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Los enlaces relacionados como guía para extender la experiencia de usuario

Terminé el post anterior anotando que para que la experiencia de informarse sea completa, hay que avanzar más allá de que una historia nos dé a conocer ¿qué pasó? y ¿quiénes participaron?

Por lo mismo, aparece como un elemento importante para la experiencia de informarse, la capacidad que ofrezca la interfaz en la que se muestre el contenido a fin de integrar en el mismo espacio algunos elementos que permitan responder a más preguntas y ofrecer un apoyo que ayude a entender la relevancia de lo que se lee.

Entonces, el desafío es cómo hacer todo esto en el espacio limitado de la información, las imágenes, la publicidad y otros elementos que hacen de la distracción, una de las partes fuertes de la experiencia. ¿Es posible guiar al usuario en el camino de la información?

La respuesta que entrega la Arquitectura de Información (desde Richard S. Wurman en adelante) es que sí, efectivamente se puede hacer. Hay que crear mapas de la información para que quienes vengan después, puedan guiarse y avanzar por los nuevos espacios que se va abriendo con la oferta de los nuevos contenidos. Asimismo, siguiendo los conceptos de la experiencia de usuario, se debe avanzar en la capacidad de entender las necesidades de los usuarios y crear acciones que ayuden en esa tarea.

Entonces, basado en lo que se plantea desde la teoría, la tarea que sigue es cómo encontrar la forma de ofrecer a los visitantes de los contenidos, los elementos necesarios para que continúen navegando una vez que hayan revisado lo que se les ofrece en la página que miran. Si pensamos en el recorrido que nace de una noticia actualmente, la oferta habitual es “más de lo mismo”. Es decir, mostrarles más elementos de la misma sección asumiendo que la persona que ve un dato está interesada en la “familia” del dato, más que en el contenido del mismo.

La semana pasada anotaba que las preguntas que nacen tras ver alguna información tienen que ver con temas tales como ¿por qué pasó esto?, ¿qué puede pasar ahora?, ¿tengo algo que hacer o decir al respecto? y ¿quiero saber qué dijo alguien al respecto? Es decir, profundizar y ganar en contexto.

Yendo al ejemplo más básico, si la noticia es el resultado de un partido de fútbol, lo que me interesa saber luego de entender los pormenores, es ver la Tabla de Posiciones, saber con quién juega el equipo en la semana que sigue, cómo están los lesionados o suspendidos. En algún momento llamé a esto el “click trigger“, definido como la habilidad que tiene un sitio web para ofrecerle enlaces en cada página al visitante, a partir de los cuales pueda participar de manera más concreta en los contenidos del sitio web.

Probablemente quien lo está haciendo mejor en este aspecto hoy, es la Wikipedia. ¿Ya vieron su forma de mostrar nuevos contenidos al expendir los enlaces en a navegación de escritorio? Creo que hay que seguir explorando ese camino.

La imagen de Wikipedia muestra la manera en que se expande el contenido de un enlace, dando razones al usuario para visitar la página y el contenido que ofrece.
La imagen de Wikipedia muestra la manera en que se expande el contenido de un enlace, dando razones al usuario para visitar la página y el contenido que ofrece.

Los cambios que esperamos en las pantallas que muestran noticias

The New York Times está llevando adelante un rediseño que forma parte de su trabajo por ofrecer una mejor forma de contar lo que está pasando en todo el mundo.

Antes hemos hablado de este tema y lo que vemos ahora forma parte de lo que hace para potenciar las características que le han permitido aumentar el número de sus suscriptores a un nivel tal, que esos ingresos ya han superado a los que recibe por publicidad, que es su fuente original de ingresos.

El diario ha ido comunicando estos cambios a sus suscriptores, quienes además, ya pueden verlos al ingresar al diario mediante un enlace especial. Los sustenta en tres características:

  • Experiencia similar, que se explica en que sin importar el dispositivo que se use, la interfaz funciona de la misma manera aunque se muestre de forma diferente. Para ello usan el concepto de “seamless experience” que de acuerdo a lo que plantea NNGroup, es lo que se debe conseguir cuando se trabaja en múltiples canales (lo que se conoce como omnicanalidad).
  • Facilidad de uso, que se refiere a que los editores tendrán más capacidades de agrupar temas similares, para ayudar a entregar contexto en tópicos que sean relevantes para cada persona.
  • Ayuda para tus intereses: recomendaciones, cada vez mejores de acuerdo a los intereses de quien visita el diario.

