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El efecto de tener menos diarios

Leí un tweet hoy que conecté de inmediato con un paper al que llegué hace algún tiempo y en el que he estado pensando luego de ver los cierres de medios de comunicación en Chile de los últimos meses.

Primero, el paper, que permite dar contexto. Se trata de un trabajo publicado en el año 2011 que analizó el efecto en las elecciones del cierre del “The Cincinnati Post” en el año 2007, un diario de carácter local que cubría el sur de Ohio y norte de Kentucky, en torno a la ciudad de Cincinnati y cuyo origen databa de 1890.

Los autores elaboran una serie de mediciones con el objetivo de evaluar el efecto del cierre en los procesos democráticos, tales como la participación de votantes, aparición de candidatos, gasto en publicidad y mantención en el cargo de quienes van a la reelección. Sus resultados son claros y aunque, como siempre en este tipo de investigaciones generan prevenciones para no tomar los resultados como algo exacto, indican que:

El Cincinnati Post era un periódico relativamente pequeño, con una circulación de solo 27,000 cuando cerró. Sin embargo, su ausencia parece haber hecho que las elecciones locales fueran menos competitivas en varias dimensiones: ventaja de los incumbentes, participación de votantes, gastos de campaña y el número de candidatos para el cargo. El efecto sobre la participación electoral persistió durante varios años después de que el periódico cerrara.

Usando diversas métricas, ambos investigadores evalúan cada aspecto y ven el efecto que tiene la desaparición del medio en el acceso que tienen los ciudadanos a la información que antes estaba disponible en sus páginas y que, aunque no la vieran directamente allí, sí la podían acceder a través de las reproducciones que se ofrecían en redes sociales de dichos contenidos.

Asimismo, destacan como un hallazgo el hecho de que el logotipo de Scripps, la compañía editora del diario era un faro (ver imagen), con un lema que indica “Dale luz y la gente encontrará su camino”.

La imagen muestra el logotipo de la compañía Scripps
El faro en el logotipo de Scripps, junto al lema: Dale luz y la gente encontrará su camino.

Justo lo opuesto pareció ocurrir con el cierre.

Debió ser portada

Como comentaba al comienzo, este paper lo conecté con un tweet que destaca la editorial de un medio dedicado a las finanzas, revelando que hubo un tema que no fue portada, pero debería serlo: se refería a la “lapidaria estadística” generada por el ICE que demuestra que “dos tercios de los trabajadores en Chile ganan, aproximadamente, dos sueldos mínimos o menos”.

Mi preocupación es que cada vez hay menos medios, lo que (como en el caso analizado más arriba) produce el efecto de que menos temas lleguen a las portadas. Hay menos miradas a la sociedad y menos puntos de vista interesantes, que aborden la realidad con ópticas diferentes a las tradicionales y, en muchos casos por efecto de la competencia y la necesidad de llegar primero o con coberturas más efectistas, todos hablan de lo mismo de la misma manera.

Incluso, como opina la profesora Esther Vargas, en un post publicado en el sitio del Programa de Ética Periodística de FNPI, el viral va ganando espacio y transformándose en el vehículo de información con el que cuenta la audiencia, en especial los jóvenes. Desde su punto de vista, “lo que menos necesita el periodismo hoy es a estos falsos mediáticos que con el traje de periodista transgreden formas, buenas prácticas y hacen de la noticia un espectáculo chirriante que se acerca más al ‘talk show’ que al periodismo responsable”.

Como he planteado antes aquí, los medios están en un cruce de caminos complejo que debe ser abordado con bastante pasión, considerando que lo que se juega no es sólo una empresa, sino formas diversas de entender la sociedad, cuya desaparición tiene efectos que van más allá de lo lamentable que es que un grupo de personas pierda su trabajo. Con la evidencia a la vista, incluso de puede hablar de que hay una forma de vida social en juego.

La importancia del derecho al olvido

En simple, el derecho al olvido es la posibilidad de que algo que está publicado en algún lugar de acceso abierto a todo el mundo, sea borrado porque existen razones (normalmente, a partir de una sentencia judicial) para ello.

