó que el lunes siguiente a ese viernes sería “el día” para los sitios de comercio electrónico, especialmente por la cercanía de fechas. De hecho, se le bautizó como “Cyber Monday” y la consultora comScore (la misma que fue cuestionada por las cifras de venta de Radiohead), afirmó que en 2006 se generaron ventas por 677 millones de dólares en ese lunes y que este año se alzaron hasta 733 millones de dólares.
Sin embargo, ahora leo en BusinessWeek que no es ese lunes, sino que el que está dos semanas más adelante el que genera la mayor cantidad de ventas. Y a ese se le llama “Green Monday“, es decir, “Lunes Verde” por la cantidad de dólares que fluyen.
Todo lo anterior, a cuenta de que hoy en clases estuve divagando comentando acerca de los sitios de comercio electrónico chileno y lo mal que lo hacen sus buscadores para responder a las necesidades del usuario. Quedé con la duda: ¿se les ocurre cuál será el “cyber day” del comercio online local?

El arte de explicar dónde estás y para dónde vas

Con esa frase se puede designar el trabajo que hace una persona que se dedica a desarrollar el sistema de navegación en un sitio web. La definición me llegó de la mano de la visita al sitio web del periódico gratuito español “20 minutos“, que tiene además de un director blogger, un sistema único para indicar qué ofrece día a día a sus lectores.
Se trata de una barra superior en que están las secciones del periódico, y desde las cuales se accede a las noticias por algo similar a su título. Por ejemplo, dice “Caza a Messi” la noticia que se titula “Los jugadores del Barcelona denuncian la caza y captura de Messi”.
Lo otro interesante, es que dichos nombres cortos están escritos con letras que van aumentando de tamaño dependiendo de los visitantes que van obteniendo: lo más visto tiene letras más grandes. Esto es una ayuda interesante para quienes van ingresando al sitio web, porque de esa manera saben qué leer primero. En la imagen siguiente se ven los cabezales de varias secciones diferentes:

En la imagen se ven los cabezales de diferentes secciones del sitio web
En la imagen se ven los cabezales de diferentes secciones del sitio web.

Revisando la imagen se puede ver que estos cabezales cumplen con todo lo necesario para “ubicar” al lector. Es decir:

  • Muestra de manera prominente el nombre del sitio web
  • Indica de manera simple el nombre de la sección y la demarca en la navegación
  • Muestra la fecha del día y hace cuánto fue actualizado
  • Alcanza a dar datos adicionales, como el índice de lectoría

Es un buen ejemplo que fácilmente se puede aplicar a otro tipo de sitios no noticiosos… Por ejemplo, a uno de comercio electrónico le quedaría muy bien para mostrar de manera simple qué es lo más vendido.

Los vecinos están comprando

No me dejó tranquilo el post de Jorge acerca de que Google instaló en Argentina su tercer cuartel general, luego de los de California e Irlanda. Su argumento es que no nos eligieron porque “Chile NO POSEE una política seria y clara con la tecnología y los contenidos” .
Y, aunque podemos estar de acuerdo en esa afirmación -en realidad, también lo creo- en este caso parece que hay algo más grande. Tiene que ver con nuestro tamaño. El comercio electrónico en Chile durante el 2006 fue de 250 millones de dólares, según la CCS. Mientras, en el mismo período, en Argentina se vendieron 3.300 millones de dólares, según calcula la CACE.
Vale decir, casi no tenemos comparación y, como Google busca vender especialmente sus servicios para publicidad, debe estar lo más cerca posible de donde está la demanda.
Ahora, si transformamos la crisis en oportunidad, podemos ver claramente que si los argentinos compran tanto en línea, podemos transformarnos en sus comerciantes preferidos, ya que virtualmente podemos estar al lado de ellos en cada instante. Allí, claramente, hay una oportunidad de oro para quienes ofrecen productos y servicios y saben cómo aprovechar las vitrinas que abre la web.

Los desafíos de hacer un Diario Digital en 2006

Luego de 10 años de experiencia con la tecnología web, cualquier cambio en un ambiente y con un público que ya se ha acostumbrado a una experiencia de uso del espacio digital -que se caracteriza por la participación- requiere, necesariamente, de un trabajo más amplio que sólo acomodar textos y gráficos.