La diferencia en la diagramación del medio se pueden ver en las imágenes que se muestran en este post, los que se caracterizan, visualmente hablando, por contar con mayor espacio para las noticias (ocupando toda la pantalla disponible); más zonas vacías que generan descanso y resaltan la relevancia de ciertos contenidos y por último, mayor despliegue de elementos de apoyo al contenido que se revisa.

Esta es la portada del diario antes del cambio.
Esta es la portada del diario antes del cambio.
Así queda la portada luego del cambio.
Así queda la portada luego del cambio.

Lo que falta

Aunque lo que se está mostrando es un avance muy interesante y esperado, queda la sensación de que es la primera parte de los cambio que se deben hacer a la experiencia de informarse.

Sigo creyendo que para que ésta sea completa, más allá de que nos cuenten una historia que se refiera a ¿qué pasó? y ¿quiénes participaron?, hay espacios para hacer más y responder a más preguntas. Por citar algunas, ¿por qué pasó esto?, ¿qué puede pasar ahora?, ¿tengo algo que hacer o decir al respecto? y ¿quiero saber qué dijo alguien al respecto?

Creo que las respuestas a estas preguntas comenzarán a ser secciones de las interfaces de noticias en los próximos tiempos.

¿De qué tamaño es África?

Desde la semana pasada el servicio de Google Maps dejó de representar la Tierra como un plano (o planisferio) y comenzó a mostrarla como lo que es: un cuerpo esférico dando vueltas por el espacio.

Lo interesante de esto, es que finalmente comienzan a quedar claro algunos asuntos que de otra manera pueden ser sujetos de alguna duda. Como por ejemplo, que la tierra no es plana. El real tamaño de los diferentes territorios. La ubicación de los continentes. Lo ancho que es el Oceáno Pacífico, tanto que incluso se puede ver que hay partes en que ocupa más de la mitad del ancho del globo. Que bajo la línea del Ecuador y con la excepción de Australia, parte de África y Sudamerica, casi sólo hay agua.

Pero, probablemente, lo más interesante de este cambio, es que por fin África se ve grande. Es decir, se ve del tamaño que tiene. Por ejemplo si la comparamos con Sudamérica (17,84 millones de km2) o Norteamérica (que incluye a Canada, EE.UU. y México y suma 24,72 km2), África tiene 30, 37 millones de km2.

Sin embargo, en el mapa anterior, se veía más chico. Incluso Groenlandia se veía grande, en comparación. Y esa isla es grande (2,1 millones de km2), pero nunca tanto.

Los ejemplos gráficos, se ven a continuación:

la imagen muestra la versión de planisferio de Google Maps, con los tamaños distorsionados.
La versión de planisferio de Google Maps, con los tamaños distorsionados. Abajo, la versión actual.
La imagen muestra la versión actual de Google Maps: el mundo como un globo.
La versión actual de Google Maps: el mundo tal como es.

El mapa con el mundo plano fue un invento relevante en su momento. Lo hizo en 1569 el alemán Gerardus Mercator y sirvió para que los navegantes surcaran el mar con la seguridad de saber a dónde llegarían.

No importaba tanto el tamaño, sí la ubicación y eso llevó a que en nuestra mente quedara grabajo el tamaño de algunas partes del mapa: el norte, es decir, la parte de arriba del mapa siempre es enorme; el sur, lo contrario.

Por eso es útil leer este artículo, donde se explica el feonómeno y se muestra el verdadero tamaño de Groenlandia y, también, mirar este sitio, donde se invita a jugar con un mapa y ver los tamaños reales de los territorios.

Una reflexión final: conviene revisar lo que creemos desde siempre; más de una sorpresa aparece al revisar lo que creemos sólido y establecido.

PD1: Como se ve, me gustan los mapas.

PD2: Todo lo anterior tiene que ver con el efecto que tiene el cambio de la interfaz de un software.

Cómo te cambia lo que aprendes

Este post tiene que ver con algo que leí hace un rato, pero que vuelvo a revisar cada cierto tiempo. Se trata de las reflexiones que hizo la periodista española María Ramírez, a la que sigo en Twitter y que ha hecho cosas muy entretenidas (como Politibot), una vez que terminó un año de estudios en Harvard en junio pasado.