En Chile aún no existe como ley, pero de tanto en tanto, se dan situaciones para que el tema sea debatido y pueda ser fallado a favor o en contra, dependiendo de las situaciones que los tribunales hayan tenido a la vista.

Este derecho existe en otras legislaciones como la de España, donde la Agencia Española de Protección de Datos lo define de la siguiente manera:

Es la manifestación del derecho de supresión aplicado a los buscadores de internet. El derecho de supresión (‘derecho al olvido’) hace referencia al derecho a impedir la difusión de información personal a través de internet cuando su publicación no cumple los requisitos de adecuación y pertinencia previstos en la normativa. En concreto, incluye el derecho a limitar la difusión universal e indiscriminada de datos personales en los buscadores generales cuando la información es obsoleta o ya no tiene relevancia ni interés público, aunque la publicación original sea legítima (en el caso de boletines oficiales o informaciones amparadas por las libertades de expresión o de información).

Este tema seguirá siendo relevante en Chile, en la medida que vayamos haciendo que lo digital tenga más presencia y que haya cada vez más situaciones en que la información sea controversial.

El último caso

Un ejemplo en este sentido es un fallo dado a conocer ayer en el sitio del Poder Judicial, en el que se decidió que ciertos medios de comunicación deberán publicar la información completa acerca de un fallo, ya que sólo se estaba divulgando la acusación inicial (en el año 2012) pero no se había dado cuenta cómo fue resuelto en la Corte (en el año 2018).

En la situación que la Corte revisó, una persona fue afectada por un hecho y debido a que finalmente se dictó su sobreseimiento, el afectado aprovechó de pedir que se borrara la noticia inicial, invocando el derecho al olvido:

… luego de un año de investigación por el Ministerio Público, se acordó una salida alternativa de suspensión condicional del procedimiento, agregando que nunca fue condenado por delito alguno, no se estableció responsabilidad penal y que es completamente inocente de los cargos que inicialmente se le imputaron, en tal sentido, habiendo ya trascurrido más de cinco años de los hechos, solicita la eliminación de todas las publicaciones teniendo como fundamento para ello el derecho al olvido.

La Corte explicó en el fallo que tal derecho no existe, sino que se resuelve teniendo en vista otros que pudieran verse afectados (como libertad de información, derecho a la honra, derecho a la vida privada), como también otros temas, como que lo publicado fue verídico y calificado de delito e investigado en su momento.

Por lo tanto, la Corte decidió que los medios contra los que la persona recurrió, están obligados a publicar el fallo completo, para que la persona que reclama pueda lograr que su situación personal actual sea conocida.

Para leer

Algo interesante, al examinar el fallo, es que los jueces referencian un artículo del profesor Hernán Corral (@hcorralt en Twitter) del año 2017 en la Revista Jurídica Digital UANDES, que vale la pena leer con detalle, porque explica de manera clara en qué estamos y cómo podría evolucionar este tema.

Por lo tanto, les recomiendo leerlo y empezar desde ya a pensar que el olvido puede ser parte de la ecuación del mundo digital al que avanzamos.

Las lecciones de Ismael Nafria

Ismael Nafria pasó por Santiago, dejando una estela de comentarios y buenas sensaciones acerca del futuro de los medios digitales periodísticos. Este periodista, autor, consultor, profesor y conferenciante especializado en medios digitales, autor de “La reinvención de The New York Times“, fue invitado por la Universidad del Desarrollo en el marco de la III Cumbre del Periodismo, un seminario anual dedicado a debatir sobre la actualidad y futuro de esta industria.

Como comentaristas de su charla hubo representantes de nivel ejecutivo de los principales medios chilenos, lo que permitió saber de primera mano lo que piensan acerca de lo que Nafria descubrió en su investigación sobre el diario estadounidense y, de paso, acerca de lo que viene en términos de innovación en esta área.

Ismael Nafria durante su charla en la UDD (Foto Periodismo UDD).
Ismael Nafria durante su charla en la UDD (Foto Periodismo UDD).