¿Por qué no sirve sólo reproducir el papel?

Hay varias razones, pero si queremos elegir las tres principales, podemos indicar las siguientes:

  • El periodismo en Internet tiene su propio código para informar. Los periodistas ya saben que al escribir para radio o para televisión, deben usar códigos especiales para acomodar audio o video, según corresponda: El periodismo digital debe acomodar la interacción.
  • El diario digital sale a competir “con todos” en el espacio digital de la Internet, por lo que debe no sólo enfrentar a los otros sitios web de noticias, sino que a sitios de otro tipo, que además ofrecen noticias. El mejor ejemplo, son los portales, que agregan a la información de actualidad, la posibilidad de tener correo, mensajería instantánea, comercio, postales, etc.
  • El diario digital se dirige al público que no necesariamente lee diarios y que por lo mismo, si bien entiende la lógica de “hojear páginas” de un diario de papel -y de hecho puede hacerlo sin problemas- ya sabe usar y aprovechar la tecnología que caracteriza a este medio: los enlaces, la multimedia y, principalmente, la interacción.

Por todo lo anterior, podemos acordar que actualmente hay varios elementos que deben estar involucrados en la creación del nuevo formato digital, y que se refieren a los siguientes:

El contenido como punto de partida:

Las personas que llegan a un diario digital en 2006 son personas que tienen claro que no sólo vienen a informarse, sino que llegan a participar. Por lo tanto, no sólo quieren estar al día de lo que está ocurriendo, sino que además, quieren tener actualizaciones permanentes y, además de eso, desean tomar parte en lo que está pasando. De allí que un requerimiento necesario y hasta obligatorio, es que el contenido sea visto como el “punto de partida” que tiene un lector y no sólo la zona de llegada.

La pregunta es ¿hacia dónde se parte? O, mejor dicho, ¿en qué y cómo puedo participar?

Eso estará naturalmente definido por dos ámbitos:

-La decisión editorial de impulsar o frenar las iniciativas que lleven a la participación de las personas que accedan al espacio digital.

-Las características del contenido que se esté revisando, aunque lo importante será que el profesional que esté trabajando dicho contenido pueda disponer de herramientas que pueda utilizar para complementar la información que está ofreciendo.

Entre dichas herramientas, se deberían contar las siguientes:

  • Encuestas: que permitan medir la opinión pública en torno a temas determinados.
  • Foros: para recoger la opinión de las personas que visitan el sitio.
  • Contenidos relacionados propios: otros artículos del mismo tema, que estén ligados a lo que se escribe, a través de sistemas que permitan definir la pertenencia de cada contenido a una taxonomía predefinida.
  • Contenidos relacionados externos: otros artículos del mismo tema pero escritos por otras fuentes ajenas al diario (weblogs), que estén enlazados con lo que se escribe, utilizando tecnologías como la ofrecida por Technorati y Delicious y utilizada actualmente en “Washington Post”.
  • Herramientas personales de gestión de lectura: ofrecer impresión amistosa; sistema para enviar el contenido que se lee a un amigo; sistema para guardar el contenido como bookmark o al computador; sistema para agrandar o achicar la letra; sistema para poner nota a la noticia o contenido que se lee, entre otros.
  • Herramientas generales de gestión de lectura: sistema para ver lo más leído en el diario; sistema para ver lo más enviado por mail a los amigos; sistema para ver lo más impreso; sistema para ver las noticias con mejor votación, entre otros.
  • Herramientas generales de distribución de contenidos: sistema para envíos de correos electrónicos con información diaria y/o urgente; sistema RSS para distribución de titulares; sistemas de alertas de contenidos especiales, entre otros.

Diseño de la Experiencia:

En forma paralela a lo anterior, el trabajo que se debe realizar al diseñar o rediseñar un espacio de información tan importante como un diario digital, consiste en tener muy en cuenta las características que tiene el medio original de papel en su comunidad, lo cual obliga a que se ofrezca más que información. Se requiere de ofrecer una experiencia diferente y especial.