Llegó con una beca de la Fundación Nieman y tras permanecer un año, siguió con su carrera y actividades. Pero al partir, tras estudiar herramientas que ayudan a recobrar la confianza en los medios, dejó también en Medium un listado de cosas que aprendió.

Son 43 cosas. Algunas interesantes, como que China tiene una sola zona horaria (pese a su tamaño) y que no hay que tratar de imitar a The New York Times. Pero lo que me cautivó, es ver puesto como consejo lo relevante que es la interacción con otras personas, otros conocimientos y la posibilidad de simplemente seguir aprendiendo a partir de escuchar a los demás.

Aprender siempre

Sin querer, la lista me llevó a recordar mi propia experiencia queriendo ser un becado para un postgrado fuera de Chile. Lo intenté en Navarra en el 84 pero no quedé. Luego, tuve que trabajar, pagar la Universidad, me casé y llegaron mis lindos hijos y, todo eso quedó fuera del alcance. Han pasado un par de años, ¿no? Ya el año que viene mis hijos salen de la U y volveré a estudiar (eso espero).

Porque como dice el último consejo de María al terminar su año en Harvard, si quieres tener éxito en tu carrera, sigue aprendiendo. Tomando las palabras de un profesor, anota: “Pregúntate, cada cierto tiempo, qué estoy aprendiendo, de quién estoy aprendiendo y cuánto estoy aprendiendo. Si la respuesta es ‘no mucho’, entonces muévete de alli“.

En breve partiré como profesor con un nuevo curso en la U, cambiando lo que he estado haciendo en los últimos seis años. De nuevo sigo aprendiendo, para seguir enseñando y buscando nuevas preguntas. Eso es lo que hace entretenida la vida.

El efecto de tener menos diarios

Leí un tweet hoy que conecté de inmediato con un paper al que llegué hace algún tiempo y en el que he estado pensando luego de ver los cierres de medios de comunicación en Chile de los últimos meses.

Primero, el paper, que permite dar contexto. Se trata de un trabajo publicado en el año 2011 que analizó el efecto en las elecciones del cierre del “The Cincinnati Post” en el año 2007, un diario de carácter local que cubría el sur de Ohio y norte de Kentucky, en torno a la ciudad de Cincinnati y cuyo origen databa de 1890.

Los autores elaboran una serie de mediciones con el objetivo de evaluar el efecto del cierre en los procesos democráticos, tales como la participación de votantes, aparición de candidatos, gasto en publicidad y mantención en el cargo de quienes van a la reelección. Sus resultados son claros y aunque, como siempre en este tipo de investigaciones generan prevenciones para no tomar los resultados como algo exacto, indican que:

El Cincinnati Post era un periódico relativamente pequeño, con una circulación de solo 27,000 cuando cerró. Sin embargo, su ausencia parece haber hecho que las elecciones locales fueran menos competitivas en varias dimensiones: ventaja de los incumbentes, participación de votantes, gastos de campaña y el número de candidatos para el cargo. El efecto sobre la participación electoral persistió durante varios años después de que el periódico cerrara.

Usando diversas métricas, ambos investigadores evalúan cada aspecto y ven el efecto que tiene la desaparición del medio en el acceso que tienen los ciudadanos a la información que antes estaba disponible en sus páginas y que, aunque no la vieran directamente allí, sí la podían acceder a través de las reproducciones que se ofrecían en redes sociales de dichos contenidos.

Asimismo, destacan como un hallazgo el hecho de que el logotipo de Scripps, la compañía editora del diario era un faro (ver imagen), con un lema que indica “Dale luz y la gente encontrará su camino”.

La imagen muestra el logotipo de la compañía Scripps
El faro en el logotipo de Scripps, junto al lema: Dale luz y la gente encontrará su camino.

Justo lo opuesto pareció ocurrir con el cierre.

Debió ser portada

Como comentaba al comienzo, este paper lo conecté con un tweet que destaca la editorial de un medio dedicado a las finanzas, revelando que hubo un tema que no fue portada, pero debería serlo: se refería a la “lapidaria estadística” generada por el ICE que demuestra que “dos tercios de los trabajadores en Chile ganan, aproximadamente, dos sueldos mínimos o menos”.

Mi preocupación es que cada vez hay menos medios, lo que (como en el caso analizado más arriba) produce el efecto de que menos temas lleguen a las portadas. Hay menos miradas a la sociedad y menos puntos de vista interesantes, que aborden la realidad con ópticas diferentes a las tradicionales y, en muchos casos por efecto de la competencia y la necesidad de llegar primero o con coberturas más efectistas, todos hablan de lo mismo de la misma manera.