Conclusiones y preguntas

Usando como base su libro, que puede obtenerse en PDF y papel, Nafria dio cuenta a partir de lo que está haciendo el NYT, acerca de las lecciones que deben ser aprendidas por toda la industria, ya que representan pasos necesarios para enfrentar la realidad de todos los que conocen la industria: la publicidad está dejando de llegar y por lo tanto no hay inversión y las audiencias se están diseminando hacia diferentes espacios, alejándose de los medios.

Apoyándose en gráficos que dan cuenta de los altos y bajos de la industria, el presentados destacó que el problema no es que las personas no estén usando los medios, sino que por el contrario, entendiendo que la necesidad de información es cada vez mayor, el problema radica en la forma en que los medios llegan a esa audiencia cuando son necesarios.

Por lo mismo, varias veces destacó que el rol de los medios es ser imprescindibles en la vida de las personas y por lo tanto la tarea principal, es conseguirlo, día a día.

Entre las conclusiones que entregó, recopiladas en un hilo de Twitter por el profesor Patricio Contreras (@pfcontrerasv), se encuentran las siguientes:

  • Los medios deben buscar el modo de seguir siendo imprescindibles para su audiencia.
  • Importa más la calidad que la cantidad.
  • La publicidad no será suficiente para pagar por el periodismo de calidad.
  • Conocer muy bien a los usuarios.
  • Los medios deben acelerar la generación de ingresos digitales.
  • ¿Sabemos qué valor aporta nuestro medio a la audiencia?
  • Fijar objetivos claros y públicos.
  • Formar permanentemente a los profesionales.
  • Prioridad: lo móvil.

Reacciones locales

Como anotaba al comienzo, hubo un panel posterior, donde los ejecutivos locales comentaron la presentación. Luego de escuchar todo lo que ha hecho el NYT, queda claro que estamos lejos.

Nafria lo explicó de esta manera: no todos pueden ser el New York Times, pero al menos pueden aspirar a ser el New York Times del área geográfica en la que están ubicados. Es decir, es muy probable que no sea posible pensar en el nivel de inversión e innovación que tiene el diario investigado por Nafria. Pero, sí es interesante ver un medio que tiene claridad acerca de cómo viene el futuro.

Sin embargo, eso no fue lo que se vio en el seminario.

Varias de las conclusiones locales escuchadas en el panel, demuestran que seguimos anclados en una forma de negocio que se basa en la publicidad y que sigue pensando que el modelo seguirá dependiendo de esa variable.

Asimismo, quedó claro no hay capacidad de inversión para hacer algo diferente y, tampoco, de apostar acerca de qué se puede hacer para tener alternativas a futuro. De hecho, uno de los presentes señaló que en un directorio comparó su situación a la del Titanic, cuya orquesta seguía tocando la misma música pese a que se hundía el barco. En esa ocasión pidió recursos para tener muchos “botecitos” que permitieran salvar a los futuros náufragos, pero tampoco se los otorgaron.

Por último, que aunque el diagnóstico de crisis es compartido, al menos en público no hay luces de cómo salir de él, como no sea recortando presupuesto, achicando medios, pidiendo a los profesionales hacer más por menos paga y tratando de aguantar por más tiempo para ver qué pasa.

No hay mucho más, lo que deja una mirada preocupante acerca de cómo sigue esta industria.

La TV y el cambio en los medios

A propósito de la clase de anoche en la U. de Chile, en que hablamos acerca de cómo los medios van cambiando en el tiempo, recordé un ejemplo actual de cómo la televisión va perdiendo su espacio porque sus  usuarios hacen otras cosas a la hora en que solían sentarse a ver un programa.

Una de mis preguntas habituales en la clase dedicada a cómo generar contenidos para medios digitales, tiene que ver con la forma en que consumen esos contenidos y la diferencia respecto de cuando los mismos alumnos (la mayoría tiene más de 25 años) miraban ese tipo de información hace 10 ó más años. Casi siempre, el relato es que ellos se sentaban a esperar que llegara la hora de ver un programa, comparado con la situación actual, en que lo ven cuando lo requieren.