Por lo mismo, en el momento de hacer el trabajo de rediseño, se deben utilizar metodologías que tengan énfasis en la generación de experiencias de usuario, ya que será la única forma de asegurar que lo que se ofrezca, realmente será utilizado por los usuarios del sitio web.

En este caso el sitio simplemente desaparece y no hay nada más que hacer.
El diario El Nuevo Día de Puerto Rico apoya la capacidad de opinar de sus lectores, entregando herramientas simples para enviar las opiniones y situando esta caja que muestra las noticias con mayor feedback, haciendo de esto otra razón para leerlas.

Dentro de las metodologías para determinar cómo va a ser la experiencia que tenga el usuario en un sitio web, se encuentra la de las “Personas” de Alan Cooper. Esta aparece como la más adecuada ya que asegura que lo que se ofrece en un sitio web, efectivamente cumple con las expectativas que tienen las “personas reales” que acceden al espacio digital.

Otra metodología interesante es la del “Test de usuario”, que al ser empleada permanentemente durante el proceso de desarrollo del sitio web, permite ir asegurando que los elementos que se van integrando, son los más adecuados para su uso por parte de las personas que acceden al sitio que las ofrece.

Contenidos exclusivos de Internet:

Dado que el diario como espacio digital puede tener contenidos que van más allá de la oferta que se puede hacer a través del impreso, queda claro que el diario en este formato debe ofrecer elementos que lo hagan distinto y distintivo.

Distinto, porque tendrá elementos que no tienen sentido en el papel y sí en el espacio mediado por el computador; vale decir, son contenidos que le sacan partido al hecho de que la persona que lo accede puede utilizar un teclado, un Mouse, parlantes, es decir, el PC a través del cual accede.

Distintivo, porque se debe ofrecer experiencias que hagan a las personas mencionar el diario en Internet e ir avanzando de simples lectores a promotores del mismo, a través del marketing “boca a boca” o marketing viral.

Debido a los diversos contenidos que impulsa un diario, es interesante imaginar escenarios en que se pudieran desarrollar aplicaciones interactivas que sean, a la vez, informativas y entretenidas.

¿Ejemplos a tener en cuenta?

Para lo anterior, siempre será interesante que parte del proceso a desarrollar incluya un benchmark adecuado, que permita atender estas necesidades y expresarlas de manera adecuada al mercado local. Y aquí no se trata de copiar, sino de hacerse cargo de que el medio en Internet sale a competir “con todos” y no sólo con los otros diarios con los que debe compartir y competir por espacio en el quiosco cada día que sale a la calle.

En busca de la autorregulación que salva clientes

En una estrategia que bien vale la pena celebrar, la Cámara de Comercio de Santiago dio a conocer su Código de Buenas Prácticas para el Comercio Electrónico en Chile (ver documento – Fomato: Adobe Acrobat PDF), al que está invitando a adherir.
A quienes se comprometan a seguirlo, se les entregará un sello que los distinga. Y ya, al menos, hay uno: Almacenes París.

Se lo doy firmado

Puerto Rico, Perú, Colombia y ahora, Chile, han dado un paso que aparece como el de más importancia en la adopción de la vía electrónica para desarrollar actividades y negocios a través de las computadoras.

Se trata de la aprobación para el uso de la “firma electrónica”, un sistema que iguala, en términos legales, la firma manuscrita sobre papel con la que se pone en una comunicación digital. Es decir, si un documento o una transacción aparece firmado por alguien, nadie puede poner en duda la autoría de ese compromiso.

Para llegar a este punto el camino ha sido arduo. En la mayor parte de las legislaciones existentes se recoge que los únicos documentos válidos son aquellos escritos en papel y que llevan la identificación de quienes los han generado, habitualmente con la firma hecha “a mano” sobre el documento.

Las nuevas normativas, en cambio, validan que todo sea electrónico y generan una serie de resguardos para el sistema, a fin de que nadie pueda poner en duda su veracidad o incluso, su confidencialidad.

En cada país en que dicha firma electrónica se ha puesto en vigencia, se ha hecho referencia de inmediato, a cómo los negocios electrónicos van a crecer a raíz de este cambio.