Incluso, como opina la profesora Esther Vargas, en un post publicado en el sitio del Programa de Ética Periodística de FNPI, el viral va ganando espacio y transformándose en el vehículo de información con el que cuenta la audiencia, en especial los jóvenes. Desde su punto de vista, “lo que menos necesita el periodismo hoy es a estos falsos mediáticos que con el traje de periodista transgreden formas, buenas prácticas y hacen de la noticia un espectáculo chirriante que se acerca más al ‘talk show’ que al periodismo responsable”.

Como he planteado antes aquí, los medios están en un cruce de caminos complejo que debe ser abordado con bastante pasión, considerando que lo que se juega no es sólo una empresa, sino formas diversas de entender la sociedad, cuya desaparición tiene efectos que van más allá de lo lamentable que es que un grupo de personas pierda su trabajo. Con la evidencia a la vista, incluso de puede hablar de que hay una forma de vida social en juego.

La importancia del derecho al olvido

En simple, el derecho al olvido es la posibilidad de que algo que está publicado en algún lugar de acceso abierto a todo el mundo, sea borrado porque existen razones (normalmente, a partir de una sentencia judicial) para ello.

En Chile aún no existe como ley, pero de tanto en tanto, se dan situaciones para que el tema sea debatido y pueda ser fallado a favor o en contra, dependiendo de las situaciones que los tribunales hayan tenido a la vista.

Este derecho existe en otras legislaciones como la de España, donde la Agencia Española de Protección de Datos lo define de la siguiente manera:

Es la manifestación del derecho de supresión aplicado a los buscadores de internet. El derecho de supresión (‘derecho al olvido’) hace referencia al derecho a impedir la difusión de información personal a través de internet cuando su publicación no cumple los requisitos de adecuación y pertinencia previstos en la normativa. En concreto, incluye el derecho a limitar la difusión universal e indiscriminada de datos personales en los buscadores generales cuando la información es obsoleta o ya no tiene relevancia ni interés público, aunque la publicación original sea legítima (en el caso de boletines oficiales o informaciones amparadas por las libertades de expresión o de información).

Este tema seguirá siendo relevante en Chile, en la medida que vayamos haciendo que lo digital tenga más presencia y que haya cada vez más situaciones en que la información sea controversial.

El último caso

Un ejemplo en este sentido es un fallo dado a conocer ayer en el sitio del Poder Judicial, en el que se decidió que ciertos medios de comunicación deberán publicar la información completa acerca de un fallo, ya que sólo se estaba divulgando la acusación inicial (en el año 2012) pero no se había dado cuenta cómo fue resuelto en la Corte (en el año 2018).

En la situación que la Corte revisó, una persona fue afectada por un hecho y debido a que finalmente se dictó su sobreseimiento, el afectado aprovechó de pedir que se borrara la noticia inicial, invocando el derecho al olvido:

… luego de un año de investigación por el Ministerio Público, se acordó una salida alternativa de suspensión condicional del procedimiento, agregando que nunca fue condenado por delito alguno, no se estableció responsabilidad penal y que es completamente inocente de los cargos que inicialmente se le imputaron, en tal sentido, habiendo ya trascurrido más de cinco años de los hechos, solicita la eliminación de todas las publicaciones teniendo como fundamento para ello el derecho al olvido.

La Corte explicó en el fallo que tal derecho no existe, sino que se resuelve teniendo en vista otros que pudieran verse afectados (como libertad de información, derecho a la honra, derecho a la vida privada), como también otros temas, como que lo publicado fue verídico y calificado de delito e investigado en su momento.

Por lo tanto, la Corte decidió que los medios contra los que la persona recurrió, están obligados a publicar el fallo completo, para que la persona que reclama pueda lograr que su situación personal actual sea conocida.

Para leer

Algo interesante, al examinar el fallo, es que los jueces referencian un artículo del profesor Hernán Corral (@hcorralt en Twitter) del año 2017 en la Revista Jurídica Digital UANDES, que vale la pena leer con detalle, porque explica de manera clara en qué estamos y cómo podría evolucionar este tema.

Por lo tanto, les recomiendo leerlo y empezar desde ya a pensar que el olvido puede ser parte de la ecuación del mundo digital al que avanzamos.