El ejemplo en este sentido, ocurrió esta semana con el documental “Chicago Boys” de Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano. La película fue programada en televisión abierta a una hora tardía (minutos después de la medianoche del domingo) lo que impidió que mucha gente pudiera verla.

La reacción de sus creadores fue rápida y precisa: “liberarla” en Youtube por 24 horas para que cualquier persona pudiera verla (cosa que yo mismo hice y gracias a los cineastas por eso).

Tweets acerca del documento "Chicago Boys" escritos por sus realizadores.
Tweets acerca del documento “Chicago Boys” escritos por sus realizadores.

Cómo atender a la audiencia

Lo ocurrido permite mirar de una manera diferente la forma en que un medio debe atender a su audiencia. Ya no sirve tener la actitud de que un canal es la alternativa única, porque si piensan hacerlo, sus audiencias buscarán la forma de saltarse esa traba y llegar al contenido como les sea más conveniente.

Incluso ni siquiera el problema es encontrar la forma de ver algo gratis, ya que gran parte de los usuarios de la televisión local, están pagando por lo que consumen, mediante sistemas como Netflix y Spotify.

Lo que las personas buscan es la comodidad y tranquilidad para ver el contenido que quieren de la forma y en el momento que deseen. Si eso no está disponible, indagarán la forma de llegar y de lo contrario, usarán ese tiempo consumiendo otros contenidos: nadie va a esperar por un canal de TV que no está disponible. Lo reemplazarán y (con el tiempo) lo olvidarán. Será obsolescencia por irrelevancia.

En resumen, las audiencias quieren contenidos en la forma y en los horarios adecuados a su consumo y no en los que la TV decida, porque ese tiempo pasó. El mensaje es claro para los medios: adaptarse o lamentarse.

Pulitzer: dos premios para revisar

El Premio Pulitzer se entrega cada año para destacar el mejor periodismo de Estados Unidos. De la interesante lista de este año, me gustaría destacar a dos de los ganadores.

La sección con los reportajes sobre acoso sexual que dio el Pulitzer a The New York Times y The New Yorker.
La sección con los reportajes sobre acoso sexual que dio el Pulitzer a The New York Times y The New Yorker.

Reporteros que cambiaron el mundo: los últimos meses han sido especiales gracias a la visibilidad que ha alcanzado el problema que representa el acoso contra las mujeres. De ser un tema ignorado, pasó a ser una prioridad en muchos países, incluyendo Chile, gracias al trabajo de un grupo de periodistas encabezados por dos mujeres en The New York Times (Jodi Kantor y Megan Twohey) y un periodista de The New Yorker (Ronan Farrow). Un año de trabajo para producir lo necesario para crear las historias que finalmente demostraron que el acoso no era un tema aislado, sino que un patrón que se repetía. Desde su trabajo se inició un movimiento mundial con el lema #MeToo, que se inició en el ámbito del cine, pero que ha afectado positivamente a todos los espacios en que se ha mostrado.

Personalmente y como padre de una hija que ha tenido que lidiar con el privilegio que tienen los hombres por el solo hecho de serlo, me alegra que este trabajo haya sido premiado. Y me enorgullece que este premio se entregue en la categoría de “servicio público”. Porque verdaderamente, eso fue.

En su discurso de agradecimiento, ambas periodistas dijeron cosas significativas. Por ejemplo, al dedicar el premio a sus hijas, ambas unas bebés, declaran que esperan que el mundo sea diferente cuando ellas sean adultas. Además, agradecen a sus fuentes: “Estas mujeres no hicieron nada para ser acosadas o asaltadas o humilladas. Ellas tenían todo el derecho de preservar su privacidad, mantenerse en silencio. En su lugar, dieron un salto de fe y nos contaron sus historias y, como resultado, todos nuestros hijos saldrán beneficiados”.