No obstante, en la práctica, esto no ha sido automático. Por ejemplo, cuando a mediados de 2000 se promulgó la ley en Colombia, se habló de que existían cerca de 500 mil usuarios de Internet con capacidad de acceso a los servicios de comercio electrónico, por lo que las estimaciones del mercado local indicaban que para fines de ese año, dicho sector podría llegar a facturar alrededor de 3 millones de dólares. En Chile, ha ocurrido otro tanto al indicarse que se prevé que para el 2004 el monto de los dineros transados por este medio llegará a los 6 mil millones de dólares, esperándose una amplia incorporación de la pequeña empresa al mundo digital.

Y probablemente aquí esté el centro del asunto, puesto que con la promulgación de este tipo de legislaciones y reglamentos se establece el “piso” sobre el cual se asienta la actividad comercial sobre una plataforma electrónica. Y, por lo mismo, sólo en la medida que las empresas de todos los tamaños se suban al carro, se comprobará su utilidad. Pero hasta que eso no ocurra, sólo algunos podrán sacar provecho de su utilidad.

De acuerdo a la Cámara de Comercio de Santiago, para el año 2005 se espera que se transen 11 mil millones de dólares por esta vía, lo que habla de la necesidad de que las empresas se tomen en serio estas nuevas capacidades y las empleen. Porque de lo contrario, perderán clientes. Y se hará verdad esa famosa frase dicha por Andy Grove, fundador de Intel, a fines del siglo pasado: “En cinco años las empresas serán de Internet… o no serán”.

¿Quieres saber más?

Ocho años del web en Chile

Si, como dice el tango, veinte años son nada, ¿cuántos son diez? Es la pregunta que hay tras el World Wide Web, una tecnología tan simple como increíble, que en un período tanto corto como una década, ha generado enormes cambios a nivel global.

Aunque nació como un método para compartir documentación entre físicos teóricos, sus alcances muy pronto salieron de ese grupo, para recibir usos en todos los ámbitos posibles, desde comercio hasta comunicaciones a lo largo y ancho del mundo.

Formalmente, el Web nació en 1990 como un proyecto del físico inglés Tim Berners-Lee orientado a facilitarle la vida a los físicos que trabajaban en el Laboratorio CERN en Suiza, ya que permitía buscar y ver documentos almacenados en una base de datos y compartir esos documentos por Internet.

Trabajó en él durante 1991, con el objetivo de mostrarlo en una reunión mundial de físicos a realizarse en enero del año siguiente. Pero en septiembre, lo visitó Paul Kunz, un físico que trabajaba en el Stanford Linear Accelerator Center (conocido por su sigla SLAC) y juntos vieron el nuevo programa en el computador Next de Berners-Lee.

Tras probar sus capacidades y ver cómo lo usaba, Kunz volvió a Estados Unidos convencido de que debía hacer un sistema similar, para permitir el acceso a la base de datos de SLAC, que contenía 200 mil documentos referidos a investigaciones hechas en ese laboratorio.

Pero otras obligaciones, lo hicieron dejar el tema de lado, hasta que le llegó un mail de Berners-Lee, recordándole la demostración de enero. No pasó mucho tiempo, hasta que el 12 de diciembre de 1991, levantó el sitio de SLAC, que se transformó así en la primera página web de Estados Unidos.

De esa manera, el 15 de enero siguiente Berners-Lee ya tenía dos sitios para mostrar: el suyo y el de Kuntz. La presentación dejó con la boca abierta a los casi 200 físicos que se congregaron en el pueblito de La Londe, en el sur de Francia. Si desde allí, a pocos kilómetros de la mítica playa de Saint Tropez, se podía ver eso… desde cualquier lugar del mundo podría hacerse.

Por eso, cuando regresaron a sus universidades y laboratorios, todos los asistentes tenían una sola cosa en mente: entrar a Internet y comenzar a publicar sus propios documentos a través del web.

La telaraña mundial estaba comenzando.

Llega a Chile

La tecnología se demoró un poco en llegar a Chile. Exactamente un año y medio. Fue en 1993 cuando se comenzó a investigar su uso a través de un curso de José Piquer, quien era profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de la U. De Chile y había estado totalmente vinculado con la llegada de Internet al país, en enero de 1992. De hecho, era (y sigue siendo) el encargado del registro de dominios de Internet en el país, a través de NIC Chile.