NYT: jugando en Rusia 2018

En casi todos los medios ha habido una cobertura interesante del Mundial de Fútbol que se desarrolla en Rusia durante este mes. Por eso, me interesó mirar lo que se estaba haciendo en un medio ubicado en un país donde el fútbol no es el deporte principal y que, incluso, tiene un nombre alternativo (soccer, le llaman), debido a que el nombre del juego con balón y pie, lo usa otra actividad deportiva (FIFA vs NFL).

Elegí The New York Times, porque es el medio que más leo actualmente y encontré algo muy entretenido para hacer. A propósito, como Chile no llegó a Rusia y lo nuestro ha sido seguir todo por televisión sin demasiado apego (además de ir siempre por los latinoamericanos en juego), ha habido tiempo para mirar algo más que resultados.

Así llegue a “Spot the ball“, que podría traducir libremente como “Adivina dónde está la pelota“, que permite ver muy buenas fotos y dedicarse a ver justo eso: dónde está el balón que los jugadores luchan por tocar.

Spot the ball, un juego de adivinanzas gráficas propuesto por The New York Times durante la Copa Mundial Rusia 2018.
Spot the ball, un juego de adivinanzas gráficas propuesto por The New York Times durante la Copa Mundial Rusia 2018.

En el juego, se usa el indicador circular para señalar dónde debería estar el balón. Luego de ubicarlo y decidir que esa es la mejor ubicación, la interfaz muestra qué tan cerca estuvimos y cómo lo hicimos respecto de los demás.

La zona verde indica dónde se eligió ubicar el balón y luego en la foto aparece la pelota. Luego hay una nueva oferta para seguir jugando.
La zona verde indica dónde se eligió ubicar el balón y luego en la foto aparece la pelota. Luego hay una nueva oferta para seguir jugando.

En resumen, fácil de usar, reglas simples para jugar y usuarios felices, recomendando el juego a más lectores. Una solución sencilla que atrae miradas, clicks y genera una experiencia interesante. Todo lo que se debe pedir de los buenos contenidos digitales.

Los números están, lo que faltan son acciones

Han sido interesantes los últimos meses en el ámbito del desarrollo de productos digitales, debido a que cada vez con más frecuencia, nos vamos encontrando con información de calidad que ayuda a la toma de decisiones.

Se podría decir que la transición hacia el mundo digital está terminando y que lo que sigue, de ahora en más, es todo digital con repercusiones en el mundo real. Eso implica que los clientes siempre esperarán soluciones digitales primero y que luego, si no queda otra, optarán por las físicas.

Vayamos a las señales que demuestran este nuevo ámbito. Primero, partiendo por el Gobierno en Chile, que anunció esta semana su “Transformación Digital” vía un proyecto de ley “para reducir la carga de trámites administrativos e impulsar el uso de documentos digitales”, que impicará diversos cambios. Lo explican así:

La primera medida que tomaremos para modernizar el Estado será realizar una completa transformación digital de los certificados que deben presentar los ciudadanos al momento de realizar un trámite. Queremos terminar con la peregrinación del ciudadano de una institución pública a otra para obtener un beneficio. Queremos menos papeleo y más tiempo libre para los chilenos.

Como he tenido experiencias en el Estado y sus regulaciones, sé que por aquí parte todo. Si hay un buen uso de las herramientas, lo demás (en el ámbito privado) seguirá por buen camino. Queda tiempo, así que esperemos cosas buenas.

Hay números para mirar

Pero más allá de este anuncio que sólo puede quedar como señal por ahora, hay buenos datos que se han ido conociendo mediante diferentes estudios, que ayudan a entender cómo está cambiando todo.

Cadem, una empresa es estudios de opinión, está desarrollando la encuesta El Chile que Viene, mediante la cual está auscultando lo que ocurre con los chilenos y su mirada hacia lo digital. Ya hay dos estudios (abril y mayo 2018) que ayudan a entender varias cosas. Por ejemplo, nos hemos hechos adictos a nuestros celulares y gran parte de lo que hacemos, pasa por allí.

El gráfico de la encuesta de Cadem: somos adictos a los celulares.
El gráfico de la encuesta de Cadem: somos adictos a los celulares.

Por otro lado, Reuters Institute, con el apoyo local de la Facultad de Comunicaciónes de la PUC, presentó su reciente reporte sobre la situación de los medios. Las noticias no son alentadoras: se mantiene la confianza en los medios, pero las personas se están volcando a las alternativas para informarse y entretenerse. En una frase breve: Netflix va ganando y nadie quiere pagar por noticias.