En otra parte explicaron que “nos dimos cuenta que parte de nuestro trabajo era dar a las mujeres una montaña de evidencia sobre la que apoyarse: documentos, correos electrónicos, registros de acuerdos, reportes de recursos humanos. Nuestro objetivo fue romper el ciclo él-dijo-ella-dijo y mostrar toda la evidencia posible acerca de lo que estas mujeres nos estaban contando. No queríamos publicar una historia inicial para generar un debate acerca de lo que realmente había ocurrido. Nuestro interés era publicar una historia que generara un debate acerca de por qué se habían acumulado tantas acusaciones”.

La portada del reportaje The Wall por Usa Today y Arizona Republic.
La portada del reportaje The Wall por Usa Today y Arizona Republic.

Una historia con todos los medios: el segundo premio que encontré digno de destacar fue el reportaje “The Wall: Unknown stories, Unintended consequences“, ganador de la categoría periodismo explicativo, que fue realizado por Usa Today en conjunto con Arizona Republic, acerca del muro que el Gobierno de EE.UU. quiere construir en la frontera con México.

Como se espera de un trabajo “enorme”, los periodistas no sólo estuvieron en la frontera, sino que la recorrieron y grabaron video, audio, hicieron fotos, coleccionaron datos e hicieron entrevistas. Parte de ese trabajo se puede ver en el mapa interactivo que explora cada una de las 2 mil millas de frontera, incluyendo vistas aéreas desde un helicóptero (permite ubicarlo con el mouse, para ver las tomas de esa zona del mapa).

Lo que más me gustó de este trabajo, fue lo atinado del uso de los medios interactivos, que aparecen para afirmar la historia, más que para definirla. Se les da un rol muy relevante cuando corresponde, pero el trabajo está basado en lo periodístico y no en electo de la tecnología. Ese equilibrio, tan bien logrado, merece premio.

AI y UX en Chile: una comunidad viva

Debo partir diciendo que, a mucha honra, soy parte de la historia de un movimiento que ya lleva 20 años (al menos) y que está más vivo que nunca. Son los arquitectos de información y diseñadores de experiencias digitales en Chile.

Los últimos dos años han sido particularmente buenos, gracias a un grupo de buenos amigos, que tomaron la sabia decisión de dejar de esperar que “alguien” hiciera algo y se pusieron manos a la obra. No queda más que felicitarlos.

Y ahora comienza el año, con la incorporación de Carolina Sepúlveda al grupo que dirige los destinos de esta asociación (ver imagen); ella viene con méritos propios, ya que trae consigo la vasta experiencia de organizar Mujeres en UX, lo que genera un aporte más que relevante a lo que ya hace la comunidad.

Nelson, Juan Paulo, Carolina, Eduardo y Rodrigo, los líderes de la comunidad local de AI+UX
Nelson, Juan Paulo, Carolina, Eduardo y Rodrigo, los líderes de la comunidad local de AI+UX.

Durante años quisimos tener algo tan vivo como lo que ellos han logrado, así que no queda más que felicitarlos y alegrarnos, porque eso significa que hay mucho por delante.

Para quienes quieren mirar más acerca de lo que se está haciendo sugiero mirar el propio sitio de Mujeres en UX, que por estos días está construyendo un directorio de personas que se dedican al área, y también el sitio de IXDA Santiago, que tiene mucha vitalidad y entusiasmo.

Por último, los invito a darle una buena lectura al relato que Nelson hizo del último WIAD18 en Santiago: muchos nombres y mucho proyecto realizado, lo que muestra lo viva y activa que está la comunidad.

Cómo cubrir un evento en vivo: algunas lecciones

El desarrollo del Discurso del Estado de la Unión en Estados Unidos, realizado anoche por el presidente Donald Trump, me ayudó a ver de qué manera los sitios de los dos medios informativos que sigo con más frecuencia en ese país (NYT y Wapo), pusieron todo su conocimiento y destreza al servicio de cubrir una noticia en vivo.

Para quienes no lo ubican, este es un discurso que el presidente pronuncia en el mes de enero en el Congreso (no tiene fecha fija), para comentar lo que ha hecho, anunciar lo que va a hacer y hacer algunas demostraciones de todo tipo: simpatía, poder, en fin, lo que se le dé con más fuerza.

