Noticias falsas y posverdad desde 2003, con foco reciente en elecciones y redes sociales.
Luego, utiliza esa base para avanzar a un tema muy actual, que es el concepto de posverdad que implica construir significados alternos a la realidad con el fin de coincidir con la forma de pensar de una audiencia.
No sirve suponer, ya que la desinformación en estos casos abunda, por lo que lo que se busca es trabajar sobre bases firmes.
En el caso de Chile, el reporte anota que el principal espacio de desinformación está dado por los grupos de Whatsapp, fenómeno que se repite en Brasil; en Argentina, en cambio, Facebook ocupa ese rol.
Los resultados vuelven a confirmar la efectividad del ‘ fact-checking ’, que cumple su objetivo de reducir la desinformación.
No vacila en describir que “el escenario de la desinformación en Latinoamérica es grave” y que “la desinformación está creando desconfianza no solamente en los medios de comunicación, sino también en las instituciones democráticas”.
En este tiempo que estamos viviendo, en que cada vez tenemos más datos pero peor información debido a la existencia de noticias falsas que se producen a propósito para desviar la atención de las personas, queda más en evidencia la necesidad de que se puedan generar metadatos que ayuden a separar…
Por último, fake news es la forma popular de llamar a las noticias falsas de diferente tipo (desde sátira hasta engaño) que tienen una alta circulación entre las personas.
La decisión, que estaba anunciada hace dos años, lanza un manto de oscuridad sobre la capacidad de entender de dónde surge la desinformación y qué efectos va tener en un año en que hay elecciones en varios países, incluyendo el nuestro.
La desinformación es un tema que requiere entrenamiento, porque hay de diferente tipo mediante contenidos que buscan impactar a quien los revisa. Es necesario aprender cómo revisarlos (y filtrarlos), para no terminar creyendo algo que nunca ocurrió.