Lo triste de todo esto, es que se produce en un entorno donde la gente está comprando y gastando en los canales online, de acuerdo a las cifras de la Cámara Nacional de Comercio entregadas a comienzo de año.

Dado que la audiencia ya está preparada, el tema de fondo parece ser el producto, ¿no? Por lo tanto, lo que falta es decisión y volverse digital para retomar la posición que alguna vez se tuvo en el mundo físico. Algunos, como el canal Mega, ya lo están considerando en serio.

La triste misión de contar muertos

Tres proyectos latinoamericanos fueron premiados en el marco del concurso “Data Journalism Awards” que  organiza anualmente la Global Editors Network, que se describe como una “asociación internacional de más de 6 mil editores principales y ejecutivos de medios, cuya misión es impulsar la innovación en las salas de redacción del mundo”.

Los tres proyectos tienen que ver con buen uso de los datos, visualización y generación de nuevas narrativas periodísticas. Los tres, además, tienen su foco puesto en contar personas muertas.

Los ganadores hacen uso de diferentes herramientas para su narración, que van desde infografías estáticas hasta bases de datos, que ayudan a explorar conjuntos de datos y conseguir miradas nuevas de la información que, de otra manera, no sería posible obtener.

Los premiados

En la categoría de Mejor uso de datos en Noticias en Desarrollo (Breaking News), el equipo de La Nacion Data utilizó mapas y ubicaciones geográficas para ir ilustrando los lugares en los que se estaba buscando el submarino ARA San Juan, en noviembre del año pasado.

Usando datos oficiales más una aplicación que permite obtener la ubicación de barcos en el mar, fueron desplegando las posiciones en las que se iba desarrollando la tarea.

El jurado destacó la capacidad de usar datos para entregar información actualizada en vivo: “el uso de datos de tráfico marino en  el contexto de una noticia que se actualizaba permanentemente, fue una gran idea que señala un nuevo tipo de periodismo basado en imágenes de satélite, sensores y otros nuevos tipos de observación directa”.

El mapa presentado por La Nación durante a búsqueda del submarino.
El mapa presentado por La Nación durante a búsqueda del submarino.

En el premio al Mejor equipo pequeño de periodismo de datos, el ganador fue el Monitor de Víctimas desarrollado en Venezuela por un equipo de medios, dedicado a dar cuenta de los efectos que está teniendo la violencia en el país.

A través de infografías y reporteo caso a caso, se va dando cuenta de la realidad nacional y poniendo al día la historia, los nombres y las situaciones que hay tras cada uno de los muertos de la capital, Caracas. Los creadores explicaron que para conseguir los datos de cada caso, tuvieron que ir más allá de las fuentes oficiales, mediante la conversación directa con los familiares. El desafío es mayor si se considera que el proyecto logró obtener las historias de 1.135 personas, entre mayo y diciembre del año pasado.

De allí que el jurado destacara que “el proyecto de mantener la memoria de los desaparecidos en Caracas, una de las ciudades más peligrosas del mundo, mostró el impresionante uso de los datos abiertos y del reporteo en terreno”.

Visión parcial de una infografía publicada por el medio acerca de la violencia en Caracas.
Visión parcial de una infografía publicada por el medio acerca de la violencia en Caracas.

Finalmente, un proyecto similar pero en la categoría Favorito del Público, fue el “Monitor da Violencia” desarrollado por G1 de Brasil. En este caso, el trabajo consistió en que durante una semana, entre el 21 al 27 de agosto del año pasado, un grupo de 230 periodistas en todo el país, escribieron las historias de 1.195 personas muertas en 553 ciudades brasileñas, casi el 10% del total de los municipios.

Entre los elementos destacados del proyecto, se incluyó un buscador / visualizador, que permite hacer una revisión usando filtros, con facetas demográficas,geográficas y de tipos de crímenes, que ayuda a que el propio usuario pueda usar los datos para acceder a la información de su interés.

El buscador de crímenes provisto por el proyecto desarrollado por G1.
El buscador de crímenes provisto por el proyecto desarrollado por G1.

La revisión de los tres proyectos latinoamericanos, más una mirada por los demás competidores e incluso por aquellos que no obtuvieron premio, permite tener una visión de lo que se puede hacer en periodismo en estos días. Mirado desde Chile, es claro que tenemos mucho trabajo por hacer para estar cerca de ellos.