El discurso de Trump, anoche, por ejemplo, mostró un grupo de políticos muy dividido. Mientras sus partidarios lo vitoreaban de pie, sus opositores lo miraban sentados. Además, la emisión permitió mostrar muchos símbolos: mujeres vestidas de negro, lazos de color en las chaquetas, prendedores especiales. Todo tenía su significado.

Video en vivo

Los medios usaron estrategias similares para seguir el discurso. Video en la portada con el discurso en vivo. El Washington Post agregó un seguimiento en vivo en la etapa previa, para preparar a la audiencia y contar lo que pasaba mientras el salón se iba llenando de invitados. Lo mismo al final, para recibir comentarios de quienes asistieron, en un programa de televisión en vivo con muy buena producción.

Luego, en ambos casos se ofreció un seguimiento del discurso. The New York Times ofreció una página con el video del discurso y los comentarios, minuto a minuto, de un grupo de sus periodistas. En caso de ser necesario, se agregaban enlaces a noticias publicadas por el medio.

Era posible hacer scroll por las notas y en caso de que apareciera un dato nuevo, se indicaba con un destacador al pie de la página (ver imagen).

La imagen muestra una de las páginas del sitio del diario The New York Times
El Discurso de Trump junto a los comentarios de los periodistas en The New York Times.

Por su parte, The Washington Post ofreció una página con el video del discurso en la zona superior, mientras que en una barra a la izquierda, se iban generando datos y anotaciones, que se desplegaban en la zona más amplia de la derecha (ver imagen). Con más datos, pero probablemente, menos cercanía con quien estaba mirando el despliegue.

La imagen muestra una de las páginas del sitio del diario The Washington Post
El Discurso de Trump junto a la información de referencia en The Washington Post.

Durante el transcurso del evento, ambos medios fueron destacando su trabajo de “fact checking” (chequeo de información) para dar cuenta si lo que el gobernante iba mencionando era cierto o falso (o un poco de ambos). Algo que en el gobierno de Trump se ha vuelto muy necesario.

En este sentido y al término del discurso, ambos medios presentaron una transcripción anotada (ver imagen), con el objetivo de dar contexto a lo que el presidente había mencionado.

La imagen muestra una de las páginas del sitio del diario The New York Times
La transcripción del discurso, anotada por los periodistas.

En resumen, ambos medios utilizaron una estrategia similar en la que llamó la atención la gran cantidad de recursos utilizados.

Algunas lecciones

Probablemente, la principal tiene que ver con el equipo de trabajo y la calidad de la producción, lo que finalmente se traduce en recursos disponibles. Muchos elementos disponibles y gran cantidad de profesionales trabajando para poner en pantalla lo que estaba ocurriendo en el Congreso.

La segunda, la necesidad de explicar. En ambos casos, los especialistas de cada medio ofrecieron reacciones rápidas para explicar las frases más relevantes. Algo que se agradece, ya que de lo contrario, muchos de esos párrafos pasarían desapercibidos.

La tercera, la importancia de ofrecer contexto. En ambos casos había elementos preparados de antemano, que se fueron destacando en las publicaciones, a medida que el discurso se desarrollaba. Donde más se notó esto fue en las cuentas de Twitter de ambos medios, que ofrecían enlaces y apoyos de diverso tipo a los comentarios, permitiendo que los interesados en el tema, tuvieran mucho más de lo que se estaba mostrando.

Un buen trabajo y mucho más interesante ver el despliegue de los medios en vivo, durante la una hora y 20 minutos que duró más el tiempo de antes y después del discurso.

¿Y en español?

Actualizo este post al mediodía de hoy, porque me pareció interesante lo que hizo Eduardo Suárez en Univisión, al entregar un discurso anotado en español. Creo que esta es una de las mejores prácticas, ya que ofrece el contexto que se necesita para entender un texto que muchas veces parece casi poético, pero que tiene referentes concretos. Un buen trabajo.

¿Deben aprender a programar los periodistas?