Sus alumnos José “Pepe” Flores y Eduardo Rodríguez –que más tarde crearon las empresas de Internet, Tecnonáutica y La Brújula, respectivamente- tomaron a cargo la tarea de revisar y tratar de hacer caminar ese primer web.

“Como parte de un curso con Jpiquer, en que veíamos tecnologías emergentes para sistemas, me tocó ver esto del web. Instalamos “Mosaic 0.6x” que sólo existía para Unix luego servidores http (el primero fue http_cern). Eso debe ser como a finales del 93”, recuerda Flores.

Como en esa época no había ni buscadores globales, ni servicios de índices como los que ofreció desde el ’94 el sitio Yahoo!, la lista de sitios disponibles en el mundo era la que manejaba el laboratorio CERN en Suiza, hogar de Berners-Lee.

“Como en el índice de sitios que se manejaba en CERN no existía ni Chile, ni Sudamérica y habían pocos sitios en el mundo (algo así como 400 sitios), decidimos hacer una “página para Chile” para poder enlazarnos a nosotros mismos”, cuenta Flores. Para hacerlo, tomaron un mapa que Eduardo Rodríguez “había hecho a mano y lo pintamos … después de varias iteraciones creamos el mapa que está en http://sunsite.dcc.uchile.cl/chile (al principio indicaba sitios Gopher y WWW)”.

Rodríguez tiene recuerdos similares, en especial con el mapa, que le tomó varias horas de trabajo terminarlo. “Yo hice el mapa y Pepe le puso los botones y programó las primeras páginas, mientras que yo me encargué de instalar el servidor”.

Además, recuerda claramente que en el segundo semestre del ’93 viajó a Estados Unidos. Precisamente al Sillicon Valley. Y quedó asombrado: “Recuerdo que iba en tren a San Francisco leyendo el San José Mercury News y había un aviso a página completa del hotel Crowne Plaza, ofreciendo hacer reservas por Internet. Y pensar que en Chile, recién estábamos empezando. Eso me dio una idea de todo lo que veía para adelante”.

También conoció los inicios del índice Yahoo! y se dio cuenta que nunca un sistema de ese tipo iba a poder abarcar Chile. “Por eso nació La Brújula, para hacer un índice que se dedicara a Chile”, explica.

Hasta en Chile

Rodríguez cuenta que ese mismo ejemplo hotelero, le permitió en los meses siguientes explicar las capacidades y posibilidades de Internet, ya de regreso en Chile.

Y el hecho de que nuestro país tuviera páginas web, era un argumento que se usaba en el extranjero para indicar el alcance de la red.

Flores indica que “la ‘Primera guía impresa de sitios Web del Mundo’, cabía en un sólo libro y como era el tiempo en que había que “vender el concepto del web” consignaron un lugar destacado a este lejano país … no recuerdo exactamente las palabras pero se referían a que el Web era tan usado “que incluso en Chile se utilizaba para ver el estado del tiempo””. Ese servicio del tiempo se debía a información entregada por la Dirección Meteorológica de Chile, a través de un contacto del también profesor del DCC, Patricio Poblete.

Lo que vino después, fue prácticamente una explosión. En 1994 comenzaron a aparecer más sitios, especialmente universitarios y los primeros de carácter comercial, incluyendo el Diario Electrónico de Copesa, con noticias de Chile actualizadas semanalmente.

Y, mirando con la perspectiva del tiempo, Rodríguez y Flores sacan sus propias conclusiones. El primero, explica que “antes del web la Internet era muy hostil con el usuario; había que ser ingeniero para hacer algo, para encontrar algo. Esto lo cambió todo y nos abrió muchas oportunidades”.

Flores agrega que su paso por el web le permitió aprender mucho sobre cómo enfrentar las nuevas tecnologías: “Entrar a una nueva-ola-tecnológica antes, te da la visión y experiencia para consolidar negocios cuando la tecnología ya ha madurado y ha sido adoptada por la sociedad. Si esto se convierte en una práctica sistemática tenemos una oportunidad de desarrollo de nuevas empresas en el país”.