Las lecciones de Ismael Nafria

Ismael Nafria pasó por Santiago, dejando una estela de comentarios y buenas sensaciones acerca del futuro de los medios digitales periodísticos. Este periodista, autor, consultor, profesor y conferenciante especializado en medios digitales, autor de “La reinvención de The New York Times“, fue invitado por la Universidad del Desarrollo en el marco de la III Cumbre del Periodismo, un seminario anual dedicado a debatir sobre la actualidad y futuro de esta industria.

Como comentaristas de su charla hubo representantes de nivel ejecutivo de los principales medios chilenos, lo que permitió saber de primera mano lo que piensan acerca de lo que Nafria descubrió en su investigación sobre el diario estadounidense y, de paso, acerca de lo que viene en términos de innovación en esta área.

Ismael Nafria durante su charla en la UDD (Foto Periodismo UDD).
Ismael Nafria durante su charla en la UDD (Foto Periodismo UDD).

Conclusiones y preguntas

Usando como base su libro, que puede obtenerse en PDF y papel, Nafria dio cuenta a partir de lo que está haciendo el NYT, acerca de las lecciones que deben ser aprendidas por toda la industria, ya que representan pasos necesarios para enfrentar la realidad de todos los que conocen la industria: la publicidad está dejando de llegar y por lo tanto no hay inversión y las audiencias se están diseminando hacia diferentes espacios, alejándose de los medios.

Apoyándose en gráficos que dan cuenta de los altos y bajos de la industria, el presentados destacó que el problema no es que las personas no estén usando los medios, sino que por el contrario, entendiendo que la necesidad de información es cada vez mayor, el problema radica en la forma en que los medios llegan a esa audiencia cuando son necesarios.

Por lo mismo, varias veces destacó que el rol de los medios es ser imprescindibles en la vida de las personas y por lo tanto la tarea principal, es conseguirlo, día a día.

Entre las conclusiones que entregó, recopiladas en un hilo de Twitter por el profesor Patricio Contreras (@pfcontrerasv), se encuentran las siguientes:

  • Los medios deben buscar el modo de seguir siendo imprescindibles para su audiencia.
  • Importa más la calidad que la cantidad.
  • La publicidad no será suficiente para pagar por el periodismo de calidad.
  • Conocer muy bien a los usuarios.
  • Los medios deben acelerar la generación de ingresos digitales.
  • ¿Sabemos qué valor aporta nuestro medio a la audiencia?
  • Fijar objetivos claros y públicos.
  • Formar permanentemente a los profesionales.
  • Prioridad: lo móvil.

Reacciones locales

Como anotaba al comienzo, hubo un panel posterior, donde los ejecutivos locales comentaron la presentación. Luego de escuchar todo lo que ha hecho el NYT, queda claro que estamos lejos.

Nafria lo explicó de esta manera: no todos pueden ser el New York Times, pero al menos pueden aspirar a ser el New York Times del área geográfica en la que están ubicados. Es decir, es muy probable que no sea posible pensar en el nivel de inversión e innovación que tiene el diario investigado por Nafria. Pero, sí es interesante ver un medio que tiene claridad acerca de cómo viene el futuro.

Sin embargo, eso no fue lo que se vio en el seminario.

Varias de las conclusiones locales escuchadas en el panel, demuestran que seguimos anclados en una forma de negocio que se basa en la publicidad y que sigue pensando que el modelo seguirá dependiendo de esa variable.

Asimismo, quedó claro no hay capacidad de inversión para hacer algo diferente y, tampoco, de apostar acerca de qué se puede hacer para tener alternativas a futuro. De hecho, uno de los presentes señaló que en un directorio comparó su situación a la del Titanic, cuya orquesta seguía tocando la misma música pese a que se hundía el barco. En esa ocasión pidió recursos para tener muchos “botecitos” que permitieran salvar a los futuros náufragos, pero tampoco se los otorgaron.

Por último, que aunque el diagnóstico de crisis es compartido, al menos en público no hay luces de cómo salir de él, como no sea recortando presupuesto, achicando medios, pidiendo a los profesionales hacer más por menos paga y tratando de aguantar por más tiempo para ver qué pasa.

No hay mucho más, lo que deja una mirada preocupante acerca de cómo sigue esta industria.