La respuesta corta es: sí.

La respuesta larga es la misma, pero va con una historia. Soy periodista, pero no alcancé a usar computadores en la universidad porque me titulé en 1984, cuando aún no eran usados en las salas de clases (ni casi en ninguna otra parte). Aprendí a programar a fines de esa década. Cosas mínimas, realmente mínimas, pero que funcionaban a nivel de texto. Por ejemplo, trabajando en una empresa que hacía software, yo me encargaba de los manuales de usuario. Allí, entre programadores, aprendí a hacer el trabajo que se requería para que un texto apareciera en la pantalla correcta de cada aplicación (incluía programar y luego compilar).

¿Cómo aprendí? Leyendo manuales de usuario en inglés y dedicando tiempo a probar, con mucho ensayo y error. A mediados de los 90s, esas mismas dos habilidades (más tener acceso a Internet)  me permitieron hacer páginas y luego sitios web, usando editores de texto (incluso vi).

Gracias a todo lo anterior, salté a hacer otras cosas, aprendí a leer código, a entender y trabajar con bases de datos y a contar historias usando herramientas digitales, de manera bastante autónoma. Aunque (todavía) no sé programar de cero, tengo los elementos suficientes como para hacer lo que necesito, amigos a los cuales preguntar y toda la Internet que se pueda para aprender.

Sin embargo, aunque lo he considerado, hasta ahora no he tomado un curso para aprender formalmente a programar. Puede ser porque, aunque puedo programar algunas cosas, no quiero reemplazar a la persona que trabaja en equipo conmigo dedicado a construir software. Esa persona siempre me ofrecerá algo que complementará lo que quiero hacer y, por lo mismo, me parece que su aporte es crucial.

Pese a ello, a los periodistas (y diseñadores y otras profesiones que trabajan con contenidos) debo decirles que ustedes deben saber lo suficiente como para explicar qué necesitan, cómo lo necesitan y cuáles son los elementos de entrada y de salida, de lo que hay que programar. Si tienen eso claro, además sabrán a qué atenerse cuando reciban la respuesta habitual que da un programador ante una petición fuera de lo habitual: “eso no se puede hacer“.

Sí, siempre se puede. Claro, que depende de cuánto tiempo y de cuántos recursos estemos hablando.

Resumiendo: un periodista debe saber programar. De lo contrario, perderá oportunidades porque la tecnología permite hacer cosas, pero si se la conoce bien, las posibilidades de su uso se multiplican.

A propósito

En el horizonte hay una buena oportunidad para aprender algo interesante que mezcla programación y periodismo.

Es el curso “Building Bots for Journalism: Software You Talk With” que comienza el 12 de febrero y dura un mes (gratis y en inglés). Lo dictará John Keefe, de Quartz y quien ya ha trabajado en ese entorno y tiene el cargo de “Bot developer and product manager“. Su objetivo es enseñar a los alumnos a crear robots que “conversen de noticias” usando la voz, o sea, software que conversa. Es decir, y guardando las proporciones, la misma oportunidad que tuve hace casi 25 años cuando empezaba una tecnología nueva y que luego sería popular y conocida como “la web”.

Así que, a puro darle. Yo, al menos, estoy inscrito.

Imagen del curso para aprender a programar software que conversa
Imagen del curso para aprender a programar software que conversa

Noticias al instante, sin prisa, pero sin pausa

No hay que llegar primero, sino que hay que saber llegar, recoge la sabiduría popular. Y cuando hablamos de noticias al momento en que ocurren, esto es importante.

Revisando lo ocurrido el fin de semana, queda claro que el formato que se debe imponer es el de la mesura: informar lo que sabemos y declarar lo que aún no. No sirve suponer, ya que la desinformación en estos casos abunda, por lo que lo que se busca es trabajar sobre bases firmes.

En el lamentable último ejemplo que llega de Estados Unidos, el sitio npr.com optó por ir generando una actualización permanente en su sitio y en redes sociales, acerca de lo que sabía y no sabía, de lo ocurrido de Texas. La nota en el sitio ofrecía lo necesario para entender lo que estaba pasando con una nota al pie, destacando que sólo irían publicando lo conocido.

Mientras, en su cuenta de Twitter (ver las imágenes más abajo), proponían dos áreas de información con lo que sabían y lo que esperaban saber. Es decir, el balance perfecto que da cuenta de los hechos, mientras se trabaja y un poco más completo que sólo informar que la “noticia (está) en desarrollo” que habitualmente se usa en estas situaciones.

Imagen de NPR.com en Twitter
NPR: lo que sabemos de un hecho, hasta un momento determinado.
Imagen de NPR.com en Twitter
NPR: lo que no sabemos hasta el momento de un hecho que está en desarrollo.

Lecciones de escuchar y ver a Alan Cooper

La semana pasada se realizó el seminario ISA16 en Santiago y qué gran semana fue para todos los interesados en los temas que se abordaron: arquitectura de información, diseño de experiencia de usuario, más muchos otros temas afines.

Fue una oportunidad tremenda para ver en acción a gente notable y, por si no estuviste, basta ver el blog de Torres Burriel para tener un excelente resumen.

Yo quería quedarme con la interesante experiencia que fue asistir a la charla final de Alan Cooper, el mismo autor de la metodología de Persona y Escenario, que usamos en clases, esta vez instalado allí al frente de todos nosotros para hablar de un tema que raramente tratamos: nuestra responsabilidad creando artefactos digitales.

Alan Cooper en el escenario de ISA16 en Santiago.
Alan Cooper en el escenario de ISA16 en Santiago.

En su presentación contó que desde hace un tiempo está viviendo en un rancho, una hora al norte de San Francisco y comentó que allí ha aprendido varias lecciones que por su paralelo con la industria del software en la que él se ha desempeñado permanentemente, valía la pena transformarla en una lección interesante de compartir. Así su presentación estuvo llena de paisajes, personas y animales del Monkey Ranch, junto a los conceptos que le parecieron interesantes de traer a los asistentes.

Lo primero y más notable, fue que usó una parte importante de su tiempo mostrando su apego a la tierra y la producción de su rancho. Explicó por ejemplo, cómo la industrialización de la agricultura cambió la forma de producir alimentos en Estados Unidos, dejando a los productores locales incapaces de competir por muchos esfuerzos que hicieran. Eso ha llevado a que la agricultura industrial genere problemas en todos lo ámbitos, de los que no alcanza a hacerse cargo en su operación normal. Haciendo un paralelo con el software, señaló que la producción a gran escala genera problemas y que por lo mismo, hay que ser responsable con lo que se crea, con las innovaciones que se generan.

Deslizó una crítica hacia las innovaciones que no se hacen cargo de lo que están produciendo, como es el caso de sistemas como Uber que cambian la forma de producir pero no se preocupan de cómo los cambios que generan van afectando la forma de vivir de las personas y su entorno. Su frase en este sentido fue “el capitalismo necesita restricciones”.

Precisamente, en este sentido señaló que uno de los títulos que ha recibido fue el de alquimista, que él entiende como alguien capaz de cambiar el estado de las cosas. Y señaló que, por extensión, todos los que trabajamos en el mundo digital lo somos y por tanto tenemos que hacernos cargo del mundo que creamos. Siguiendo una frase conocida por todos los presentes, un gran poder trae una gran responsabilidad, En este sentido, llamó a cuidar responsablemente lo que hacemos, incluso planteando que hay que ver en qué trabajamos. Si la empresa en la que estamos sólo hace su tarea por hacer dinero, hay que pensar si queremos estar allí.

Incluso fue más allá y planteó que el objetivo que deberíamos poner en nuestra vida profesional es hacer buenas cosas. “Crea gran software. El dinero, es opcional” (mi traducción de la frase: Create great software, and money is a bonus).

Sólo me queda dar las gracias a los organizadores de ISA16, comenzando por Eduardo y Rodrigo, aunque el equipo de gestores fue mucho más grande, por la oportunidad de ver a un ídolo en acción.